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El 15 de noviembre estará en Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires
EL MERCURIO | ISABEL PLANT
"¡Es un milagro!", exclama riendo Kylie Minogue (40 años) al teléfono, cuando se le pregunta cómo hace para seguir así, en las revistas, en los rankings y en la cabeza del público, veinte años después de que lanzara su primer hit, "Locomotion", en 1987.
"Creo que la suerte está involucrada en lo de mantenerse vigente", continúa diciendo, "Pero más que nada, no me asusta el trabajo duro, lo he hecho toda mi vida. Y creo que también es algo que me viene natural: soy una artista, actúo, eso es lo que hago. Así que nadie nunca me enseñó a hacerlo, sino que he aprendido mis lecciones a lo largo del camino".
Y el camino ha sido largo y no siempre fácil: Kylie, un ícono -de la moda, de la comunidad gay, del mundo pop- que ya no necesita de apellido, sigue acá a pesar de hacer música simplemente pop y de un cáncer que se llevó sus rubios rizos. Kylie significa `bumerán` en el dialecto de su Australia natal. Nada más acertado. Kylie a veces se va, pero siempre vuelve.
insumergible. Hija de un contador de ascendencia irlandesa y una galesa que alguna vez fue bailarina, no empezó en la música. Partió actuando desde niña (su hermana menor, Danii, se transformó en la cantante de la familia), y en 1986 entró en la teleserie Neighbours, la que la convirtió en una estrella en su país. En 1987, durante un evento de caridad en Melbourne, interpretó Locomotion, cover de una vieja canción de 1962, llamando la atención de las disqueras. Firmó un contrato, y logró un single número uno en Australia. Luego se iría a Londres a grabar I should be so lucky, su primer hit en Gran Bretaña, donde 20 años después Kylie tiene en su haber 30 canciones número uno, una fortuna avaluada en 30 mil millones de pesos, y está a la altura de Madonna.
Un fenómeno raro en el mundo del pop, donde abundan las canciones que suelen ser tan desechables como quienes las cantan. Kylie, con su cuerpito de poco más de metro y medio, gracias a los álbumes Kylie(1988), Enjoy yourself (1989), Rythm of love (1990), Let`s get to it (1991), se terminó convirtiendo en gigante.
-Cuando uno ve a Britney Spears no puede evitar preguntarse ¿qué piensan artistas como usted acerca de las jovencitas del pop que se rinden ante la presión...?
"Encuentro muy difícil comprender realmente cómo debe ser la vida ahora para todas esas jóvenes artistas. Porque el mundo de las celebridades era muy diferente hace 20 años. Quizás tenías paparazzis, puede que hayan estado detrás de un árbol, pero no andaban en pandillas, como ahora, o en la puerta de tu casa y no eran tan agresivos. Honestamente no sé si yo hubiera manejado esa situación de manera diferente".
La cosa es que Kylie aguantó. Eso sí, no sin antes bajar de la cima por un tiempo. Comenzó ciertas exploraciones hacia un pop más "serio" (como el dúo que hizo en 1995 junto a Nick Cave para la canción Where the wild roses grow). Y sus discos Kylie Minogue (1994) e Impossible princess (1998) definitivamente no tuvieron el éxito de los anteriores."Bueno, no estaba en la cima, eso es un hecho", opina Kylie. "Pero nunca pensé que todo había terminado. Sólo dije, `hay más por hacer`, esa fue mi sensación instintiva. Ahora, en retrospectiva, estoy muy feliz de ese período, incluso si no fue el más exitoso en ventas de discos".
Kylie volvería, y a las pistas de baile. En 2000 lanzó el disco Light Years, y con el álbum Fever (2001) ya estaba de vuelta en el número uno. Era la Kylie diva, un ícono con sexies videos llenos de gráficas de computador, coreografías, cuerpos imposiblemente perfectos y susurros encima de las pistas electrónicas.
En 2003 sacó el disco Body Language y se lanzó a hacer una larga gira llamada Showgirl, llena de teatralidad y sus más grandes éxitos, pero en mayo de 2005 Kylie la suspendería, porque tendría que sobrevivir una vez más. Esta vez, al cáncer de mama. Un año después, con la enfermedad en remisión, volvió al estudio para hacer X, su último disco, que no ha sido tan exitoso como los anteriores, pero que sí la tiene de vuelta, viva y como siempre, coleando.
-¿Pelear con el cáncer cambió su trabajo?
"Sí. Cuando recién me metí en el estudio, grabé y escribí canciones durante una semana junto a mis viejos productores. Así que me sentí segura, cómoda y libre de expresarme. Creo que fue una semana memorable, porque tenía muchas emociones distintas: estaba agradecida, estaba enojada. Escribí algunas canciones que liberaron muchos sentimientos. Mientras el álbum progresaba las cosas volvieron un poco más a lo normal; hice más canciones pop regulares, sobre el amor y la disco (se ríe). Al final, dos de las canciones que canto en la gira `KylieX 2008` son de las que no entraron en el álbum, pero son mucho más personales. Así es que estoy contenta de poder compartirlas".
Kylie ya no hace cuatro shows seguidos y después se sube a un avión, como antes, sino que después de dos días de presentaciones, se toma uno libre. Ha bajado su ritmo. Con KylieX 2008, gira que la tendrá el 13 de noviembre en Chile, ya pasó por Europa y aún le queda Sudamérica, Asia y Oceanía.
- ¿A eso le llama descansar?
"Tiene que ver con cómo ha cambiado mi trabajo después de haber estado enferma. Por un lado parece loco que justamente ahora yo decida pasearme por toda Sudamérica. Pero la alegría que me trae finalmente poder hacer conciertos en esos países, eso es lo que tiene valor para mí".
No es primera vez que Minogue pasa por Chile. El año pasado estuvo de visita y paseó por todo el litoral central. "¡Me encantó Chile! Estos países son realmente increíbles, muy cálidos y con muchas personas encantadoras. Todos me preguntaron, `¿cuándo vienes a dar un show acá?` Así que ahora estoy feliz de volver".
BRILLOS. Kylie se subirá al escenario a hacer KylieX Tour 2008 con minifaldas y brillos, como siempre. "¡Los brillos! Amo todo lo que brilla", afirma la australiana. Este año cumplió 40, y no se ve ni cerca del retiro. Ella admira a artistas que siguen siendo showoman para siempre. "Tengo un absoluto respeto por Dolly Parton o Bette Midler. Llevan trabajando en esto todas sus vidas, y siguen. Imagínate tener la energía y el apoyo del público cuando tienes esa edad. Así es que aunque en estilo no son una gran referencia, ellas saben quiénes son, y eso las hace más fuertes".
- Acaba de cumplir 40 años, Madonna, 50. Ambas siguen en el escenario con minifaldas y brillos. ¿Hasta cuándo podrán seguir así?
"No tengo idea. Creo que las minifaldas se vuelven más y más largas. ¡Hasta el tobillo! (se ríe). En el show hago dos baladas, es un momento de soledad en el escenario. Eso ha sido una revelación para mí. Otra cosa que me gustaría explorar son presentaciones en lugares pequeños. No hacer eso para siempre, pero es interesante probar. Y creo que eso no incluye minifaldas, sino un lindo vestido".
Mientras Madonna arrasó con las ventas en toda Sudamérica, Buenos Aires incluido, Kylie Minogue hizo lo propio en Oceanía.
Y es que los fans de la Minogue agotaron en apenas 19 minutos unas 9.000 entradas disponibles para el show que la cantante va a dar en el Vector Arena.
Los promotores de ese concierto en territorio "All Black" decidieron, obviamente, sumar una segunda fecha. De todas formas, la agenda de Kylie es bastante apretada, porque fenómenos similares sucedieron en varias ciudades de Australia, el caso de Melbourne. En la mayoría de las ciudades en que la diva planificó visita, se tuvo que añadir una o dos fechas extras.
La gira de Kylie Minogue por Sudamérica comenzará el próximo día 1° de noviembre. En esa fecha, la recibirá el Parque Jaime Duque de la ciudad de Bogotá, Colombia. Para ese show también se han vendido casi todas las entradas. Posteriormente, la cantante visitará Caracas y actuará en el Poliedro de esa ciudad, el día 4. El próximo 6 llegará con su grupo a Lima, para cantar en la Explanada del Monumental de Lima, en Perú.
Sao Paulo y la pista atlética de Santiago de Chile serán las dos últimas sedes de conciertos de Minogue, antes de su entrada triunfal en la Argentina.
El 15 de noviembre, en un escenario atípico para la plaza bonaerense como el club GEBA, la australiana pondrá punto final a su encuentro con el público sudamericano. Adelantándose a los pasos de Madonna, acceder a Kylie Minogue es más fácil, barato y, además, la australiana llega con un disco que, según la prensa especializada, tiene más sustancia que el promocionado Hard Candy que Madonna sacó hace unos meses.
Las entradas para el show de GEBA cuestan entre 100 y 350 pesos argentinos, según la ubicación.
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| Foto: El País. |
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