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Escenario. Dependerá de cómo impacte en la región
"Preocupa pero no alarma". En eso coincidieron los economistas Javier de Haedo, Isaac Alfie y Fernando Lorenzo ayer al evaluar cómo miran la crisis internacional. Esa visión está en línea con la opinión del gobierno.
Semanas atrás Tabaré Vázquez señaló a periodistas extranjeros que la crisis internacional le preocupa pero no lo alarma y los tres economistas reconocieron "coincidir" con la visión del presidente.
"Todavía las repercusiones directas no se están manifestando ni sobre Uruguay ni sobre muchos países de la región pero claramente son efectos que se van a ir viendo a lo largo del tiempo", dijo el ex director de la Asesoría Macroeconómica, Lorenzo, en el "II Coloquio de Economía: ¿Se globaliza la crisis como la prosperidad?" organizado por El País y Fundación Itaú.
El ex director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, De Haedo dijo ante un nutrido público que si bien la crisis "es preocupante" la situación interna es totalmente diferente a la de 2002.
"Creo que si bien estamos con indicadores de vulnerabilidad social, financiera y fiscal parecidos a los de entonces, en aquel momento solo se podía quebrar y hoy no necesariamente (es esperable) un enquebramiento (sic) significativo".
Entre los impactos que recibirá Uruguay se encuentra la reducción de las exportaciones, el encarecimiento del crédito y la desaceleración en el crecimiento de la actividad, dijeron los economistas. Además coincidieron en que el cómo pegue la crisis internacional en Uruguay estará estrechamente relacionado a cómo lo haga en Argentina y Brasil.
"La región tiende a amplificar los shocks; las consecuencias van a depender mucho de la región y de la política económica que se aplique", resumió De Haedo. El economista considera que pese a la devaluación del real "con Brasil seguimos competitivos" y que si bien Argentina dejó de tener el peso que tenía en las exportaciones, su peso relativo es mayor. Ello se debe a que el resto del mundo es principalmente comprador de commodities que han reducido sus precios por lo que la importancia de Argentina crece en un contexto de crisis.
Desde el público preguntaron a Alfie si sería beneficioso contar con un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos en este momento. Alfie contestó que hoy "tendría efectos limitados" aunque en el futuro "sería una forma de salir más rápido", porque será la economía que se recuperará primero. "Un TLC con Estados Unidos y otros bloques es fundamental porque desde lo antiguo el comercio es el motor de la economía".
GASTO. El aumento del gasto previsto es una de las mayores vulnerabilidades que tiene el gobierno para enfrentar la crisis de acuerdo a Alfie y De Haedo. El primero dijo que la capacidad de financiamiento del gobierno es bastante limitada respecto a los desembolsos de pago de deuda e intereses que tendrá que hacer sumando los gastos comprometidos en el presupuesto. El segundo dijo que el gasto primario "va a crecer un 50% en términos reales, más que el producto" y que "por ahí tiene que venir una corrección" que genere mayor flexibilidad para poder reaccionar ante cualquier impacto.
En calidad de ex representante del gobierno, Lorenzo contestó que la programación financiera del Estado se hizo tomando en cuenta el "componente firme" de recaudación y, por tanto, dijo que "no hay riesgo en materia de ingresos"
Sostuvo que la "flexibilidad" es "clave para una mejor adaptación a las circunstancias externas" pero que "no se debe llegar a la discrecionalidad".
DÓLAR. La exigencia hacia el gobierno de mayor flexibilidad de parte de De Haedo se extendió al tipo de cambio también. Dijo que el gobierno "debería permitir que el tipo de cambio encuentre su equilibrio".
Lorenzo dijo que la flexibilidad cambiaria permite "mitigar los shocks externos reales" pero en una economía y con una deuda dolarizada como la uruguaya "el problema es que los shocks tienen efecto sobre las hojas de balance de las empresas y en el Estado".
El ex funcionario del Ministerio de Economía dijo que el desafío actual para empresas y Estado es lograr "productividad, competitividad y aprovechar las oportunidades que se presenten".
Ahorrar en momento de bonanza para cuando vengan los tiempos de vacas flacas es una buena política según los economistas. Sin embargo, es una política que a nivel de gobierno sólo se puede implementar cuando el país está en la cresta de la ola y una vez que la economía ha estado en equilibrio por un período prolongado, algo que no ocurre en Uruguay. Tanto Isaac Alfie, como Javier De Haedo y Fernando Lorenzo se mostraron afines de aplicar políticas contracíclicas tal como lo reclaman los empresarios privados, sin embargo, advirtieron los riesgos que conllevaría hacerlo ahora. Alfie dijo que Uruguay tiene un "problema interno" para lograrlo a partir de la indexación de las pasividades al salario real, lo que hace que la política sea procíclica "por construcción". Para Lorenzo la instrumentación debe llegar con "reglas" pero con una "institucionalidad fuerte" porque el no cumplimiento de las medidas puede llevar a "desconfianza" en el país.
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