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Antihéroe. El próximo viernes se estrena "Hellboy II: el ejército dorado", segunda entrega cinematográfica de las aventuras del demonio justiciero creado en el cómic por Mike Mignola | Antihéroe. Universal confía en la franquicia de Del Toro, pero el director ya tiene otros planes porque se prepara para filmar "El Hobbit", sobre el mundo de Tolkien
NEW YORK TIMES | STUART LEVINE
Si Guillermo Del Toro quiere impresionar como un cineasta en ascenso, lo cierto es que logró su objetivo. Aunque escribió y dirigió su primera película, "Doña Lupe", en 1985, son sus últimos films los que le han dado fama mundial.
Aun cuando El espinazo del diablo (2001) tuvo un gran éxito en las salas de "arte y en-sayo", fue Hellboy la película que realmente lo colocó en el mapa, y no solamente entre los aficionados a las historietas. En el año 2004 esa película costó cerca de 66 millones de dólares, y recaudó 59 millones solamente en los Estados Unidos. No son, por cierto, las cifras de una película del Hombre Araña, pero una recaudación internacional saludable y buenos ingresos por los DVD, dieron razón suficiente a la empresa Universal para ver un potencial en la franquicia.
La compañía dio luz verde a Hellboy II: el ejército dorado, y más dinero a Del Toro: unos 85 millones de dólares, según el director. Las expectativas fueron más altas, y el lanzamiento de la secuela se realizó en los Estados Unidos en medio de una temporada estelar para los éxitos de taquilla del verano. Algunos directores desdeñan las secuelas, pero no hay que contar a Del Toro entre ellos.
"En retrospectiva, encontré muchas cosas que pudimos haber hecho en otra forma en la primera Hellboy", dice el director, "así que estoy feliz de volver a ese mundo. Si se ven juntas, las películas son muy distintas, y bien podrían ser dos historias diferentes".
"Quería pasar más tiempo con los personajes y hacer más atractivas las secuencias de acción", agrega el director. "Pienso que en la primera, gran parte de la acción fue lo que se espera de una de estas películas. Las criaturas estuvieron bien, pero pienso que no trabajamos lo suficiente ese aspecto. Quería hacer más de eso".
"Para la primera, quería ser lo más fiel a la historieta que pudiera, pero, en perspectiva, con ésta, si iba a tener mi sello, quise divertirme un poco con ella", dice también del Toro.
Mike Mignola, el escritor y artista que creó a Hellboy, trabajó con Del Toro en la trama de cada película. Se reunían para intercambiar ideas, y después Del Toro se recluía a escribir el guión, un proceso que llevó siete meses en el caso de la secuela. Es un aspecto del cine que encuentra más arduo que cualquier cosa que suceda en el rodaje, pero también mucho más gratificante. "Para mí, escribir es la parte más difícil", dice Del Toro. "Se tienen que resolver los aspectos dramáticos."
La dificultad aumenta ahora, cuando la mayoría de sus películas son en inglés, dado que está trabajando en un idioma que no es su lengua materna (recordar que Del Toro es de origen mexicano).
"El inglés es rítmicamente diferente al español", dice el cineasta. "El inglés sale en ráfagas fuertes. Cada palabra está troquelada y tiene un impacto. En español, necesitamos cuatro o cinco palabras que el inglés puede cubrir con sólo una".
FANTASÍA. No obstante, su película más exitosa hasta ahora, al menos hablando en términos de la crítica, ha sido El laberinto del fauno (2006), en español, que es una historia maravillosamente entretenida sobre una niña que escapa de los horrores de la Guerra Civil Española entrando a un mundo de fantasía y monstruos. La película estuvo nominada a nada menos que seis Oscar, incluidos los de mejor película extranjera y mejor guión original, y ganó los de mejor dirección de arte, mejor maquillaje y mejor fotografía.
"Más allá de la crítica, lo que me dio El laberinto del fauno fue la confianza para tratar de ser un poco más audaz", dice Del Toro, "para ser más yo mismo, lo que cambió las cosas. La popularidad de la película se convirtió en una sorpresa con los públicos de habla inglesa".
Las películas de Del Toro, con sus extraordinarios diseños de producción y su gama de colores vibrantes, mantienen al cinéfilo estimulado a tal grado que es casi imposible mirar hacia otro lado ni siquiera un momento, por temor a perderse una toma que se quedará con el espectador mucho después de abandonar el cine. Su capacidad para convertir el horror en algo hermoso y fascinante empezó en su infancia.
"Crecí con niñeras, y me metían a la cama con cuentos de terror", recuerda. "Me contaban historias de personas descuartizadas por diablos. Yo estaba en la cuna. Crecí asustado, y como un hombre extraño."
Lo menos que se puede decir de los monstruos de Del Toro es que son únicos. Mientras que sus bestias horrendas pueden tener algo de humanidad, como el fauno del Laberinto, al menos una criatura que se ha asociado hace mucho con los caprichos y la infancia se convierte en una máquina de matar en Hellboy II: en una escena, miles de "hadas de los dientes" (una de las variantes del Ratón Pérez, el encargado de poner una moneda debajo de la almohada de los niños a los que se les caen los dientes de leche) tratan de chuparle el calcio a Hellboy y sus compatriotas. Se requiere de todo el ingenio de Big Red (como llaman a Hellboy los responsables del film), más un arma enormemente grande, para controlar a estas bestias repugnantes.
"Queríamos darle personalidades a las hadas de los dientes", dice Del Toro. "No son las linduras que pensamos que son, sino unas perras."
En el estudio, Del Toro se toma todo el tiempo que necesita para lograr la toma que visualiza en su cabeza. Nunca hace menos de tres o cuatro tomas, y podría filmar 12 de ser necesario. "Soy bastante obsesivo", dice. "Por lo general, tengo una visión y mientras no aparezca esa visión, sigo filmando".
"Sabe muy bien lo que quiere", asegura Jeffrey Tambor, quien interpreta al burócrata Tom Manning en las dos películas de Hellboy, "pero no es una actitud rígida. Nos reímos muchísimo. Es muy detallista con las luces y los efectos, pero, después, cuando uno ve las películas, se está agradecido por ambas cosas".
La perfección no se logra sin pagar un precio, claro. Las producciones han sido prolongadas, muy lejos de casa (la primera película se filmó en Praga y Hellboy II en Budapest) y en especial para la estrella Ron Perlman han sido cansadoras. Meterse en el personaje de Hellboy, con todo su maquillaje y sus cuernos, fue agotador para el actor.
"Creo que preferiría no usar maquillaje ni prótesis", dice Del Toro, "pero sólo lo hace porque le gusta el personaje tanto como a mí. En ocasiones, se pasaba seis horas en la silla de maquillaje y después filmábamos durante 10 horas. Tenemos una amistad que se remonta 15 años atrás. Podemos ser francos y brutales uno con el otro".
El alboroto alrededor de Del Toro este verano no es nada en comparación con lo que vendrá cuando empiece a trabajar en El Hobbit, la próxima precuela de El señor de los anillos (2002-2004) de Peter Jackson. Después de años de discusiones sobre el futuro en la pantalla grande de El Hobbit, Jackson, quien ahora produce pero no dirige, y New Line Cinema anunciaron en abril que Del Toro dirigiría dos películas basadas en el clásico de Tolkien.
"La primera película será independiente", explica Del Toro, "y la segunda será una transición hacia el mundo de Peter y una fusión con él. Planeo cambiar y expandir los efectos visuales de las de Peter, y sé que el mundo se puede plasmar en una forma diferente. Es mejor que la primera sea diferente. Para la segunda, tengo la responsabilidad de encontrar una progresión lenta e imitar el estilo de Peter".
AMBICIONES. Es un proyecto imponente, en pocas palabras, y Del Toro, quien leyó por primera vez el libro a los 11 años, no lo toma a la ligera. Está mudando a su familia a Nueva Zelanda y empezará a trabajar en el guión en los próximos meses.
"Traté de leer la trilogía cuando era más joven y fallé miserablemente, y empecé a leerla de nuevo este año", dice. "El Hobbit"surgió a partir de un aspecto muy personal de Tolkien, y sigo pensando en sus experiencias durante la Primera Guerra Mundial. Entró a ella como un inglés decente y vio un aspecto del mundo que lo horrorizó, y regresó como alguien muy diferente".
Internet se agita con rumores de que James McAvoy tendrá el protagónico como Bilbo Baggins, pero Del Toro dice que no, al menos no todavía. "En este momento, las conversaciones sobre el reparto son generales", afirma. "Es imposible integrar el reparto de una película antes de tener escrito el guión. Después de escribirlo, se puede ver quiénes funcionarían en ciertos papeles y quiénes no."
Los aficionados al cómic y quienes vieron el film anterior de Guillermo Del Toro saben que Hellboy apareció en el mundo como consecuencia de una invocación de Rasputín, quien no murió realmente en Rusia en 1916 como dicen los libros de historia, sino que se convirtió en colaborador de los nazis en la guerra que vino después. En ese momento, Hellboy era un demonio de corta edad, que tuvo la suerte de ser educado en los valores adecuados por un bondadoso científico británico. Así pudo convertirse de diablo en héroe justiciero.
En Hellboy II: el ejército dorado, el héroe rojo y con cuernos debe entrar nuevamente en acción tras la ruptura de un acuerdo milenario entre la humanidad y los poderes invisibles de un fantástico mundo paralelo. Un despiadado líder elfo, que se maneja tanto en el mundo de los humanos como en el de las criaturas míticas, decide traicionar a sus ancestros y despierta a un ejército imparable de criaturas diabólicas: el Ejercito Dorado.
Junto a su equipo de la Agencia de Investigación y Defensa Paranormal (la piroquinética, Liz Sherman, una mujer literalmente llameante, y el anfibio Abe Sapien), y contando ahora además con el místico Johann Kraus, Hellboy viajará entre los dos universos, haciendo frente a las versiones corpóreas de los seres invocados desde el mundo de fantasía.
Guillermo Del Toro nació en Guadalajara, México, el 9 de octubre de 1964. A los 20 años ejerció de asistente de producción en el `thriller` "El corazón de la noche", y un año después fue productor ejecutivo de la comedia "Doña Herlinda y su hijo" de Jaime Humberto Hermosillo. Ese mismo año (1985) rodó su primer corto, "Doña Lupe", y fue asistente de dirección de Juan Antonio de la Riva (años después uno de los productores de "El espinazo del diablo") en el drama "Obdulia".
Pronto se convirtió en uno de los directores de la serie fantástica "Hora marcada", de la que dirigió 3 capítulos. Hizo otro corto ("Geometría"), desempeñó tareas como maquillador de efectos especiales en films de Arturo Ripstein y otros, y saltó al largometraje con la peculiar historia de vampiros "Cronos" (1993), con Federico Luppi y Ron Perlman. Con el paso del tiempo, éste se convertiría en el actor fetiche del director.
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| Foto: El País. |
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