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XIMENA AGUIAR
En un vasto operativo, la policía detuvo hace un mes a un niño armado con un revólver, que habría participado en asaltos a cuatro ómnibus. Al tener sólo 12 años, las medidas a tomar no podían incluir privación de libertad. Los enfoques sobre su caso se debatieron entre considerarlo un conflictivo delincuente o una víctima de una situación de alto riesgo. La psiquiatra que lo atendió en el INAU conoció la historia detrás de ese contradictorio personaje y encontró rasgos que se repiten día a día en la sociedad uruguaya.
-Tiene 12 años y participó de una seguidilla de atracos a ómnibus junto a otros chicos. Fue detenido armado, tras efectuar varios disparos. ¿Cómo es?
-Tiene la altura promedio de un varón de su edad, delgado, muy agradable, de ojos grandes. Al principio era un niño absolutamente asustado, no tenía muy claro qué le estaba pasando, ni la trascendencia que había tomado lo que había hecho. Su preocupación mayor era su familia. Después en el hogar lo relacionan con el del informativo y empezó el protagonismo. Para ellos es un fenómeno de inclusión social, pasan a ser "el de tal delito". Eso marca mucho y es muy simplificador, porque se ve ese momento puntual y no todo el dolor previo ni el que va a haber a continuación. El resto del comportamiento es el de cualquier chico que llega a un hogar.
-¿Qué sabemos de su historia?
-Partimos de una situación, como muchas, con una mamá sola, en situación de exclusión social, y muchos hermanos. El confunde si son 5 ó 6. Tampoco sabe la edad de la madre, pero su primer hijo lo tuvo siendo muy jovencita. Los chiquilines quedan solos cuando la madre sale a trabajar. Los centros educativos no abren antes de las 8, y si la mamá tiene que salir a las 6.30 los niños van solos a la escuela. Es una cadena de hechos cotidianos que se suman, y se crece en el desamparo. En esta situación la mujer suele deprimirse, y la depresión materna es uno de los factores de riesgo más grandes para el desarrollo del niño. Esto no es privativo de las clases desposeídas, hay mucha gente en esa situación, pero sin apoyo se agrava. En la escuela es un niño inquieto, puede ser que tuviera un trastorno por hiperactividad no tratado, dice que se comía las letras por lo que podría haber problemas en la lectoescritura. Y un niño con dificultad para aprender y un entorno familiar complejo, se porta mal. Desde el entorno escolar se le dice "no venga por tres días", "váyase"… El sistema funciona en forma expulsiva. En este caso se produce el abandono en tercero. Entonces nos encontramos con un niño de 9 o 10 años, sin un adulto referente porque está trabajando, sin un entorno que brinde sostén, que se encuentra solo. Está muy presente eso de decir "de alguna manera, yo tengo que seguir solo". Y sus referentes pasan a ser el grupo de pares que están igual que él: solos y en la vuelta, o más grandes.
-¿Qué aprende en ese grupo?
-No hay un grupo específico, son amigos que van y vienen, los que andan en la vuelta. Manejan los códigos habituales: el éxito individual, el "si vos querés, hacelo"… que son también valores de época. Se suma algo muy infantil, que es querer tomar lo que deseo. Empieza con lápices, gomas, y eso es parte del problema en la escuela. Estando en la calle, lo que relata es saber de cosas que hacen los grandes, robos, cosas así. Y llega a este evento acompañado por uno más grande, en esa situación de confusión, con un arma que le habilitan. Él trae mucha angustia vinculada a la muerte de un muchacho del barrio, no hace mucho, que aparentemente estaba robando. Creo que sale con el arma y se atreve a usarla por el miedo a que a él también lo maten.
-¿Quién le da el arma?
-El otro que participa en el robo, él dice que tiene 16 años. Cuando siente miedo y ve que hay un policía es que se desencadena la situación. Un niño con un arma de fuego, aunque no sea violento, implica riesgo. Y cuando tuvo miedo, disparó.
-Pero fueron varios robos
-Él estaba armado sólo en uno. Cuando dispara, es la primera vez en su vida que dispara un tiro. Dice que sintió "un escalofrío de terror".
-Es una historia similar a muchas otras. ¿Por qué él llega al delito? ¿Sólo por el de 16 años?
-No, es la suma. Son dos años en los que no vive en calle, pero sí. Se va construyendo una fragilidad de sus mecanismos de pensamiento, y es un niño que frente a un sentimiento rápidamente lo traslada a la acción. Eso lo hace especialmente vulnerable a cosas como el consumo o a ser partícipe de actos violentos. Y, por otro lado, esa situación de entorno en donde pasa a estar habilitado el robo, el delito, el uso del arma.
-¿En algún momento intenta separarse de ese grupo?
-En un momento intenta acercarse a una creencia religiosa, a través de un familiar. Eso puede ser una fortaleza porque genera un grupo, otros que te miran como igual y un paradigma de comportamiento. No lo pudo sostener, no era en su barrio, pero ahora anda con un rosario.
-¿Qué se decidió hacer con él?
-En este momento está internado. Mi posición es que no sería bueno que volviera a su medio ya, no porque sea peligroso sino porque se merece la posibilidad de acceder a los abordajes que requiere. Este evento puede ser crucial en su vida. Entre los 10, 12 años es una edad clave, es el momento "pivot". Y si no tiene hecho dentro de sí un proceso de cambio va a volver a lo mismo.
-¿Cómo está ahora?
-En este momento tiene un cierto grado de calma, porque sabe que estando adentro del instituto no va a hacer nada malo. También siente que está pagando por algo que hizo mal, eso es el principio para trabajar: cómo no volver a hacerlo.
-¿Le tenés fe?
-A él, sí. En lo que no tengo fe es en lo que realmente, como sistema, podemos hacer. Si supiera que puede encontrar toda una estructura de años de sostén, seguro que sale.
-¿No la hay en el hogar?
-Hay una demanda muy grande y estas cosas requieren un cuerpo a cuerpo cotidiano. Si llenamos un hogar con 20 de estos chiquilines, es complejo.
-¿Faltan medidas?
-Falta muchísimo. Yo no sé si hay que bajar la imputabilidad, creo que es una discusión que nos debemos. A mí lo que más me preocupa no es el castigo al delito, sino poner freno al proceso de deterioro y de vulnerabilidad al que se van exponiendo estos chiquilines. Tendría que haber centros que pudieran brindar un lugar acorde, estrategias terapéuticas, apoyo para lograr la reinserción escolar y un buen apoyo familiar. Si uno quiere tener una intervención oportuna hay que trabajar con el hermano de un año y con la mamá. Esas políticas todavía no están instrumentadas.
Nombre:
Mónica
Silva
Profesión:
Psiquiatra
Mónica Silva es directora del departamento de Psiquiatría del INAU o, según algunos de los niños que atiende, "la psiquiátrica" que los visita en forma periódica. Integra el equipo de evaluación del niño de 12 años que fue detenido el mes pasado luego de realizar una serie de atracos a ómnibus junto a otros menores.
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