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Infierno. Naciones Unidas determinadas a no dejar pasar a los rebeldes | Se esperan más enfrentamientos, muertos y exiliados
GOMA, R.D. DEL CONGO | REDACCIÓN Y AGENCIAS
Las tropas rebeldes congoleñas avanzaban ayer hacia Goma, capital de la conflictiva provincia de Kivu Norte, pese a ser atacadas por efectivos de la ONU. Los soldados uruguayos están en alerta para el caso que deban entrar en acción.
El Ejército de la República Democrática del Congo (RDC), leal al presidente Joseph Kabila, ya no garantiza la seguridad de Rutshuru, en Kivu Norte. En el tercer día de ofensiva de la guerrilla tutsi del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), liderada por Laurent Nkuda, los rebeldes siguen avanzando hacia Goma.
Las fuerzas del gobierno retrocedían hacia el sur en tanques, camiones o a pie. Simultáneamente, decenas de miles de civiles atestaban las carreteras huyendo del CNDP y su reputación de brutalidad. También ayer, la misión de paz de la ONU en el Congo (Monuc) patrullaba en helicópteros los alrededores de Goma, donde está apostada la mayoría del contingente de 17 mil efectivos, el mayor en el mundo bajo bandera de Naciones Unidas.
La ONU está determinada a detener el avance rebelde. El jefe de la Monuc, Alan Doss, prometió ayer que sus fuerzas harían lo posible para detener los avances de los seguidores de Nkuda (cuyo ejército tiene entre 3.000 y 8.000 miembros, según distintas fuentes), y para cesar los combates.
Doss describió la situación en Kivu Norte como "muy inestable" y "tensa". "Haremos todo lo posible por defender la ciudad (de Goma) e impedir una catástrofe humanitaria.
La Monuc había disparado el lunes contra los rebeldes tratando de impedir que capturasen Kibumba, un pueblo a 48 kilómetros al norte de Goma. Pero los civiles que huyeron del lugar dijeron que los rebeldes ya habían tomado la localidad.
uruguayos. Los efectivos uruguayos desplegados en Kivu Norte, al este del Congo, no habían entrado hasta ayer en acción directa, a pesar de estar desplegados en una zona considerada de "alto riesgo", confirmaron a El País fuentes de ese contingente. Los cascos azules uruguayos apostados en Goma son aproximadamente 600 de los 1.100 que están en la RDC.
La misión de la ONU en Goma está a cargo de India, país que tiene el mayor contingente en esa región.
En la tarde de ayer se vivía una tensa calma en la región rural que rodea a Goma, según informaron a sus superiores los efectivos desplegados. Las posibilidades son dos: o los rebeldes del CNDP están reagrupándose, o bien puede haber una instancia diplomática que aleje las posibilidades de reanudar los enfrentamientos. Lo primero es lo más probable.
Dos compañías de soldados uruguayos de la Monuc están ubicadas al sur de Goma y otras tres al norte, cerca de la ciudad de Ryushuri, pero todavía no habían entrado en combate, dijeron los militares a El País.
"Los soldados uruguayos están bien y preparados para enfrentar la situación", dijo a El País un integrante del contingente.
La misión principal de la Monuc es custodiar a la población civil, pero tiene un mandato que le autoriza a recurrir a la fuerza si los habitantes se encuentran en peligro.
Efectivos uruguayos estuvieron ayer escoltando a algunas delegaciones de organismos internacionales que ayudan a la evacuación ordenada de los civiles. En Goma, un tanque blanco de la ONU y dos vehículos blindados custodiaban la sede central de las Naciones Unidas y policías congoleños antimotines montaban guardia. Pero eso no impidió que decenas de refugiados apedrearan el tanque de la ONU. El lunes, decenas de miles de civiles agredieron a pedradas la sede de la ONU, furiosos porque los cascos azules no les brindaban suficiente protección de los rebeldes, indicaron.
dificultades. Ante el repliegue de las tropas gubernamentales, el presidente Kabila envió a Kivu Norte un contingente de más de 20 mil soldados para arrebatarle el control de la provincia al CNDP de Nkunda.
La cercanía con Ruanda hace temer el peor escenario posible (ver aparte). En 1994 ese país fue escenario de un genocidio de 800 mil personas entre tutsis y hutus moderados.
Desde la reanudación de los combates, a fines de agosto, el CNDP y el ejército congoleño han sido críticos con el accionar de la Monuc. Cuando estallan los combates, los civiles suelen refugiarse cerca de las bases de las Naciones Unidas, pero ésta es incapaz de impedir el éxodo masivo, cuando los civiles están más expuestos.
Esta situación provocó la renuncia el lunes del comandante del contingente español de la Monuc, Vicente Díaz de Villegas, quien no llegó a un mes al frente del cargo. Según expresó, el militar estimaba que la misión no cuenta con los medios para enfrentar una tarea tan ardua como mantener la paz en un amplio territorio de colinas. Cada vez más civiles son forzados a dejar sus casas. El número de desplazados en los últimos días pasó de 1,4 millones a 2 millones, en una población en Kivu Norte de 5 millones. Los campamentos han triplicado su población.
Desde el lunes, unas 20 mil personas han huido de sus casas en Kivu Norte. En total, el número de desplazados asciende a 200 mil desde agosto, cuando se reanudaron los combates entre el CNDP y el ejército congoleño.
La nueva ola de desplazados se suma a una situación catastrófica desde hace tres lustros. De acuerdo con estimaciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), un millón de personas han tenido que huir de sus hogares por los diversos enfrentamientos que han asolado la región desde que en 1994 entraran los rebeldes hutus de Ruanda después del genocidio. Las ONG calculan que cuatro millones de personas han muerto como consecuencia directa o indirecta del conflicto desde 1998.
De hecho, los hutus ruandeses, muchos de los cuales aún forman milicias que operan al este de la RDC, fueron la justificación utilizada por el tutsi Laurent Nkunda para levantarse en armas, junto a decenas de antiguos miembros del ejército congoleño.
Pero ahora Nkunda se enfrenta a los hutus, al ejército nacional, a las tropas de la ONU y a la población civil. Esta última es la que más sufre. "Estaba trabajando la tierra y vinieron hombres de Nkunda. Mataron a mi esposa, a mi madre y a mi padre. Tres de mis hijos huyeron y ahora están desaparecidos", relata Abraham Ahimitiwe, un refugiado de 22 años instalado en un campamento cerca de Goma, quien llegó hace cuatro días procedente de Massisi, al noroeste.
En el hospital de Rusthuru, donde trabaja Médicos Sin Fronteras (MSF), se han recibido a más de 90 heridos a causa de los combates de los últimos dos días. Se teme que esta situación se agrave, o lo peor aún, que estalle la chispa de un conflicto interétnico como el que sufrió Ruanda en la década de 1990. el país de madrid
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| Foto: El País. |
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