GUSTAVO TRINIDAD
"Es una lastima pero uno termina por pensar en irse del país", comentó la propietaria de un restaurante donde ayer su esposo de 70 años baleó a un rapiñero que le había puesto un arma en la cabeza.
El hombre había sido varias veces rapiñado y estaba cansado de los continuos atracos.
Es el cuarto caso en un mes en que un comerciante decide enfrentarse a la delincuencia usando armas.
Todavía no pasaron los ecos del caso del comerciante del Cerrito de la Victoria que mató a un joven el martes y ahora la familia del muerto apelará la decisión del juez Luis Charles de dejarlo en libertad, entendiendo que hay importantes contradicciones en la versión del almacenero y su familia (ver, nota aparte)
El caso de ayer tuvo lugar en un restaurante emplazado en la esquina de Bulevar Artigas y Cagancha, en La Blanqueada. Sobre las 10 de la mañana dos jóvenes entraron y pidieron una cerveza.
Solo estaba el propietario y un cliente. Los jóvenes tomaron tranquilamente la bebida y al cabo de un rato pagaron y se fueron. Pero no pasaron cinco minutos y uno de los jóvenes regresó. Entró y fue derecho al propietario que estaba de espaldas a la calle sentado mirando televisión. Le puso un revólver en la cabeza y le dijo que le diera todo el dinero.
El comerciante, aún encañonado, tomó una riñonera que tenía encima de la mesa y en vez del dinero sacó un arma. Giró y disparó dos veces. Una bala impactó en el hombro del rapiñero que salió corriendo del lugar.
Su secuaz, que lo esperaba en un taxi, al verlo herido se fue inmediatamente en el coche de alquiler. Al tiempo que el propietario del restaurante daba aviso a la Policía el delincuente herido se presentaba en el Hospital Filtro para ser atendido. Los médicos, al notar que la herida era de bala, dieron parte a las autoridades que no tardaron en establecer que se trataba de N.C.R. de 19 años, autor del intento de rapiña.
El delincuente tenía una bala alojada en el hombro derecho y no presentaba riesgo de vida. Ayer fue intervenido para extraerle el proyectil y quedó internado.
Hasta anoche la Policía no había podido interrogarlo pero lo hará en las próximas horas. Paralelamente el comerciante declaraba en la Seccional 4ª, luego de ser conducido en un patrullero y quedó detenido a disposición de la Justicia.
DIFÍCIL. La propietaria del restaurante lleva adelante el comercio junto su esposo hace 10 años. Últimamente han sido rapiñados reiteradas veces. "Nos han robado a mano armada muchas veces. Nosotros damos el dinero y se van. A veces ni denunciamos", contó la mujer al frente del bar. "Mucha gente no sabe lo difícil que hoy es estar atrás de un mostrador. Vivimos con miedo, trabajamos todo el día y mi marido está cansado de los robos, a veces uno está mal y no mide las consecuencias", comentó. "Ahora vivimos todos estos momentos de angustia, no sólo nosotros, tenemos hijos y nietos que también están sufriendo toda esta situación", contó. La mujer mueve la cabeza detrás del mostrador mirando al piso. Repite: "Esto está muy difícil, muy difícil, uno termina pensando en irse del país".
Familia de joven muerto por un almacenero apelará fallo
La familia del joven Carlos Esteban Curcio, de 27 años, apelará el fallo del juez Luis Charles que dejó en libertad al comerciante que lo mató de un tiro en la cabeza entendiendo que se configuró legitima defensa.
Paralelamente ayer el comerciante radicó una denuncia por amenazas en la seccional 13ª ya que un hombre pasó y le dijo a la esposa que habían matado a un trabajador y que "esto no va a quedar así". La Policía dispuso custodia para el comercio.
En diálogo con El País, el hermanastro y el padre del joven muerto explicaron lo que entienden son puntos que no cierran en el caso. "Primero que nada él vivía en la calle Nantes a cuatro cuadras de almacén, no en San Martín y Obertani, acá vivimos nosotros", explicó su padre. "Es impensable que vaya a rapiñar a un almacén a cara descubierta a tres cuadras de la casa y donde ellos mismos compraban", expresó.
"Otro punto es la posición de la bicicleta, con la rueda de adelante mirando hacia dentro del comercio, tenía que darla vuelta para irse, nadie que vaya a rapiñar deja la bicicleta al revés", agregó su hermano.
Según los familiares Curcio entraba a trabajar a una barraca al otro día. Afirman que esto es fácilmente constatable y que él hasta el momento se ganaba la vida haciendo changas para una empresa de refrescos y cortando el césped para los vecinos con una maquina que él mismo se había fabricado.
"Ese día había arreglado el jardín de mañana, de tarde fue a pescar y volvió a las 20 horas. La novia preparaba la comida y el fue a comprar tabaco al almacén", dijo el padre. Los familiares aseguran que nunca usó armas y que no tienen conocimiento alguno de que consumiera drogas. "Vamos, mediante abogado, a ver las declaraciones, el informe forense y el informe de Policía Técnica. Lo que queremos es que se realice otra reconstrucción porque esto pudo haber estado preparado porque los únicos testimonios fueron del almacenero y de sus familiares.