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Repitiendo argumentos ya muy escuchados a lo largo de la campaña y chocando en los mismos temas que en anteriores instancias, Barack Obama y John McCain sostuvieron anoche su segundo y penúltimo debate con miras a las elecciones.
El debate de ayer en la Universidad de Belmont, en Nashville, Tennessee, tuvo muchos puntos en común con el de hace dos semanas en Mississippi. El candidato demócrata se mostró más sólido en economía, ayudado por un contexto de crisis financiera que lo catapultó en las encuestas. El republicano se vio mejor en cuestiones de seguridad. La diferencia radicó en que el formato de la instancia de ayer, de foro abierto, con preguntas del público, mostró más seguro a McCain, más acostumbrado a esta metodología que su rival. Pero sin dominarlo completamente, al menos para reducir la ventaja de nueve puntos, promedio, que Obama lleva en los sondeos.
economía. Previsiblemente, la primera cuestión que ocupó el debate fue la actual crisis financiera estadounidense y el paquete de 700.000 millones de dólares para sanear los mercados. Al igual que en Mississippi, Obama arrancó con dureza, señalando que se trata de un veredicto de "las políticas fracasadas de los últimos ocho años", dictadas por el gobierno del presidente George W. Bush "y apoyadas por el senador McCain". El demócrata resaltó que el momento actual es "la peor crisis financiera desde la Gran Depresión".
El senador republicano, por su parte, dijo que el camino para salvar la economía estadounidense consiste en buscar la "independencia energética" para el país. Caminando cerca del público y mirándoles directamente a los ojos -el formato elegido ayer para el debate lo permitía- dijo tener "un plan" para lograr ese objetivo, aunque no da mayores detalles.
Si bien el encuentro no tuvo la violencia que caracterizó a los últimos días de campaña, la dureza no estuvo ausente. McCain acusó a Obama de ser el segundo mayor receptor de donaciones en el Senado por parte de individuos de Fannie Mae y Freddie Mac, las dos gigantes del sector hipotecario ahora en desgracia.
Obama contraatacó diciendo que el director de campaña de McCain, Rick Davis, tiene una participación en una compañía de cabildeo de Washington que recibió miles de dólares mensuales de Freddie Mac hasta recientemente.
Rápidamente el demócrata se dirigió a los miembros de la audiencia que lo escuchaban a unos metros de distancia, y les dijo: "Ustedes no están interesados en políticos que se acusan; están interesados en el impacto sobre ustedes´´.
Pero eso no detuvo a los adversarios, quienes siguieron criticándose uno al otro reiteradamente mientras los temas pasaban a energía, gasto, impuestos, atención médica y energías alternativas.
McCain aseguró que está en "fuerte desacuerdo" con el presidente en el calentamiento global y advirtió sobre el "peligro" que el efecto invernadero representa para el planeta.
La "mejor forma de afrontar" este problema, dijo el senador por Arizona, "es la energía nuclear", a la que presentó como "segura y limpia".
Obama aseguró que también es favorable al estímulo para la energía nuclear, pero solamente "como un componente" de una política general que incluya además impulso para energías alternativas como la solar y la eólica.
irak y la guerra. Fuera de las cuestiones económicas, los choques más duros entre ambos aspirantes se registraron cuando llegaron las preguntas sobre la situación en el Irak ocupado.
Según Obama, la ocupación de Irak representa "una enorme presión sobre el presupuesto" nacional estadounidense. "No entiendo cómo pudimos invadir un país que no tuvo nada que ver con los atentados del 11 de setiembre del 2001, mientras Al Qaeda mantiene campamentos (en otros países) con la intención de volver a atacarnos", añadió.
En un momento en el que buscó mostrar firmeza de carácter, Obama afirmó que, de llegar a la Casa Blanca, "aplastar" al grupo terrorista al Qaeda y "matar" a su líder, Osama bin Laden será su "mayor prioridad" en materia de seguridad nacional.
McCain, por su parte, dijo que saldría a defender militarmente a Israel si este país fuera atacado por Irán, incluso antes de esperar a contar con la aprobación de las Naciones Unidas. "No podemos dejar que ocurra otro Holocausto", dijo McCain.
Obama evitó responder directamente la pregunta, pero aseguró que EE.UU. "no puede dejar que Irán tenga armas nucleares". Nada muy distinto al debate anterior.
Washington n Imbatible hasta el momento, la candidatura demócrata a la presidencia de EE.UU. recibió ayer una trascendente noticia: el electorado indeciso, que hace dos semanas prefería al republicano John McCain, cambió de bando.
Los indecisos se van con Barack Obama y Joe Biden porque los perciben más preparados para afrontar la crisis financiera más grave desde la Gran Depresión de 1929. Quince días atrás, apoyaban a McCain con 13 puntos de ventaja sobre Obama, que remontó la diferencia y se impone por cuatro puntos en el último sondeo publicado por The Wall Street Journal y la cadena de televisión NBC. Este grupo será decisivo para las próximas elecciones presidenciales del 4 de noviembre.
Uno de cada tres encuestados atribuye a Obama más competencia para superar la crisis, crisis que creen es susceptible de empeorar.
La reciente admisión de McCain de que la economía no es su fuerte no fue olvidada por los electores indecisos, que temen ser alcanzados por la onda expansiva del descalabro de Wall Street, asociado en amplios sectores al impopular gobierno de George W. Bush.
"McCain se ha llevado dos golpes en uno: la crisis financiera y los debates. Esos dos factores han hecho que cambie su racha y Obama haya comenzado a aumentar lentamente su ventaja", admitió el especialista republicano Neil Newhouse, que participó en el desarrollo de la encuesta junto al demócrata Peter Hart.
Encuestas. Si bien desde hace diez días, las puntuales consultas de Gallup anticipan la victoria de la candidatura demócrata por ocho puntos, 50% contra 42%, ayer Obama pasó a tener el 51%, superando en 9 puntos al republicano. Según la encuesta difundida ayer por la cadena de noticias CNN, el senador por Illinois aventaja con un 53%, ante el 45% que tiene McCain.
Por otro lado un 60% de los encuestados cree que el demócrata va a ganar las elecciones, mientras que el 37% cree que será la formula republicana la que triunfe.
El joven candidato demócrata (47 años) cuenta con otra razón, además de las encuestas, para sentirse cautamente optimista: en un país donde la participación electoral es escasa, miles de personas ya acuden a las urnas a diario, una opción legal en EE.UU., antes de la cita electoral de noviembre. el país de madrid y agencias
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