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Conflicto israelí-palestino. En el último año aumentaron 550% las ofertas para levantar nuevas construcciones en asentamientos judíos en Cisjordania, una zona que es castigada por la violencia | Conflicto israelí-palestino. Siempre que hay un proceso de paz crece casi como reacción el levantamiento de casas en los asentamientos La represión israelí no disuade a los colonos
NEWSWEEK
La única advertencia que tuvo Hazem Maali fue el grito de su señora. El vendedor palestino de 34 años conducía el vehículo en el que llevaba a su familia por las colinas pedregosas y olivares de la zona norte de Cisjordania, para asistir a una boda.
Cuando tomaron con rapidez el desvío hacia el asentamiento israelí de Yitzhar, un trozo de asfalto hizo impacto contra el parabrisas. Su señora, que tiene un embarazo de seis meses, comenzó a vomitar, mientras sangraba por una herida en la cabeza. Al poder frenar en un puesto de control del Ejército israelí situado en zona cercana, Maali pudo verificar cómo estaban sus hijos. El proyectil había rebotado y golpeado a su hija de 7 años, que estaba inconsciente.
Yitzhar, un asentamiento religioso de judíos ortodoxos en lo más alto de una colina, se ha ganado una mala reputación este año. En junio, colonos atacaron a policías israelíes con piedras y gases lacrimógenos, en la evacuación de una construcción ilegal. En julio, un estudiante oriundo de ahí fue detenido después que intentó lanzar un cohete de fabricación casera contra un cercano barrio palestino. En agosto, una turba de decenas de colonos atacó a tiros un poblado árabe vecino como represalia por la incursión de un palestino que hirió a un adolescente. Hasta el primer ministro israelí, Ehud Olmert, próximo a dejar el cargo, condenó la reacción de los colonos y la calificó de "pogrom".
Los estallidos de violencia preocupan. Las autoridades dieron cuenta de 429 ataques en el primer semestre de 2008, en comparación con 551 en la totalidad de 2007. Es probable que el problema empeore, debido a que la construcción de casas en asentamientos ha crecido a un ritmo que duplica al del año pasado (433 a 240). El grupo israelí de monitoreo Paz Ahora indicó que se están construyendo unas 2.600 unidades habitacionales a lo largo de Cisjordania. Las ofertas para nuevas estructuras escalaron 550% en el último año, en tanto en Jerusalén Este, las cifras tienen más impacto: 38 veces más que el año pasado (1.761 desde que comenzaron las recientes conversaciones de paz, en comparación con 46 el año anterior).
La realidad inquietante es que las conversaciones de paz probablemente alimenten el auge de la construcción. La violencia puede estar llegando a nuevos picos, pero igual es mucho menor que en los tiempos más intensos de la Intifada. Esa calma relativa hace sentirse más tranquilos a los colonos, quienes arriesgan su dinero y sus vidas en los territorios ocupados. El partido que gobierna a Israel, Kadima, cierra los ojos ante esa expansión (o la alienta), al tiempo que razona que mantener junta su coalición parlamentaria y proteger el flanco derecho del primer ministro es un objetivo de corto plazo más importante. Al mismo tiempo, la perspectiva de devolver tierras a los palestinos bajo un acuerdo -no importa cuán distante- intensifica la decisión de los colonos de construir. El audaz reconocimiento por parte de Olmert, en una entrevista de despedida, que Jerusalén en definitiva tendrá que ser dividida, seguramente va a redoblar los esfuerzos de los colonos.
DEBILITADOS. En efecto, la situación actual es el peor escenario que podía surgir: hay suficiente movimiento para asustar a los colonos, pero pocas perspectivas de un acuerdo genuino. La relación entre los planteos diplomáticos y el crecimiento de los asentamientos israelíes parece generar un mecanismo, por el cual es fácil acelerar la construcción, pero, al fracasar un acuerdo de paz, difícil de revertirla. "Si se buscan las negociaciones sin una decisión absoluta de llegar a un acuerdo, se termina teniendo más asentamientos", señala Gershom Gorenberg, autor de "El Imperio Accidental", una historia del movimiento de colonos. "Ha sido una tendencia firme en los últimos 40 años". Es un caso digno de figurar en los libros de estudio, debido a que están debilitados los tres protagonistas diplomáticos claves del más reciente impulso hacia la paz, que toma su nombre de la cumbre realizada en Annapolis, Estados Unidos, el año pasado. La sucesora de Olmert, Tzipi Livni, deberá depender de partidos marginales para formar una coalición de gobierno; el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, enfrenta lóbrega perspectiva de reelección, y el presidente de EE.UU., George W, Bush, como no podía ser de otra manera, está preocupado.
Por lo menos en teoría, cualquier participación estadounidense en el proceso es mejor que ninguna. En su reciente y esclarecedor libro, "Negociando la paz árabe-israelí", Daniel Kurtzer y Scott Lasensky destacan que "grandes asimetrías de poder requieren la vigorosa participación de un tercero"; sin ella, las partes desiguales "son incapaces, por su cuenta, de llegar a acuerdos en negociaciones viables".
REACCIÓN. Yitzhar fue fundado en 1983, en un promontorio rocoso con vistas bíblicas que se extienden de Shiloh a Shechem. Cuando periodistas de Newsweek visitaron el lugar a comienzos de este mes, uno de los líderes de los colonos, Yigail Amitay, insistió que llevaran una Biblia como una suerte de guía. Amitay, que tenía remera azul, sandalias y una barba oscura descuidada, sostuvo inicialmente que las informaciones sobre la expansión de los asentamientos eran erróneas. Indicó que solo había cuatro nuevos edificios en la comunidad. "El gobierno no permite nada", explicó. "Hay menos construcciones de las que debería haber". Pero, al preguntarle sobre diez nuevas caravanas que formaban una herradura en las afueras del asentamiento, Amitay sonrió y dijo: "Pueden preguntarle sobre eso a los satélites de Estados Unidos". Los trailers de reciente construcción ahora albergan a parejas jóvenes que llegaron en los últimos seis meses.
En junio, las autoridades israelíes hicieron una incursión en Yitzhar, con 200 efectivos de la policía de fronteras. Después de enfrentamientos con manifestantes que les lanzaron piedras, desmantelaron un trailer en un serpenteante camino fuera del centro del asentamiento, y expulsaron a los recién casados que vivían allí. De cualquier manera, los colonos son suficientemente sagaces para darse cuenta que la represión es parte del teatro político destinado a complacer a autoridades de Estados Unidos, como es el caso de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice. Al preguntarle a Rivka Ben-Jacob, de 28 años, quien tiene cuatro hijos y se mudó al asentamiento hace tres años, con qué frecuencia la policía destruía los trailers ilegales, respondió: "Cada vez que viene Condoleezza. Es parte del juego, y todo el mundo lo sabe". En cuanto a los recién casados, los colonos reconstruyeron la caravana de trailers el mismo día.
Después que Israel se retiró de la Franja de Gaza en 2005, colonos religiosos y ultranacionalistas fueron considerados una fuerza agotada en Israel. El pensamiento general fue que la mayoría de los israelíes había comenzado a tomar en serio la amenaza demográfica que planteaban los asentamientos. La alta tasa de nacimientos palestinos significó que si Israel no retiraba sus tropas y los colonos de la mayor parte de Gaza y Cisjordania, resultaría imposible preservar a Israel como Estado judío y democrático. En cuanto a los colonos en sí, vieron la retirada obligada como un repudio de Dios. "Aprendimos que no se puede decir que no ocurrirá", dijo Shifra Schreiber, de 22 años, quien se mudó hace dos meses a uno de los trailers en las afueras de Yitzhar. Pero, ella no se da por vencida. "Haremos lo que tenemos que hacer, que es seguir construyendo".
A primera vista, puede resultar fácil presumir que los colonos motivados por la ideología disfrutan de un resurgimiento. En reciente viaje a Kiryat Arbam, un bastión cerca de Hebrón, el líder Boaz Haetzni asumió una actitud desafiante al guiar a un periodista por uno de los puestos de avanzada ilegales. "Condoleezza Rice no puede dormir por las noches debido a esto", comentó. "Dígale a Condoleezza que cada vez que hay presión, cada vez que hay un proceso de paz, los asentamientos crecen" (ver nota aparte).
Las cifras sobre nuevos asentamientos "son un tanto engañosas", dijo Hagit Ofran, jefe de la unidad de seguimiento de asentamientos del movimiento Paz Ahora. Solo 18% de las nuevas unidades habitacionales construidas están al este de la ruta trazada para la barrera de separación que construye Israel, lo que significa que gran parte del crecimiento reciente ha ocurrido en asentamientos dentro de la gran área de tierras alrededor de Jerusalén que Israel confía poder retener en un acuerdo de paz definitivo. Muchos de los casi 280.000 colonos son seculares y se mudaron allí debido al bajo costo de las viviendas y no por motivos religiosos ni ideológicos. Si bien los líderes israelíes insisten en su compromiso para desmantelar los puestos ilegales más allá de la barrera, es probable que estén alentando la construcción del lado oeste de ésta, incluyendo el este de Jerusalén, como manera de mantener el reclamo de ese territorio en anticipo de un acuerdo. En el último viaje que hizo Rice a Jerusalén, Livni, en ese momento ministra de Relaciones Exteriores, advirtió con firmeza a los negociadores palestinos que no usaran la construcción de asentamientos como excusa para retirarse de la mesa de negociación.
RECHAZO. Pero los defensores de los derechos palestinos argumentan que los asentamientos en la zona de Jerusalén pueden ser tan peligrosos como los puestos de avanzada aislados. "Toda construcción -aun en Jerusalén Este- socava a nuestro socio", dijo Ofran.
Sin duda, provoca la hostilidad de palestinos como Hazem Maali. Su señora, Falastine, terminó pasando 12 horas, sometida a cirugía en la sala de emergencia, como consecuencia de la hemorragia cerebral que le provocó el ataque con el trozo de cemento. Su hija, cuyó cráneo fue fracturado por el proyectil, todavía tiene una cicatriz en la frente que requerirá cirugía plástica. Falastine dice que sufre de dolor de cabeza y que su hija, cuando no está llorando, es más agresiva que sus hermanas, En cuanto a quienes atacaron a su familia, Maali dice: "Quiero desnucarlos". Así sienten miles de palestinos en Cisjordania.
Cisjordania es un "neolatinismo" que significa "el lado de aquí" (occidente) del río Jordan. Para los árabes, este territorio se llama Ad-Diffa al-Garbiyya. Para los israelíes es Yehuda y Shomron, que traducido al castellano significa Judea y Samaria.
El territorio de Cisjordania tiene una superficie de 5.860 kilómetros cuadrados. Es más pequeño que el departamento de Colonia y algo mayor que el de Flores. El 40% del territorio está bajo el control de la Autoridad Palestina. Ramallah, Jericó, Nablus, Hebrón y Belén son las principales ciudades.
De acuerdo con el CIA World Fact Book (la base de datos de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos), hay 242 asentamientos judíos en Cisjordania y otros 29 en Jerusalén Este. También hay otras 20 urbanizaciones conocidas como "puestos de avanzada".
La población árabe en Cisjordania ronda los 2,4 millones. Los colonos israelíes son 187 mil en Cisjordania y 177 mil en Jerusalén Este, también según el CIA World Fact Book.
Los antecedentes históricos sobre el desarollo de asentamientos, durante los procesos de paz, son todos desalentadores.
El primer asentamiento en la Franja de Gaza, denominado Kfar Darom, surgió a la luz de los planteos que realizó en 1970, el entonces secretario de Estado, William Rogers, para poner fin a la guerra de desgaste entre Israel y Egipto. A mediados de la década de los `70 del siglo pasado, el movimiento ultranacionalista Gush Emunim, construyó uno de los primeros asentamientos cerca de Nablus, temiendo el desenlace de las negociaciones entre Israel y Jordania.
En 1998, después de la cumbre de Wye River, organizada por el presidente Bill Clinton, el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Ariel Sharon, exhortó a sus compatriotas a desplegarse y asentarse en la Margen Occidental. "Todos esos puestos de avanzada en la parte más alta de las colinas son un resultado específico de las conversaciones de paz de Oslo", sostiene Gershom Gorenberg, autor de "El Imperio Accidental". newsweek
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