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Martes 21.10.2008, 02:35 hs l Montevideo, Uruguay
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Ovación/Deportes

"Todo lo que hago acá es pensando en la selección"

Jorge Martínez

El "Malaca" anotó el primer gol de su equipo, Catania, que derrotó al Palermo en el clásico siciliano por 2 a 0. El ex Wanderers y Nacional no venía siendo titular, porque el técnico Walter Zenga, rota constantemente a los futbolistas. Los periodistas le preguntaban cuando iban a poder volver a ver al Martínez del año pasado y los hinchas le reclamaban goles. Con ambos se puso al día el domingo pasado en el clásico. Desde su nueva casa en el barrio "La Solliera", donde le cuesta conseguir señal para su celular, contó que no pierde la esperanza de ser parte del proceso del maestro Tabárez.

SILVIA PÉREZ

- Parece que está destinado a convertir los goles importantes del Catania.

- Sí. (Se ríe) Además, este gol me vino en un momento clave, porque no venía siendo titular y me faltaba convertir. No me sentía bien físicamente. El técnico del equipo hace rotar permanentemente a los jugadores y eso no te permite tener continuidad. Juego algunos partidos, en otros estoy en el banco. A veces entro y juego 20 minutos, como pasó frente a Reggina.

- ¿Por qué hace esa rotación?

- No sé. Le gusta hacer eso. Aunque andes bien, te saca. Y como igual gana no se le puede decir nada. Le sale bien, porque de repente hace entrar a uno y ese es el que hace el gol. Es algo que acá llaman el "turnover" y todos los periodistas hablan de eso y te preguntan qué te parece. Y uno no puede decir que no le gusta, lo único que les digo es que yo quiero jugar.

- ¿Esa falta de continuidad le afectó?

- Sí, claro porque jugar es todo. Yo sentía que me faltaba fuerza. Dribleaba a uno y cuando iba a hacer lo mismo con otro, ya me sentía sin fuerza. Entonces, durante el receso que tuvimos por las Eliminatorias le pedí al preparador físico para hacer un trabajo especial, de fuerza y potencia, y eso me hizo muy bien. Además, hicimos una práctica de titulares y suplentes que es algo muy raro porque eso acá no se estila. Cuando hay que hacer fútbol es siempre contra un equipo de la B o la C. Acá tienen la teoría de que como a esos equipos le hacés seis o siete goles, agarrás confianza. Pero bueno, hicimos esa práctica entre nosotros, hice un gol de cabeza y empecé a agarrar ritmo. Y me vino muy bien porque yo quería jugar el clásico frente a Palermo. Además, todo el mundo hablaba de eso. Varios de mis compañeros ya habían anotado y todo el mundo decía que faltaba el gol de Martínez.

- ¿ Y eso le preocupaba?

- Me preocupaba, pero por el tema físico. Porque no me sentía bien, pero no por la falta de gol. Aunque cada vez que me tocaba ir a la conferencia los periodistas me preguntaban cuánto faltaba para volver a ver al Martínez del año pasado. Y yo les decía que estaba en un 50%, pero por la falta de continuidad. La confianza que te da jugar cuatro o cinco partidos seguidos no la conseguís de ninguna otra manera. Por eso el clásico era muy importante para mí. Quería volver a andar bien. A jugar lo que jugaba yo, más que hacer un gol.

- Pero no puede negar que volver al gol, y en el clásico, fue muy importante.

- Sí, claro. Ya en el primer tiempo, cuando agarré una pelota, me saqué a dos rivales de arriba y metí un cambio de frente, me di cuenta que andaba bien. Después en el segundo tiempo entró el argentino Llama que me levantó un centro, salté con el defensa y le saqué una cabeza. Siempre trato de saltar antes para que el defensa no me agarre y me cambie el sentido. Salto antes y quedo suspendido y entonces si me toca es penal. Además, tuve suerte porque el arquero no salió. Ya había tenido una oportunidad en la que me dieron un pase hacia atrás y la pelota se me adelantó un poco y no pude pegarle bien. Pero sabía que la cosa estaba para mí y que se me iba a dar.

- Y cuando anotó el gol, ¿qué pasó en el estadio?

- Se desató la locura. Se jugó en la cancha nuestra y el estadio estaba repleto porque acá el clásico se vive con mucha intensidad, igual que en Uruguay. Los días previos salís a la calle y no hacen otra cosa que decirte que tenés que hacer dos goles. A mí me los piden siempre, por suerte pude cumplir.

- Supongo que después de ese gol, el técnico no va dejarlo afuera.

- No sé, con Walter Zenga nunca se sabe. Es un buen técnico, que fue un gran arquero en el Inter, pero nunca sabés que podés esperar. Te da confianza, pero de repente te saca aunque hayas hecho todo bien. Estamos segundos en la tabla a dos puntos del líder, yo si fuera él no cambiaría. ( Se ríe).

- Ahora que están tan arriba en la tabla, ¿cuál es el objetivo de su equipo?

- La meta del Catania es siempre la "salvessa", que quiere decir salvarse, pero ahora, con esta campaña la mentalidad de la gente está cambiando. Los rivales también nos miran con otros ojos. La mentalidad es otra y ya no quieren la "salvessa". Si seguimos así y llegamos a 40 puntos nos salvamos y entonces empezaremos a pensar en una copa europea. Además, como el equipo se reforzó bien se puede soñar con eso. El año pasado faltaban atacantes, pero ahora somos 30 jugadores y por eso es que el técnico se maneja así, con el "turnover", porque tiene un plantel muy competitivo.

- Dicen que usted maneja muy bien con el italiano

- No, para nada. La que lo domina cada vez más es mi hija de tres años. Viene de la escuela y me sale con unas palabras que no conozco y que no puedo pronunciar. Yo la voy llevando, entiendo todo, pero hablar todavía me cuesta. Además, como somos siete sudamericanos y andamos todo el día juntos, hablamos todo el tiempo en español. Y eso no es bueno. Porque si estás solo tenés que aprender a la fuerza. Cuando a alguno de nosotros nos toca ir a la conferencia de prensa y salimos en la televisión, al otro día son las cargadas y nos matamos de risa porque nos damos cuenta que metimos un verbo en lugar de otro y dijimos cualquier cosa. Confundo mucho los verbos, eso es lo que más me falta. Hace un año y tres meses que estoy acá y tendría que hablar mucho mejor. Justo hoy estábamos hablando del tema con los argentinos y nos propusimos anotarnos en un curso.

- ¿Vio los partidos de la selección?

- No pude porque como me acabo de mudar y todavía no me colocaron internet no pude. Pero más o menos me enteré de los resultados.

- ¿Piensa en la selección?

- Sí, claro. Me encantaría ir. Siempre estoy esperando que el maestro Tabárez algún día piense en mí. Yo lo respeto mucho y sé que en la selección hay muy buenos jugadores y que de repente uno puede no tener las características que él busca, pero todo lo que hago acá es por la selección. Entrenó a muerte todos los días y me cuido al máximo, para el club y para que en Uruguay se enteren de que ando bien y que hago goles. Para que el maestro me pueda conocer porque yo nunca estuve en su proceso.

- En estos dos últimos partidos se jugó sin el clásico enganche y no son pocos los que opinan que es necesario hacerlo para poder generar fútbol. ¿En Catania sigue jugando como enganche?

- Se podría decir que juego de todo un poco de la mitad de cancha hacia adelante. Por suerte en ese sentido el entrenador me da completa libertad. A mí me gusta jugar libre. un poco por la derecha, otro poco por la izquierda y de enganche. Por lo general juego como volante por derecha, una especie de media punta y cuando quiero lo hago como enganche. De repente, en medio de un partido, el técnico le grita al número nueve que baje y que me deje ir a mí de punta. Juego un poquito en cada puesto y en ese sentido sí está bueno rotar. Juego como lo hacía allá en Uruguay, moviéndome por todos lados. Pero si se trata de ir a la selección juego donde quiera el maestro.

- Más allá del fútbol, ¿cómo va la vida en Italia?

- Bien, muy bien. Estamos muy contentos en la casa nueva, que es en un barrio privado en el centro de la ciudad. Es una zona que se llama "La Solliera" donde está el hotel Sheraton y un restaurante brasileño muy conocido, donde vamos siempre porque la carne es muy buena. El lugar donde vivíamos antes también era muy lindo, era frente al mar, pero era una casa más bien de veraneo. Esta casa es otra cosa. El único problema es que como este barrio está rodeado de árboles se complica con las señales. Por ejemplo, en este momento, estoy hablando contigo en la calle, porque adentro de casa no agarraba la señal. Por eso mismo es que no pude ver los partidos de la selección, pero es un problema que ya vamos a solucionar.

"Salvessa". "La meta del Catania es siempre la `salvessa`, pero ahora la mentalidad de la gente está cambiando".

Lara. "Mi hija de tres años sí que anda bien con el italiano. Me sale con unas palabras que yo no puedo pronunciar".

El País Digital

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No salgas a la calle,
sin saber de qué se habla...

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