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Domingo 09.11.2008, 07:59 hs l Montevideo, Uruguay
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Espectáculos


Ben Stiller

Buen humor con sabor irreverente

Estreno. Llega el próximo viernes "Una guerra de película", una paródica visión del cine y del conflicto vietnamita | Estreno. El film está poblado de alusiones y referencias a los estereotipos de género de Hollywood Varias estrellas hacen fugaces apariciones en la historia

GUILLERMO ZAPIOLA

La polémica ha perseguido a Ben Stiller desde el estreno de su película "Una guerra de película", que dirige y protagoniza, y que se estrena el próximo viernes en Montevideo. Lo están discutiendo, empero, por las razones equivocadas.

No hace falta ser particularmente sagaz para entender que se trata de una comedia, y que el principal blanco de sus bromas es Hollywood y sus estereotipos, en particular las películas de guerra (y más en particular las de Vietnam), pero no solamente eso.

En lo que puede parecer también una conexión con uno de sus films iniciales como director, Generación X (1994), que era entre otras cosas un "falso documental" sobre jóvenes recién graduados, también Una guerra de película es un ejercicio de "cine dentro del cine". Un equipo de filmación integrado entre otros por Stiller, Robert Downey Jr., Jack Black y varios más, filma en ambientes naturales una historia sobre Vietnam, basada en el libro escrito por un presunto veterano de esa guerra (Nick Nolte). A cierta altura todo comienza a salir mal, el productor (Tom Cruise, irreconocible bajo abundantes capas de maquillaje) pretende clausurar el proyecto, y el director decide cambiarlo. Se mudan de escenario, adoptan un tono de improvisación y (otra vez) "falso documental" y comienzan a improvisar sobre la marcha. Pero hay algunos problemas adicionales.

El primero de ellos es que el director muere muy al principio, al pisar una mina, aunque sus compañeros de equipo creen que se trató solamente de un efecto especial. El segundo, que el lugar de la filmación está dominado por una banda de narcotraficantes que secuestra al personaje de Stiller para pedir rescate. Los actores se ven librados a su propia suerte, y deberán emprender un arriesgado operativo de rescate para salvar a su colega. A partir de ese momento, la presunta "guerra de película" se ha convertido en una guerra de verdad, pero sus protagonistas tardan un tiempo en darse cuenta de qué está ocurriendo realmente. Eso le permite al director y protagonista Stiller y su equipo desplegar una abundante cultura cinéfila, mediante la cual se burlan de casi todo lugar común imaginable que el peor Hollywood (y a veces también el bueno) ha propinado a los espectadores.

Ya es un chiste, por supuesto, que Robert Downey Jr. interprete a un actor australiano y blanco que hace de un soldado negro (y su acento oscila entre el australiano y el "afroamericano", según esté o no en papel). Pero lo es igualmente que asomen en calidad de "cameos" personalidades como Jon Voight, Jennifer Love-Hewitt, Jason Bateman, Alicia Silverstone o Tobey Maguire.

Incluso quienes no lleguen a darse cuenta de la fugaz presencia de algunas de esas personalidades van a apreciar la numerosa cantidad de referencias a películas famosas que recorren el metraje, desde la obvias Pelotón o La delgada línea roja hasta Taxi Driver, Star Trek, El gran escape y alguna alusión indirecta pero muy reconocible a la Meryl Streep de Un grito en la oscuridad.

La ausencia en el elenco de Carmen Electra no es lo único que diferencia a Una guerra de película de patéticos ejemplos del tipo de las Scary Movies, Epic Movie, Disaster Movie y otras catástrofes cinematográ-ficas similares que pretenden burlarse de películas más inteligentes que esas parodias. La diferencia se llama justamente Ben Stiller, que es un tipo inteligente, un enamorado del cine y un individuo con un sentido del humor desparejo, a veces crudo pero rara vez tonto. Hay mucho cine visto (y reconocible) detrás de esta película de Stiller.

HISTORIA. El propio director y cineasta ha contado que la inspiración original de Una guerra de película se remonta a 1987, cuando interpretó un breve papel en Imperio del sol de Steven Spielberg. En ese momento se estaban haciendo películas como Pelotón, y los actores se entrenaban dos semanas y luego venían a contar que esa había sido "la experiencia más intensa de su vida". A Stiller le pareció divertido que alguien creyera seriamente que quince días en un campamento eran lo mismo que ir a la guerra, y decidió que alguien tenía que reirse de eso.

Cuando finalmente estuvo en condiciones de hacer la película, tras varias reescrituras de libreto en las que intervino mucha gente (entre otros, Ethan Coen), Stiller decidió que no quería hacer solamente cine de acción ni solamente comedia, sino una adecuada mezcla de ambos géneros. Necesitaba que su película tuviera un mínimo de "realidad" para que el público pudiera interesarse por los personajes, y al mismo tiempo las dosis de exageración a las que Hollywood apela a la hora de tratar casi cualquier tema.

Stiller entendió por otra parte que debía exagerar, justamente porque su tema era, en último término, Hollywood. El personaje que interpreta ha sido la estrella de acción mejor pagada y la que consiguió mayores éxitos de taquilla de todos los tiempos, pero cuando comienza la película su carrera está en un vertiginoso tobogán. Ha intentado ganar el Oscar, descaradamente, interpretando a un discapacitado mental que habla con los animales en una película que fue masacrada por la crítica y el público, aunque es admirada por los "narcos" que lo secuestran y que la tienen en VHS (bueno, en realidad es el único VHS que tienen, y eso lo explica).

Este último aspecto y algún otro generaron una tormenta en un vaso de agua alrededor del film. La "corrección política" norteamericana, cuya estupidez es proverbial, acusó al film de "ofensivo" por su retrato de discapacitados y "afroamericanos". Nadie parece haberse dado cuenta de que las burlas del film no se dirigen contra esas minorías, sino contra los estereotipos que Hollywood ha construido alrededor de ellas (la demagógica manipulación de las emociones, los lugares comunes solemnes que quieren ser "profundos"). Si un discapacitado quiere enojarse con una película mejor debería hacerlo con Mi nombre es Sam o con Rainman, no con esta comedia de Stiller que, incidentalmente, pone en su sitio a esas películas en un inteligente comentario enunciado por el personaje de Downey.

No es probable que Stiller se preocupe por el tema, de todos modos. Por el momento, su nombre suena como posible director del drama The Trial of the Chicago 7, que será producida y en principio iba a ser dirigida por Steven Spielberg.

Actores, Films y Personajes

Al presentar el film, Stiller, Downey y Black hablaron, y mucho, con la prensa.

1 Stiller, en la película hay muchas referencias al cine de guerra de Hollywood. ¿Cuáles son sus películas favoritas?

Stiller: Hay varias que me gustan. El francotirador es una de mis preferidas. Y hablando de películas sobre la guerra de Vietnam, específicamente, agregaría Pelotón y Apocalypse Now. Las he visto varias veces.

2 La misma pregunta para Jack Black, y concretamente sobre films de la guerra de Vietnam.

Black: Está esa película con Sean Penn. ¿Cómo era? Ah, sí, Pecados de guerra. Me gustó la actuación de Penn. No es mi película favorita sobre Vietnam, pero me gustó lo que él hacía con su cara, su gestualidad.

3 ¿Por qué el acento australiano de Robert Downey, y en quién se inspiró para hacerlo?

Downey: En el libreto original el personaje era irlandés. Pero yo dije: esperen, puedo hacer un irlandés, pero no sé si podría hacerlo tan bien. En cambio, ya había utilizado un acento australiano en Asesinos por naturaleza, y había funcionado. Y me hicieron caso.

Cruise en un papel distinto de lo habitual

El blanco de la sátira de Una guerra de película no es, únicamente, las películas de guerra. Más ampliamente, el propio sistema de producción de Hollywood cae bajo los dardos disparados por Ben Stiller y su equipo, y entre los cómplices en esa tarea de demolición se encuentran Mathew Mc- Conaughey (que encarna al agente del protagonista) y especialmente Tom Cruise, en un inesperado papel de productor capaz de apelar a los peores procedimientos (incluso el de dejar que su estrella sea asesinada por sus secuestradores) para hacerse de unos pocos dólares más.

El caso de Cruise es particularmente significativo, no solamente porque es en el mundo real un productor de considerable fortuna, sino también por las condiciones en las que aceptó aparecer en el film. Está prácticamente irreconocible bajo su falsa calva, los aditamentos bajo la ropa para fingir un exceso de peso, la barba y los lentes que utiliza para su composición. Habitualmente mediocre, Cruise suele llamar la atención cuando rompe con su imagen habitual y acepta ser un asesino (Colateral), un político poco confiable (Leones por corderos) o este canalla.

CARRERA COMO DIRECTOR

GENERACIÓN X

También conocido como "La dura realidad", este film de 1994 era una aguda comedia dramática y un "falso documental" sobre recién graduados. Stiller también actuaba junto a Winona Ryder, Ethan Hawke, Jeanine Garofalo, y Renée Zellweger.

EL INSOPORTABLE

Casi nadie le hizo caso en 1996 a esta comedia en la que Jim Carrey, como "el hombre de la televisión cable", le hacía la vida imposible a su cliente Matthew Broderick. Fue un error: la película tiene un aura inquietante, casi kafkiana, como una pesadilla en pleno día.

Zoolander

Además de dirigir, Stiller interpretó en 2001 a Derek Zoolander, el extravagante modelo en decadencia que es sometido a lavado de cerebro para que cometa un asesinato político. Una comedia muy bizarra, con rasgos de absurdo, y frecuente inteligencia.

El País Digital

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