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JORGE SAVIA
Nació el 20 de noviembre de 1962 en Rosario, Santa Fe, jugó de volante en Newells` Old Boys, Tenerife, Lanús, O`Higings de Chile y Barcelona de Ecuador; desde 1998 dirigió a Almirante Brown de Arrecifes, Platense, Instituto de Córdoba, Libertad de Asunción, Colón, Cerro Porteño y la selección de Paraguay, que es líder y sensación de las actuales Eliminatorias; y a fines de 2007, más de 500 periodistas lo eligieron en la encuesta "América y Europa le responden a El País" como mejor técnico del continente. Recién ayer el "Tata" pudo venir a recibir el trofeo consagratorio.
- Antes del partido que Uruguay jugó en Asunción por la anterior Eliminatoria, le pregunté a "Maño" Ruiz cómo iban a jugar y me contestó: "De Paraguay". Ud., ¿adaptó la forma de hacer jugar a sus equipos al estilo del fútbol paraguayo o le cambió algunas cosas, imponiéndole el sello suyo?
-Nosotros eso de jugar "a lo Paraguay" lo respetamos a rajatabla. Si Paraguay fue a tres mundiales de una forma, yo lo que tengo que ver es cómo crecemos a partir de eso, no sacar eso. Yo tuve una ventaja: al haber trabajado antes 4 o 5 años en el medio, no sólo conocí a los jugadores, sino a los posibles jugadores de selección.
-¿No tocó nada, entonces?
-Nosotros, interiormente, sentíamos que podíamos jugar un poco distinto; podíamos atacar más, presionar más, podíamos jugar un poco más, sin recurrir tanto a lo aéreo y sí también ir por bajo; y... bueno, en algún partido lo hicimos, y en otros no. Así, de pronto, apareció el partido contra Ecuador, donde el equipo juega, hace goles de pelota quieta, crea situaciones, hace goles por circulación y jugadas elaboradas, y también de pronto en el camino aparece un partido como con Chile, donde el dominio de la pelota pasó exclusivamente por Chile y nosotros nos ocupamos sólo de neutralizarlo, pero llegamos 4 veces y metimos 3 goles...de pronto el Paraguay de ahora es más parecido al que jugó contra Ecuador, pero lo importante es que el equipo sabe qué es lo que tiene que hacer ante las distintas situaciones que presenta un partido. Nosotros fuimos a jugar a Colombia y en el 90% del partido la tuvo Colombia; y tuvimos que defender...¡y defendimos bien! Además, yo siento que defendemos realmente bien; y a mí me parece que un equipo defiende bien cuando el arquero no es figura. Por eso después del partido en Bogotá, yo le dije al periodismo paraguayo: nosotros ganamos un partido que no planteamos. Nosotros planteamos un partido y nos vimos obligados a jugar otro. Por eso digo: a lo largo de este proceso hemos jugado partidos más como la historia de Paraguay indica y otros, más como queremos nosotros.
-¿Qué lo diferencia de "Maño", entonces?
-Al revés. Hay una interrogante que nos iguala: "Maño" y yo somos los dos a los que nos tocó el recambio de la generación más ganadora de Paraguay; a él le tocó tener algún coletazo de los que quedaban y a mí prácticamente ninguno. Incluso, de los que tengo yo y tenía él, su rol dentro del equipo ha cambiado: antes eran acompañantes y hoy tienen que ser primera guitarra. Y otro aspecto que diferencia a este proceso de los anteriores es que en la época de "Maño" y de Markarian eran 11, eran 12, y cuando alguno se resfriaba era todo un problema; y acá la base ha sido más amplia, empezando por lo que decía antes del cambio de generaciones. Por eso, incluso, el descreímiento en Paraguay hasta que empezaron las Eliminatorias era mucho; es más, yo siempre les digo a los periodistas paraguayos: ellos se enojan, pero la expectativa que la selección genera en la gente es distinta, es más en muchos casos, que la que genera en el periodismo.
-No me diga que primero, arriba de Argentina y Brasil, con 23 puntos, tiene contras...
-Y... el cuestionamiento es el de que siempre hay que poner 3 delanteros, de que hay que atacar permanentemente, de que hay que manejar la pelota... cambio con el que no estoy en desacuerdo, y he intentado hacerlo, pero no se puede pedir que todo se haga del día a la noche, no se puede cambiar la historia de un país a nivel futbolístico en un año, porque eso no se va a hacer. Por eso me parece que los reclamos no son del todo justos.
-Por su colocación en el calendario, el partido contra Uruguay acá, en Montevideo, en marzo del próximo año, ¿para Paraguay es especial?
-¡Ah, fundamental! Lo veo de la misma manera que vi el partido con Colombia. Yo les decía a los muchachos en la charla antes de jugar con Colombia: nosotros los dejaríamos afuera de carrera, y cuando digo afuera de carrera no es respecto al resto sino con relación a nosotros... les decía: "Si sacamos un buen resultado acá, no le damos vida a Colombia; y con Uruguay siento lo mismo: el resultado bueno es siempre ganar, después el empate es bueno o malo en función de lo que uno haga, no porque se venga a buscar... pero, evidentemente, si en abril me dicen: "¡Uyy, empataste con Uruguay!", estoy feliz de la vida, porque significa, casi casi, la clasificación al Mundial. Por eso es un partido clave para Paraguay; puede marcar una decisión, por lo menos en lo que respecta a nosotros.
-Ud. me decía anoche (miércoles), muy espontáneamente, porque estábamos cenando, afuera de esta entrevista, que el partido con Uruguay en Asunción para ustedes fue muy duro.
-¡Uuuuyyy, fue terrible! Yo siempre comento esto: ese partido, viéndolo desde el borde de la cancha, tuve una sensación distinta a cualquier otro. Me pareció terrible. Un partido dificilísimo. Es que Uruguay tiene muy buenos jugadores. ¿Sabe? Yo pienso que, incluso, este equipo es superior al de anteriores Eliminatorias. Le digo más: no digo todo el equipo, ¿eh?, pero en varios casos, hasta tiene -algunos, ¡ojo!- mejores jugadores que Paraguay. Ese partido que hicieron en San Pablo contra Brasil, por ejemplo, nos sirvió muchísimo para planificar el que después teníamos que jugar (contra Brasil) nosotros. Nos apoyamos mucho. Y... repito: tienen muy buenos jugadores. Ese Gargano... cuando el partido de Asunción yo rogaba que fuera el flaco (Pablo) García, que es muy buen jugador, ¿eh?, y que no jugara ese Gargano. Yo lo veo en el Nápoli, corre, hace todo... ¿puede ser que últimamente haya bajado un poco?
-Según las cuentas que hacen todos los entrenadores, ¿con cuántos puntos se clasifica en esta Eliminatoria?
-En el caso de nosotros, 6 más; para tener la certeza absoluta, pero puede ser que con 27, con 28.... en la anterior Uruguay fue al repechaje con 25.
-Haber sido jugador de Bielsa en Newell`s, ¿lo marcó?
-Sí, yo adhiero a Bielsa. Soy un admirador N° 1. Yo lamenté profundamente que se fuera de la selección argentina y antes de esta Eliminatoria me animé a decirle en una conversación por teléfono: "¡No va a ir a Chile, justo ahora que yo estoy dirigiendo a Paraguay! ¿No?" Se me escapó, pero era lo que sentía. Para mí, automáticamente, pasaba a ser el rival. Es como si a Chile le hubieran permitido contratar al mejor jugador del mundo. Es un lujo.
-Para usted, clasifica Chile, entonces.
-No digo eso, sí que tiene un plus. Mire, para mí hay selecciones que son N° 1 en el mundo: Argentina, Brasil, Italia, Francia, Alemania... y tiene que ser dirigidas por N° 1, que son distintos a todos, como los grandes genios: con virtudes y defectos, pero son grandes genios...
-Paraguay le ganó bien a Chile en Santiago. Ser "bielsista", conocer el libreto, ¿a usted lo favoreció mucho?
-Algo, lógico. Uno, por ejemplo, sabe que a él (Bielsa) le gusta proponer el uno contra uno; y... bueno... creo que Chile ofensivamente es un muy buen equipo, pero defensivamente no calza los mismos puntos. Entonces, me parece que es lo que le pasó con Paraguay, y también con Brasil en Santiago: uno contra uno frente a Brasil, en esa ellos son mejores...
Cuando Martino dirigió a Colón de Santa Fe, quiso llevar jugadores uruguayos, pero no tuvo fortuna: "El primero fue el `Cebolla`. Con Cerro Porteño, habíamos enfrentado a Peñarol en la Sudamericana y él no jugó el primer partido que ganamos acá (Montevideo) 3 a 1, pero fuimos a Asunción, nos hizo la vida imposible y apenas hicimos un gol para perder 2 a 1 y clasificar de casualidad. Por eso, cuando estaba en Colón, le dije al `Galgo` Dezotti (jugó en Defensor Sporting), que es amigo mío: `Averiguá ahí, con los muchachos de Uruguay, si hay alguna posibilidad`, porque él (Dezotti) es muy amigo del `Tano` Gutiérrez, y... `Paco` (Casal) me sacó corriendo... ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Me dijeron: `Noooo... está para llevar a Europa`. Después, también quise llevar a (`Chori`) Castro, porque en febrero de 2005, Nacional había ido a jugar un cuadrangular a Santa Fe y jugó muy bien. Me impresionó, me gustó mucho; y después lo sufrí con Libertad en una Sudamericana, que acá creo que nos hizo el segundo gol. En fin, esos eran los volantes izquierdos que habíamos elegido. Más con carácterísticas de wines que de volantes izquierdos; pero, en definitiva, yo lo que quería era un jugador que fuera más para arriba que para abajo. Y cualquiera de los dos me presentaba un uno contra uno desequlibrante. Qué se yo... pegada buena, manejo de pelota. A lo mejor, por ejemplo, el ´Cebolla` podría ser un 10 en cualquier equipo. Es decir, le queda mucho más cómodo aislarlo de las piernas del medio y ponerlo en un costado porque desequilibra más y el uno contra uno es más fácil de lograr; pero... bueno, ¡me sacaron corriendo!".
Martino dice "a `Maño` lo adoro"y, aparte de comentar que en el Mundial de Alemania "con el tipo de jugadores que tenía, hizo lo que pudo, creo que yo tampoco hubiera podido hacer otra cosa", recuerda que cuando Aníbal Ruiz era ayudante de Luis Cubilla y fueron a dirigir a Newell`s Old Boys en Rosario "me subieron a Primera con 17 años", pese a que agrega que "yo siempre que venía aquí llamaba al Prof. (Hermes) Huelmo, era divino, pero con ellos sufrí mucho... con Huelmo porque a mí me gustaba entrenar, pero no me gustaba correr y correr, y el `Profe` nos daba con todo; y después, en la parte de fútbol, Luis (Cubilla) me volvía loco: se paraba atrás mío en la cancha y me hablaba y me hablaba, porque quería que yo jugara como Gallego, que se había ido, ¡y yo no era 5, era más 8!"
En otro orden, Nacional se cruzó en la vida de Martino en tres ocasiones: "La primera fue cuando yo juegaba en Newell`s y nos ganaron la final de la Libertadores en el 88. (Nacional) tenía un equipazo y nosotros, ¿la verdad?, no teníamos mentalidad de Copa. Después, ya como entrenador, hubo dos posibilidades de venir a dirigir a Nacional. En una de ellas el que me habló fue Victorino (Waldemar), que había sido compañero mío en Newell´s. La primera vez tenía a mi mamá muy enferma, no podía salir de Rosario, y creo que en la segunda yo ya estaba esperando algo de la selección de Paraguay. Pero fueron tanteos, nunca llegamos a hablar de números".
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