|
||||||||
Mauritania. Policías y pescadores insertos en el "negocio"
NUADHIBU | AFP
Cayucos repletos de emigrantes salen cada semana de Mauritania a islas Canarias y "eso continuará", dicen en el puerto de Nuadhibu, donde "todo el mundo se metió en el negocio de la inmigración", desde gendarmes a vendedores de pescado.
"Lo que han hecho los europeos para detener la inmigración clandestina no funciona para nada", afirma un joven de esta ciudad portuaria situada en el extremo Norte de la costa mauritana, unos días antes de la cumbre de Bruselas que debe ratificar el "pacto europeo sobre la inmigración". Menos importa en Mauritania, donde la esperanza de vida es de 54 años y hay 40% de pobres, según dudosos datos oficiales.
"La represión, eso no cambia nada. Con la corrupción, puedes salir (al mar) cuando quieras y hacia donde quieras. Es muy fácil corromper a los gendarmes pues ya están corrompidos desde antes", bromea un hombre que no quiso ser identificado.
Para él, como para los trabajadores humanitarios mauritanos y extranjeros que rechazan ser citados, "si hay un poco menos de cayucos que salen desde hace un año no es por la vigilancia, sino porque hay una crisis de confianza. Los migrantes temen hacerse estafar y ya no dan su dinero tan fácilmente a los pasadores".
"Hubo un momento, en 2006, en que todo el mundo se metió en el negocio de la inmigración: gendarmes, policías, vendedores de pescado...", señala el hombre. "Pero mucha gente agarraba el dinero (de los migrantes) y se lo comía: así empezó la crisis...", dijo. "¡Cuando regrese la confianza, miles de migrantes se irán!", exclamó.
Las salidas de cayucos "siguen" y "continuarán", constató el sacerdote nigeriano Jerome Otitoyoimo Dukiya, muy cercano a los migrantes que llegan para "informarse, formarse y relajarse" a la misión católica de Nuadhibu.
"¡Siempre hay mucha gente que quiere irse a cualquier precio. Las nuevas leyes y políticas en Europa... eso no les dice nada! Cada quien busca la mínima apertura, cada uno piensa que encontrará su lugar", constató el religioso.
En los dos pequeños cementerios de la misión, enterró en seis años a decenas de africanos muertos en el mar. Pero esta semana, dijo el sacerdote, "alguien me llamó para decirme `padre, lo lamento, me vine para Libia, cruzaremos esta noche con un cayuco` y llamó ayer para anunciarme `¡estoy en Italia`. Ahora, muchos de sus amigos se irán también...".
"Los pasadores se aprovechan de los migrantes, la policía se aprovecha de ellos, los empleados se aprovechan de ellos...", constató el religioso. Bautizado "Guantanamito" por la gente de ahí, una vieja escuela Nuadhibu sirve desde 2006 de centro de retención, donde se encierra a extranjeros sospechosos de haber tratado de emigrar, antes de expulsarlos hacia Senegal o Mali.
A unos centenares de metros de la bahía de donde parten los cayucos, Issa asegura que gana 2.000 ouguiyas por día (unos US$ 8) y trabaja "de seis de la mañana a medianoche" secando pescado. A su lado, los malíes cortan aletas de tiburones que serán exportadas hacia Hong Kong. "Si gano lo suficiente, regresaré a Malí", dijo un joven de 24 años. Al escucharlo, su patrón agrega: "Trabajan todos para irse a Europa...".
700 Son los dólares que deben pa-gar los mauritanos al "contacto" que recluta inmigrantes para subirse a un cayuco.
| « volver |
![]() |
El comisario, un cabo y dos agentes de la Seccional 12° fueron procesados con prisión por la muerte de un joven de 27 años, que ...
No salimos de nuestro asombro al escuchar algunas propuestas realizadas por el político más votado de la izquierda y posible ...
¡Qué mala pata! La de Javier Ernesto Chevantón, la del maestro Óscar Washington Tabárez y la de la selección uruguaya. Cuando ...
La Intendencia de Montevideo le inició una demanda por una deuda impositiva a una contribuyente que había concurrido a firmar un ...
Tras una semana de fuertes caídas las bolsas reaccionaron de forma positiva al plan acordado por países europeos. Tanto Wall ...