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Nacional venció a Wanderers sin brillar ni pasar mayores dificultades
JORGE SAVIA
Ganó Nacional. Bien. Sin ser nada del otro mundo, pero también sin pasar mayores dificultades. Es más, del cuarto de hora del segundo tiempo para adelante, después que Wanderers volviera del descanso con su ataque dinamizado por la vivacidad del brasileño Juninho, se instaló la impresión de que, con los tricolores venciendo 1-0 por un soberbio derechazo que metió Brum desde afuera del área a los 39` de la primera etapa, era más probable que los tricolores llegaran al segundo gol -merecido y evitado por las buenas atajadas del arquero adversario- que los bohemios lograran el empate.
Si acaso, sólo hubo un par de aspectos por los que la actuación de Nacional no fue "redonda" o plenamente aceptable:
a) En esos 60` iniciales en los que, sin dominar, Wanderers manejó la pelota por varios pasajes con mayor fluidez que Nacional, fundamentalmente a través de las subidas de Peña -hijo de Enrique, el "Pelado"- por la derecha del ataque bohemio, y del empuje y la dinámica de Vanderhoegt para marcar y desdoblarse en el mediocampo, los bohemios ganaron por arriba y cabecearon -sin réditos, sin eficacia- seis veces en la última zona contraria;
b) Con buen trato de pelota, saliendo por el lado de Filgueira y haciendo circular el balón -a veces sin sorpresa ni profundidad, pero casi siempre en forma clara- a través de Brum y "O.J." en el armado, y de Lodeiro y Ligüera en el paso por los tres cuartos de cancha, Nacional fabricó -sobre todo en el complemento- varias jugadas de gol, pero careció de contundencia al rematarlas o las tapó el arquero adversario.
Por todo eso, pues, el partido no quedó "cerrado" a favor de los tricolores hasta el final, por más que en la última media hora -sobre todo luego del ingreso de Medina, al que Diego Pérez le ganó un mano a mano- Wanderers llegó poco y nada.
Es más, al fin y al cabo, el triunfo tricolor terminó quedando estampado por ese zapatazo que Brum metió -pase del "Morro" al medio e inteligente inacción de Lodeiro que dejó correr la pelota para que rematara el volante que llegaba mejor perfilado a su espalda- desde afuera del área, cuando Wanderers se plantaba con personalidad y, por ráfagas, insinuaba más en ataque.
Sin embargo, salvo esos aspectos relativamente deficitarios señalados antes, Nacional se movió sin grandes destellos, pero en forma sobria, compacta. Y así ganó; con una gestión que fue como canta Alberto Cortez: ni poco ni demasiado. "Todo es cuestión de medida", dice también la letra de la canción; y Wanderers resultó un rival solamente ordenado, insistente e insinuante.
3 goles hizo Brum en Nacional por la actividad oficial: a River Plate, Tacuarembó y Wanderers.
El arquero bohemio le ganó un mano a mano a Medina y evitó una goleada.
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| Foto: El País. |
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