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Transición en EE.UU. El presidente saliente aún debe atender la reforma del sistema financiero y solucionar las condiciones de la ocupación en Irak El lunes recibirá al futuro mandatario | Fricciones entre John McCain y Sarah Palin
WASHINGTON | ANSA Y AFP
El presidente estadounidense saliente, George W. Bush, tiene poco más de dos meses para lanzar una reforma del sistema financiero, solucionar las condiciones de la ocupación en Irak y, como objetivo de máxima, capturar a Osama bin Laden.
Bush es, en la jerga política estadounidense, un "lame duck" (pato rengo). Esa expresión refiere a su último año en la Presidencia, y tiene más sentido luego que las urnas designaran a su sucesor. El miércoles, en una breve intervención en la Casa Blanca, dejó en claro que no piensa renunciar a ninguna de sus prerrogativas hasta que finalice su mandato, el 20 de enero. Pero es claro que el tiempo que transcurra hasta entonces estará más marcado por la transición hacia la Presidencia del demócrata Barack Obama que por cualquier otra decisión del mandatario saliente.
Tanto es así, que Bush anunció ayer que hablará "a principios de la próxima semana con Obama" para discutir los asuntos más candentes que lo esperan. Estos incluyen "desafíos económicos que no darán pausa durante la transición" y "la amenaza de extremistas dispuestos a atacarnos. Esta es la primera transición en tiempos de guerra en cuatro décadas". Esa reunión será el lunes en la Casa Blanca.
En tono de despedida y ante sus colaboradores, Bush le deseó "lo mejor" para Obama, su familia "y el país", y recordó que el "honor" de formar parte del gobierno "es grande". También informó que el presidente electo ya está recibiendo los mismos reportes secretos presidenciales que él, y que el equipo del demócrata ya recibió las autorizaciones de seguridad para acceder a información confidencial.
Pendientes. A Bush, cuya gestión tiene un rechazo que ronda el 70% de los ciudadanos, le quedan 71 días como presidente. Y en ese lapso aún deberá tomar decisiones difíciles. Asegura que no las dejará pasar: "Seguiré conduciendo las cosas durante el período en que el cargo esté a mi cuidado".
En estos días, Washington hablará formalmente sobre las condiciones de la presencia militar estadounidense en Irak después del 31 de diciembre.
Estados Unidos e Irak -invadido por los estadounidenses en marzo de 2003- tienen, en principio, hasta fines de 2008 para llegar a una decisión sobre la ocupación.
En el estado actual de las cosas, los soldados estadounidenses saldrían de Irak a fines de 2011. Aunque Bush se contiene y resigna a tal plazo, éste es más largo que el de Obama, que prometió un retiro de las tropas en 16 meses. Bush también tiene entre manos la revisión de la estrategia respecto a la ocupación en Afganistán y una crisis financiera. Algunos socios de Bush le reclaman, desde ya, medidas financieras tangibles para reformar un sistema financiero que quebró. El gobierno de Bush se niega a comprometerse a que la cumbre internacional en Washington el 15 de noviembre tenga tales resultados. Si el gobierno considera esta cumbre como la primera de una serie, ni siquiera está seguro -al menos públicamente- de que la próxima, en la que se entraría en lo concreto, tenga lugar bajo su mandato.
Frente a una de las primeras causas de la debacle financiera, al gobierno actual todavía le quedan algunas semanas para armar un plan de 60 mil millones de dólares, y para ayudar a millones de propietarios amenazados por el embargo de sus casas.
Bush también se encuentra sometido a la presión de sus rivales demócratas, que reclaman un segundo plan de rescate de la economía antes incluso del fin de la presidencia en curso. Hasta ahora, el gobierno de Bush mostró su reticencia. Prefiere que el Congreso ratifique los tres TLC acordados con los gobiernos de Colombia, Panamá y Corea del Sur.
La ratificación de estos acuerdos es la principal expectativa de Bush cuando el Congreso se reúna de nuevo tras las elecciones, dijo Dana Perino, portavoz de la Casa Blanca.
La no ratificación se incluiría junto a las tareas inacabadas de Bush, que van de la guerra de Irak a un acuerdo de lucha contra el calentamiento global.
Y además, el organizador de los atentados que cambiaron el curso de su Presidencia sigue libre. "Todos los días tratamos de capturar a Bin Laden y de que sea juzgado", indicó Perino.
Lo que no podrá arreglarse en este tiempo es el conflicto israelí-palestino. La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que llegó ayer a Israel para la última visita a la región, admitió que será imposible un acuerdo de paz antes de fines de 2008, como se había previsto en la Conferencia de Annapolis de 2007, en la que fue la última gran jugada de Bush en materia de política internacional.
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