Entre aplausos y algunos silbidos, Abreu hizo lo suyo: los goles

| Volvió a vestir la camiseta de River después de 94 días y se retiró de la cancha acalambrado

 20080926 400x420

DIEGO PÉREZ

Tras anotar su segundo gol, Sebastián Abreu estrechó su mano con la del técnico Diego Simeone y seguramente le anticipó lo que sucedería tres minutos después. El "Loco", a los 66` quedó tendido en el piso del Centenario con un calambre que debe haber acelerado las pulsaciones de Oscar Tabárez, después de lo ocurrido la semana pasada con Diego Forlán.

En su retorno a las canchas con la camiseta de River -94 días después de dar la vuelta olímpica y cortar una sequía de tres años y medio del "millonario"- el "Loco" cumplió. Hizo lo que tenía que hacer: goles. Abreu salió a la cancha con sus hijos Diego y Valentina y posó para los fotógrafos con Renzo Fadeuille, el hijo de Fernando, ex compañero, precisamente cuando defendió los colores que ayer tenía enfrente. Por ese pasado violeta, algunos de los hinchas aplaudieron cuando por los altoparlantes se escuchó su nombre en la formación titular de River. Aunque no todos fueron aplausos. Hubo también silbidos y muchos.

Ya en el partido, el "Loco" se mostró inquieto y participativo en los primeros minutos. A los 5` armó una pared con Diego Buonanotte, que el "Enano" casi transformó en la apertura del marcador. Y a los 8` pescó la pelota cerca del arco y la mandó a guardar.

Un centro bien enviado desde la derecha y una "peinada" certera de un jugador de River por el primer palo, posibilitó que la pelota le llegara mansita, por el segundo poste y a un metro de la línea, a Abreu. Definió como venía, pero el arquero Martín Silva demostró sus reflejos y la sacó como pudo. Pero, otra vez, la pelota buscó el pie de Abreu y esta vez el minuano terminó festejando. Por aquel pasado en Defensor Sporting, juntó las manos y las llevó al aire buscando perdón de la hinchada local. Pero éste no llegó.

De ahí en más, los silbidos aparecieron -no de todos los violetas, está claro- cada vez que el 13 tocó la pelota. Y lo hizo con criterio. Con cambios de frente para abrir la zona de ataque, con toques cortos en busca de una pared. Así hasta los 30 minutos, cuando su producción decayó. Primero perdió tres pelotas y después no pudo definir bien en el área, tapado por Silva y el defensa Jorge Curbelo.

En el segundo tiempo estaba apareciendo menos, cuando a los 63` pescó otra vez en el área para poner el 2-0, luego de un rebote dado por Silva tras un fuerte disparo desde lejos.

Ya no hubo pedido de disculpas. Sí hubo apretado abrazo con sus compañeros y aquel saludo mencionado con Simeone. Tres minutos después, salió acalambrado y con el reconocimiento de los más de mil hinchas de River. Volvió Abreu y lo hizo de la mejor manera: dos goles y victoria.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar