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Las coincidencias entre los dos hombres que se disputan hoy la presidencia de Estados Unidos son muy pocas. La más significativa es que ninguno era el favorito en su partido cuando la carrera electoral largó, en el primer semestre de 2007. Se creía que la demócrata Hillary Clinton y el republicano Rudolph Giuliani eran números puestos.
Ambos tienen propuestas y biografías distintas. El republicano John McCain tiene lo atractivo de su currículum: ese que habla de un heroísmo a prueba de balas y un carácter que lo ha hecho marcar distancia de los barones de su propio partido. El demócrata Barack Obama tiene el magnetismo de lo que representa: una figura carismática, intelectualmente muy sólida, que ha logrado llegar muy cerca de lo que se puede denominar la "campaña perfecta". Sólo le falta vencer.
Obama puede convertirse en el primer presidente negro de la mayor potencia del mundo, un país cuyas páginas de segregación y racismo están incluidas en la historia reciente. McCain puede transformarse en el mandatario de mayor edad en acceder a un primer período.
De cualquier manera, ya hicieron historia. Se asegura que las elecciones de hoy registrarán un récord de afluencia. De acuerdo con un estudio del Centro de Estudios Electorales de la American University de Washington, tres de cada cuatro ciudadanos incluidos en el padrón electoral ya se registraron como votantes. Esto es, 153 millones de sufragios.
LEONEL GARCÍA
El fin de la segregación racial en las escuelas públicas de EE.UU. tenía solo siete años cuando Barack Hussein Obama vino al mundo, el 4 de agosto de 1961. Recién en 1967, los matrimonios interraciales fueron permitidos en todo el país. En Hawai, donde el estudiante universitario keniata Barack Obama y una mujer blanca de 19 años oriunda de Kansas llamada Ann Dunham se convertían en padres, esa restricción no existía. El recién nacido heredó de su padre el nombre, que significa "bendito" o "bendición" en árabe. Su segundo nombre Hussein, "me lo pusieron porque jamás pensaron que podría postularme a la presidencia", bromeó recientemente el candidato demócrata. Su apellido es confundido en algunas emisoras conservadoras, de manera absolutamente intencional, con "Osama".
Barack Obama está a un paso de transformarse en el primer presidente negro de Estados Unidos. En vez de haber hecho de su raza una de sus columnas de campaña, prefirió presentarse como el candidato del "cambio". Y el hecho de que esté a un paso de ganar ya es un símbolo de los nuevos tiempos. "Deseo que la gente se sienta conectada con el gobierno nuevamente (…) De eso se trata el cambio genuino. Quiero que pensemos en las consecuencias a largo plazo y no en las del corto plazo", dijo sobre ese concepto a la revista Rolling Stone.
John F. Kennedy dijo al asumir en 1961: "No te preguntes lo que el país puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu país". Al aceptar su candidatura en la Convención de este año, Obama exclamó: "El gobierno no puede resolver todos nuestros problemas, pero sí resolver aquellos en los que el pueblo no puede actuar".
A Obama le llaman el "Kennedy negro". Posiblemente ha-ya que remontarse a él para encontrar a una figura con tanto carisma. Pero mientras los Kennedy eran, y son, una dinastía de gran abolengo, Obama era un perfecto desconocido a nivel nacional hasta la Convención Demócrata de 2004, en Boston. "No hay Estados Unidos de izquierda y Estados Unidos conservador. No hay una América blanca, negra, hispana o asiática. Existen los Estados Unidos de América y somos todo uno"; eso fue lo medular de su discurso consagratorio en el evento preparado en honor al presidenciable de entonces John Kerry. En la citada entrevista concedida a la Rolling Stone, el senador por Illinois dijo que fue en ese momento cuando creyó que su mensaje "podría repercutir en un amplio sector del pueblo de Estados Unidos".
Hay un rico pasado bastante anterior a los 600 millones de dólares obtenidos en esta campaña, a destrozar al establishment demócrata representado por los Clinton en las internas, a aventajar a John McCain en las encuestas y poner a los principales diarios del país de su lado. Del exotismo a vivir en Indonesia (el segundo marido de su madre, Lolo Soetoro, era de esa nacionalidad) y a la crianza por sus abuelos maternos, blancos ambos, en Hawai, a un notorio desempeño como estudiante en Columbia y Harvard, donde fue redactor de su prestigiosa revista de derecho, algo que ningún negro había logrado. También en Harvard conoció a quien sería su esposa, Michelle, la madre de sus dos hijas. En el medio, su habilidad para el básquetbol, su fanatismo por Earth, Wind & Fire, Bob Dylan y los Rolling Stones ("Maggie`s farm" y "Gimme shelter" están presentes en su iPod), su gusto por Hemingway y Shakespeare, sus coqueteos juveniles con la marihuana y la cocaína, y los fantasmas internos y externos provocados por su identidad racial y sus orígenes, los que plasmara en su libro "Sueños de mi padre". Las grabaciones de esa y otra obra suya, "La audacia de la esperanza", le valieron premios Grammy.
Todos los que lo conocen de su paso por Chicago destacan su faceta comunitaria. Ahí trabajó con el ex militante radical Bill Ayers y conoció a la ONG Acorn, elementos que fueron usados en su contra por la campaña republicana, en algo que pareció más un manotazo de ahogado que un real argumento electoral. Chicago fue el puntapié de su carrera política, al llegar al Senado estatal de Illinois en 1996. Quienes tienen una imagen idealizada (o ingenua) de Obama no suelen pensar en el nido de serpientes al que se asemeja el mundillo político en esa ciudad. Un artículo de The Economist publicado en este diario puede resumirse así: Obama no cometió ilegalidad alguna, pero sin una buena dosis de malicia y viveza, nadie puede progresar ahí.
Impuestos Quiere eliminar recortes tributarios para aquellos que ganen más de 250 mil dólares al año, y rebajárselos al 95% de los ciudadanos: la clase media, los trabajadores y los jubilados.
Economía En lo relativo a la crisis, prometió combatir las prácticas "abusivas" de los bancos y disponer de una mayor regulación y control del sistema financiero, para evitar otro colapso.
Guerras Tiene un calendario de retirada de las tropas en Irak en 16 meses. Sostiene que Afganistán debe ser la prioridad. Ha empleado duros términos sobre Irán, pero sigue anteponiendo el "diálogo".
Energía Ha propuesto invertir en fuentes de energía limpias y renovables. Quiere limitar la dependencia de EE.UU. del petróleo, del cual produce solo el 6% mundial y consume el 25 por ciento.
Obama se enfrentó a no pocos escollos y acusaciones a lo largo de la campaña. Lo mismo ocurrió cuando los conservadores más radicales lo califican de "musulmán", "elitista" o "socialista". Incluso, debió soportar acusaciones de su propia colectividad de no ser demasiado "negro". "Sobre mi raza, ella queda más que clara cuando quiero tomar un taxi un día de lluvia y no lo consigo", reaccionó.
CARLOS TAPIA
John Sidney McCain III sabe de librar combates imposibles. Y sabe de vencerlos. Ya sea sobrevivir seis años a las torturas en el "Hanoi Hilton" de Vietnam o al cáncer, del que escapó tras cuatro visitas al quirófano. Nacido en Coco Solo el 29 de agosto de 1936, en la zona del Canal de Panamá todavía bajo control estadounidense, ha hecho gala de tanta resistencia a lo largo de su vida que nadie lo quiere dar por perdido en las elecciones de hoy. Y menos cuando al inicio de la campaña, a mediados de 2007, los escasos fondos le vaticinaban nulas chances.
Miembro de una larga dinastía militar, fue un niño y un adolescente prodigio, aunque su escolaridad se desplomó durante su estadía en la Academia Naval de Annapolis, donde se hizo acreedor de cien faltas consideradas "leves" y sus calificaciones lo colocaron en el lugar número cinco, pero desde atrás. Fue así que comenzó a ganarse la fama de "rebelde", que años más tarde llegó a ser su carta de presentación en el Senado. Esa, y su heroica actitud en Vietnam.
Era octubre de 1967 cuando su avión, el A-4 Skyhawk, fue derribado por un misil soviético. Esta fue la antesala de casi seis años de torturas y prisión en la conocida cárcel norvietnamita de "Hanoi Hilton". Los primeros dos años de "estadía" estuvo encerrado en una celda de castigo por negarse a brindar información militar. Luego, cuando los captores conocieron su ascendencia -su padre fue jefe de las Fuerzas Navales del Pacífico- le ofrecieron la libertad, beneficio al que McCain renunció por no considerarlo justo con sus compañeros prisioneros. En 1973, tras un acuerdo de paz, fue liberado. Como recuerdo se llevó la imposibilidad de levantar su brazo derecho más allá de la altura de los hombros, producto de las fuertes golpizas que le propinaron.
"Me enamoré de mi país cuando estuve preso en otro. No volví a ser yo mismo nunca más. Fui mi país", declaró recientemente el senador.
Otra cosa que conoce "el pueblo estadounidense" de McCain es que se casó dos veces, algo muy difícil de digerir para los votantes republicanos más conservadores, y que tiene siete hijos, tres de ellos adoptivos. Otro elemento más en su legajo de "rebeldías" partidarias. Aun así, su fuerte carácter le sirvió para ganarse el respeto y la admiración de sus compañeros de partido, y de no pocos demócratas. Sus repetidas victorias contra tumores cancerígenos (en el hombro, en el brazo y en su cabeza), alimentaron su fama de indestructible.
Su carrera política comenzó en 1982, cuando se cansó de ser "tan solo un prisionero de guerra". Fue congresista y en 1987 logró ingresar al Senado por el estado de Arizona. Desde allí empezó a soñar cada vez más con ocupar el preciado sillón del Despacho Oval.
Lo intentó por primera vez en 2000, y se topó con el actual presidente, George W. Bush. Desde ahí quedó una relación tirante. Es que durante la campaña interna republicana de aquel año, pareja durante las primeras instancias, los votantes empezaron a recibir curiosas llamadas anónimas que preguntaban: "¿Usted sabe que Cindy McCain (su esposa) es adicta a las drogas?", "¿Usted sabe que John McCain tiene una hija ilegítima negra?" El héroe de guerra estalló en un debate partidario: "Esta es la campaña más sucia que la gente ha visto en mucho tiempo". No logró la nominación.
Pero llegó el "11-S", y McCain votó a favor de las guerras en Afganistán e Irak. Se convirtió en un fuerte aliado del presidente en esa política. En 2003 realizó la primera de sus ocho visitas a Bagdad. En 2004, producto del aumento de la violencia en la zona, declaró que había perdido la confianza en el entonces secretario de Defensa Donald Rumsfeld. En 2006 le envió una carta a Bush donde le recomendaba enviar 20 mil soldados más a Irak.
McCain es, ante todo, un "Maverick". Un orejano. Por convicción y por necesidad. Lo ha sido porque, siguiendo sus principios, muchas veces se rió de la tan mentada disciplina partidaria. Criticó en varias oportunidades al presidente por el calentamiento global, por los gastos en la guerra en Irak y por el empleo de la tortura a los sospechosos de terrorismo. También porque la imagen devaluada del mandatario no le jugaba a favor. Aun así, durante la campaña debió mostrar un costado más duro para convencer al ala más ortodoxa de su electorado. Siempre había sido un "liberal", un "moderado", aunque en su campaña fue más que nada republicano y conservador.
Impuestos Promete mantener bajos los impuestos para las personas de altos ingresos y recortar los tributos a las empresas, para facilitar la creación de riqueza y empleos, y estimular la economía.
Economía Anuncia que pedirá la creación de un fondo para ayudar a las compañías a evitar caer en quiebra y proteger a sus clientes. Califica de "socialista" un mayor control del sector financiero.
Guerras En lo relativo a Irak su posición es clara: las tropas estadounidenses van a permanecer ahí hasta que la guerra esté ganada. Debe haber una mayor cooperación con Pakistán.
Energía Apoya la explotación de las reservas petroleras en EE.UU. para combatir la dependencia energética, y al mismo tiempo. propone reducir un 60% para 2050 la emisión de gases contaminantes.
McCain tiene fama de impulsivo y malhumorado, pero también ha sabido hacer gala de su humor. En mayo, en una aparición en el conocido programa satírico "Saturday Night Live", se rió de su edad. "Yo pregunto, ¿qué características deberíamos buscar en nuestro próximo presidente? Ciertamente, alguien que sea muy, muy, muy viejo". El sábado pasado volvió a aparecer en ese programa.
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