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El valor de un empate: La Paz para 4 meses que pudieron parecer muy largos. De los últimos 9 puntos que Uruguay jugó de visitante, ganó 4 con 3 cabezazos. Con una cuenta en contra de la lógica, puede clasificarse
JORGE SAVIA
"Ocho minutos", comentó una voz que, en medio de la oscuridad, vino de una fila de asientos de más atrás del avión, poco rato después que el aparato que traía a los celestes desde Santa Cruz de la Sierra a Montevideo en plena madrugada del miércoles, dejó de moverse bruscamente en un tramo del viaje durante el cual la imagen que venía desde afuera de la ventanilla era la de los relámpagos iluminando la noche por todas partes.
El valor -o uno de los significados- del hazañoso empate logrado por Uruguay en La Paz, teniendo en cuenta que, por más que cualitativamente tenga una enorme importancia, un punto más desde el punto de vista cuantitativo en el marco de una tabla de posiciones muy "apretada" a esta altura de las Eliminatorias no cambia mucho el panorama, fue que el fútbol uruguayo tiene de aquí a fines de marzo, cuando Uruguay enfrente a Paraguay en el Centenario, un período de tranquilidad que, en caso de haber ganado Bolivia, se podía haber transformado en un prolongado lapso de turbulencias como esos 8` que parecieron interminables.
Como en el caso del avión, no hubiera pasado nada. No había por qué, al fin y al cabo, si Uruguay hubiera acumulado dos derrotas "lógicas", ante un rival como Argentina en Buenos Aires y en los 3.600 metros de la capital boliviana, por más que antes del encuentro en La Paz el técnico celeste ya había pedido una reunión con el Ejecutivo de la AUF, seguramente para planificar la actividad que, con fechas FIFA en noviembre y febrero incluidas, tiene la selección por delante antes del choque con los paraguayos.
De todas formas, disputada la primera fecha de la rueda de revanchas del clasificatorio para el Mundial 2010, y siguiendo el ejemplo del avión en la tormenta de la madrugada, cuando va a empezar la "aproximación" con vistas a un aterrizaje que todos desean que sea en Sudáfrica, mirando atrás y teniendo en cuenta los 4 puntos ganados en la altura de Bogotá y La Paz, como también la exitosa y más cauta, aunque no defensiva, forma de jugar que -a diferencia de la que desarrolló cuando Uruguay ha sido locatario- la selección adoptó como consecuencia de no estar actuando en el llano, ya que con Colombia y Bolivia ganó y empató, respectivamente, con goles de pelota quieta, centros, cabezazos y buenas jugadas concebidas de contraataque, no parece descabellado pensar que las cuentas pueden llegar a dar según una proyección que, antes de partir desde el aeropuerto de "El Alto", realizó Ovidio Cabal, miembro del Ejecutivo de la AUF y, por encima de eso, dirigente -en Fénix- de larga data, de esos que integraban las comisiones de fútbol que antes había en los clubes y, no interferían con el técnico pero "cortaban el bacalao": "Si ahora hacemos 14 puntos, estamos adentro; y hasta capaz que la forma de hacerlos, es ganando 6 de local y 8 de visitante".
Yendo a la práctica, la segunda parte del razonamiento parecería ir en sentido contrario a lo que sería lógico, de acuerdo a lo acostumbrado. Sin embargo, repasando los resultados y gestiones anteriores de la selección, empatar con Paraguay, Brasil y Argentina, y ganarle a Colombia en el Centenario, como empatar con Chile y Ecuador, y vencer a Venezuela y Perú, de visitante, es algo que surge como probable. O, al menos, "conectado" con la manera cómo jugó y sumó puntos, adentro y afuera de casa.
Con el empate de La Paz, pues, se puede sacar esas cuentas. Y ese es, entonces, el valor del resultado logrado en la capital boliviana. Con aciertos y errores, este equipo tiene personalidad, "mete pata" y, de esa manera, los 4 meses que faltan para el partido con los paraguayos, no se convertirán -como hubiera sido tras una derrota con Bolivia- en algo similar a esos 8` de turbulencias que pasó el avión de los celestes: interminable.
El portaequipajes del avión celeste vino lleno de cuadros. En Santa Cruz, un caricaturista les vendió a la mayoría de los jugadores; cada uno a 25 pesos bolivianos. Era como cuando, en los 70, Manga se trajo de Ecuador un cacho de bananas.
Al arribo de la selección al aeropuerto de Carrasco, la música que sonaba en el ámbito del free-shop era la de la canción "¡Vamo` arriba la celeste!" ¿La verdad? Así haya sidocasualidad, fue una pegada. O, sino, hasta un homenaje, casi.
Tras la escala en Santa Cruz, Juan Castillo llegó al embarque y le dijo a la azafata: "Perdí la tarjeta, ¿qué pasa?". La respuesta fue tajante: "Se queda". Si no es por Héctor Nandin, de Meliá, se la meten en el ángulo.
Son situaciones que suelen darse: 3 horas después del partido, en la misma fila para volar desde La Paz a Santa Cruz estaban los celestes, "Platiní" Sánchez, Botero, Raldes y toda la utilería de la selección boliviana.
En el "Hernando Siles" se dijo que Evo Morales llegaba para el segundo tiempo. Estaba todo preparado para que el mandatario arribara en esas circunstancias; si fue así, como maniobra política de supuestos efectos populares, ¡un desastre!
6 puntos de local pueden alcanzar, si Uruguay gana 8 de visitante; por cómo juega, es probable.
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