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Estados Unidos eligió. Barack Obama visto por sus allegados y los periodistas que lo siguieron durante la extensa campaña Buscará retomar "la responsabilidad intelectual y moral" del país
DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
"Yes, we can" (Sí, podemos) se han convertido en las palabras clave de la nueva era que vive desde el pasado martes, el ya histórico 4 de noviembre de 2008, todo Estados Unidos.
La gente se siente atraída, como pocas veces en la historia política del país, por un carismático hombre joven (47 años), talentoso, de vibrante y brillante oratoria, con la capacidad de conquistar con una sonrisa franca pero no demasiado abierta, en el cual hoy nadie deja de depositar su esperanza.
Barack Obama, el flamante presidente electo, sabe que corren horas criticas, similares -afirma la generalidad de los analistas- a las de los tiempos en que asumió Franklin Delano Roosevelt, en 1932, heredero de la Gran Depresión, iniciada en el período de Herbert Hoover en 1929.
Obama hace vibrar. Arrastra con su presencia al gran público y despierta la confianza del estadounidense decepcionado y golpeado por dos oscuras e impopulares administraciones de George W. Bush.
Por un lado, su carismática figura, su discurso, su "frescura natural" y el gran vuelco, que ahora se mira como parte del "cambio", que significa que por primera vez en los anales presidenciales llega a la Casa Blanca, un presidente de raza negra, despiertan entusiasmo y fe. Por otro, todavía se oye el inquietante comentario y la duda: "Es un desconocido, inexperiente, que sólo hace dos años logró una banca de senador en el Congreso. ¿Nos sacará de la peor de las crisis?"
perfil. En los últimos días, El País dialogó con asesores en el Senado, con jóvenes universitarios que acompañaron al candidato durante toda la campaña electoral, desde las primarias, y con periodistas que desde hace 22 meses se transformaron en la "sombra" de Barack Obama. Todos coinciden, término más, término menos, en lo siguiente: "Es un hombre que pisa firme, tranquilo, de cabeza fría, no es exuberante en su alegría diaria, pero tiene una atractiva simpatía, no es amigo de las bromas, pero a lo largo de todas esas jornadas, sin descanso, visitando desde temprana hora hasta la noche cientos y cientos de pueblos y ciudades, no le vimos perder el ánimo, ni tener un gesto agresivo o de malhumor".
"Impresiona cómo mantiene la cabeza fría a lo largo de todo este tiempo. Aun cuando era visible que lo consultaban por problemas serios, conservaba la calma y daba respuesta con gesto y tono seguro. Siempre se mantiene sereno ", comenta Eli Saslow, redactor del servicio de noticias del The Washington Post.
Otro detalle que pinta abiertamente su personalidad ocurrió la noche del festejo en el Parque Grant de Chicago. Se sabe que ha recibido, desde hace meses, todo tipo de amenazas, 500 de ellas filtradas por el FBI. Pero sin ceder a la presión de su entorno y al consejo de seguridad, rechazó que se instalara un atril rodeado de 25 banderas y una protección de vidrio antibalas. Y al finalizar el acto se acercó al borde del estrado, ante el temor de todos, para dar la mano y saludar de más cerca a la multitud.
como "air". Y otra prueba terminante de su tranquilidad y también que tiene sus buenas cábalas la ofreció jugando un partido de basquetbol, deporte que ha practicado a lo largo de su vida ("Es bastante bueno imitando a Michael Jordan", dijo sonriendo uno de sus asesores) y que siempre ha repetido los días que lo contaron como protagonista en alguna elección estatal en Chicago. El martes de la elección, como factor de suerte y de distensión, fue al gimnasio del "West Side" de la ciudad, acompañado de nueve amigos de la juventud y de miembros del equipo de campaña. Jugó durante dos horas, con la consigna de no hablar de política.
"Estaba totalmente calmo, sin nervios, alegre y corriendo todas las pelotas", explica el tesorero de Illinois, Alexi Gannoulias, amigo de larga data de Barack Obama.
Otro amigo de estudios, David, bromea ante las preguntas periodísticas: "Es verdad cuando dicen que es pacifico, que no pierde el control. Pero es temible cuando lo desafían, aunque mantiene la cabeza fría y en los peores momentos, cuando hay que adoptar decisiones clave, no le tiembla el pulso".
Tampoco se le observó excesivamente estresado durante días de actividad partidaria de 18 horas. En un discurso en Florida expresó: "Aquí en Ohio…". Dándose cuenta rápidamente del error, salió del paso con una sonrisa: "He estado viajando mucho, hoy".
El día del festejo de Halloween exhibió cierta molestia. Jugaba con su hija pequeña Sasha cuando vio oculto a un grupo de camarógrafos y con paso calmo se dirigió hacia ellos y dijo: "Es suficiente, han filmado, ahora nos dejan solos, hace unos días que no las veo".
"No es su estilo ni saltar ni gritar, guarda siempre la compostura, lo vimos secar las lágrimas cuando recibió la noticia de la muerte de su abuela en Hawai, sólo pidió que no le hicieran demasiadas preguntas, dijo que hablar le producía mucho dolor", relató la corresponsal brasileña Meirelles Passos.
campaña. Obama comandó toda su larga campaña electoral, en las primarias y la pareja y dura puja con Hillary Clinton, luego en las presidenciales, con "increíble y casi sobrenatural calma, y moderación", relató The Sunday Times.
"Los propios republicanos han definido su carrera electoral como brillante, disciplinada, técnicamente perfecta", describe el corresponsal de la BBC en Washington.
Y la revista The Economist, ante las versiones que dudaban del desempeño de Obama por falta de experiencia, salió al cruce, afirmando: "La excepcional seguridad con la que manejó su campaña es bastante reconfortante".
objetivos. ¿Y en la referencia al cambio en Estados Unidos, cuáles son las carpetas que están más a mano en el despacho de Obama? En comentarios que los periodistas que más lo han acompañado en los meses de campaña, destacan el rechazo del presidente electo a la desviación de los ideales de una sociedad abierta, en aras de la obsesión por la seguridad de EE.UU. creando los campos de Guantánamo, Abu Ghraib, la legalización de la tortura, los secuestros por la CIA y la proliferación de las escuchas extrajudiciales. No acepta que en nombre de la guerra contra el terror los Estados Unidos hayan renegado de algunos de los valores fundamentales de la democracia. "Hay una responsabilidad intelectual y moral", señalan que ha dicho Barack en charlas en los traslados de la gira política.
Sus primeros pasos irán en busca de una salida para la dura crisis económica, fundamentalmente restablecer la credibilidad y confianza de la gente y de la relación con el mundo exterior.
"Buscará que la gente recupere sus casas y retome el crédito perdido", comentó un periodista de la agencia The Associated Press. "¡Cuidado! He oído especulaciones que no se ajustan a la realidad. Obama tiene sus prioridades, muy diferentes por cierto a las de Bush, pero enfrentará todos los peligros que acechan desde el exterior a Estados Unidos", agregó.
La vida familiar de los Obama hasta ahora se ha desarrollado como un matrimonio que trabaja intensamente y a alto nivel: él senador y ella, Michelle, abogada, los dos calificados profesionales salidos de Harvard. Han realizado un esfuerzo y mantienen gran unión con sus dos hijas, guiándolas en el estudio al terminar las tardes, juntándose en la cena, charlando de los problemas de cada uno - una costumbre no muy arraigada en este país- y programando salidas conjuntas los fines de semana.
Según Katly Kiely, corresponsal inglesa en Estados Unidos, la familia, Barack, Michelle y las dos hijas, Sasha y Malia Ann, cuidan con cierto detalle su vestimenta. Michelle, de personalidad fuerte, ha sido ubicada entre las tres mujeres más elegantes de Estados Unidos. Obama cuenta en su vestidor con 3 trajes grises y tres azules, en general usa camisas blancas y corbatas de tono suave, y camperas, que usa habitualmente en sus salidas fuera de protocolo. Entre los "chismes " de las columnas de los comentaristas televisivos, el último traje azul que compró Barack redondeaba los 1.200 dólares, una cifra no exagerada por estos lados.
Los cuatro Obama definen su alimentación como saludable, mucha verdura y frutas, aunque no faltan los chocolates.
Barack era un fumador bastante habitual. Cuando intensificó su ajetreo político decidió dejar el cigarrillo. Ahora siempre anda con chicles en sus bolsillos. El matrimonio es asiduo lector y televidente de una hora diaria. Las niñas pueden gozar de media hora más.
El tema de la seguridad familiar y personal del presidente electo es un asunto que preocupa a todos. La hasta ahora vida tranquila de los Obama se cambió por autos blindados y escolta permanente. No son extremadamente amigos de las reuniones sociales, aunque saben que ahora, elección mediante, tendrán que cambiar radicalmente sus costumbres. corresponsal
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| Foto: El País. |
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