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Miami. Hay dudas sobre si "largará todo" o "aceptará presiones políticas"
Daniel Herrera Lussich en Washington | Corresponsal Permanente
Guido Antonini Wilson (47), el ciudadano estadounidense-venezolano hijo de italianos que pretendió ingresar con una valija con US$ 800.000 a Argentina sin declarar, subirá finalmente al estrado como testigo del fiscal federal de Miami.
Desde que se inició el proceso, Antonini Wilson se encuentra oculto en algún lugar del Estado de Florida, Estados Unidos, protegido debido a las amenazas de muerte que recibió él y su familia.
Según grabaciones del FBI, el dinero estaba destinado a la campaña electoral de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner.
¿La figura central del caso "valijagate" hará detonar la bomba descubriendo todos los secretos de la oscura red de manejo de dinero, sobornos, negocios ficticios con tentáculos en Venezuela, Estados Unidos, Argentina y Uruguay?
El fiscal Thomas Mulvihill está plenamente convencido que ha logrado todas las pruebas que le permitirán un fallo favorable de la jueza federal Joan Lenard.
El voluminoso legajo fiscal se basa en las declaraciones del propio Antonini, colaborador desde fines de agosto de 2007, días después del episodio en el aeropuerto de Buenos Aires; la intervención del FBI (17 de sus agentes subirán al estrado también como testigos) y la confesión de los venezolanos Moisés Maiónica -abogado, 36 años- y Carlos Kauffman -empresario, 35 años-, y el uruguayo Edgardo Weensele Pachiello (40), que se declararon culpables y dispuestos a colaborar para reducir sus penas por haber actuado como agentes ocultos del gobierno venezolano en territorio estadounidense para evitar que Antonini delatara el origen y el destino de la valija con los US$ 800.000.
En el juicio que ingresará en la cuarta semana hay una sola persona juzgada, Franklin Durán (40), que se declara inocente y por medio de su abogado Edward Shohat, integrante de uno de los estudios más conocidos de Estados Unidos, ha reiterado que actuó como amigo de Antonini, que lo veía "envuelto en flor de vaina", y no en nombre de algún gobierno o en un intento de soborno para obtener silencios.
Hasta el momento ha declarado Maiónica. La consigna de Maiónica y colegas era evitar la implicación de Venezuela y Argentina en el caso y que saliera a luz la empresa Pdvsa, la petrolera que de sus arcas negras financiaba negocios, campañas electorales y sobornos.
El fiscal Mulvihill habría presentado las pruebas de esas intervenciones pero todavía no han sido aceptadas por la jueza Lenard, que las estudia, frente al reclamo del abogado defensor que sostiene que son colaterales y ajenas a las acusaciones contra su cliente Durán y, por lo tanto, no deben ser incorporadas al expediente.
Otro de los hechos llamativos de las jornadas judiciales fueron las acusaciones del abogado Shohat de falsedades de Maiónica a lo largo de sus testimonios, a fin de quitarte credibilidad ante los 12 miembros del jurado. En siete oportunidades Maiónica debió aceptar que había mentido sobre los contactos con jerarquías de los gobiernos de Chávez y Kirchner, argumentando que se vio obligado para tranquilizar a un Antonini sumamente nervioso.
Pero en la jornada del viernes se dio el caso contrario. Durán, el acusado, confesó que había mentido sobre una reunión en Miami (que no existió), con el director de la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos), Thomas Adler, para aclarar que los US$ 800.000 no estaban vinculados a la compra o venta de droga.
De Antonini todos tienen pleno dominio que "sabe mucho" y como él mismo reiteradamente lo declara, mantenía contactos y negocios "allá en el sur", desde Estados Unidos y Venezuela. Unos sostienen que existe clara intención de "apagar el incendio" y las declaraciones de Antonini se referirían exclusivamente a las grabaciones entregadas por el FBI sin ir más allá sobre otras implicaciones de sobornos y negocios con otros países de Latinoamérica, que en su momento mencionó.
Argentina y Venezuela obviamente desean silencio y "enterrar el caso". Una vez descubierto con la valija en Buenos Aires, Antonini viajó a Montevideo. Pero sus compañeros de viaje de las petroleras no deseaban que se les perdiera el rastro de Antonini, y le enviaron una avioneta particular de Pdvsa a Uruguay para que retornara a Buenos Aires, con un mensaje: "No te preocupes, acá todo se arregla". El presidente Hugo Chávez visitaba oficialmente la Argentina. Antonini, más tranquilo, retornó y se sumó a la misión oficial que estuvo presente en la Casa Rosada. A posteriori desde fuentes cercanas a la presidencia de Kirchner se negó la presencia de Antonini, pero las fotos confirmaron que estaba mezclado sonriente en las primeras filas de invitados.
Estados Unidos, al confirmar que no había derivaciones hacia el narcotráfico y el terrorismo, buscaría que se penara a los cuatro acusados por actuar como agentes ilegales, pero no tiene interés en estirar la tensa situación con Chávez ni crear problemas con el gobierno de Cristina Kirchner.
En Miami, Guido Antonini decidió asegurar sus espaldas. Realizó largas llamadas a "varios amigos cercanos al gobierno de Venezuela". Se le prometió apoyo y una solución. Pero la respuesta tranquilizadora demoraba en llegar.
A esa altura un alto oficial del FBI, el agente Michael Lasiewicki, que seguía el tema de los US$ 800.000, sospechando "que podía tratarse de un asunto vinculado al narcotráfico o de fondos para grupos terroristas", apareció de sorpresa en la casa de Antonini y concretó el arresto.
Antonini, a cambio de no ser detenido ni procesado, se dice incluyó en el acuerdo "el rechazo a un posible pedido de extradición de Argentina o Venezuela", y exhibió su buena disposición para colaborar con el FBI. A esa altura las versiones crecían sobre el origen del maletín. Todas apuntaban a que los US$ 800.000 habían salido de las arcas de Pdvsa con destino a financiar la campaña electoral de Cristina Fernández de Kirchner.
Todo indica, de acuerdo a las grabaciones en poder del fiscal federal Thomas Mulvihill, que el argentino Claudio Uberti -director de Órgano de Control de Concesiones Viales- fue el portador del maletín, y que cuando vio que se venía el control aduanero en el aeropuerto, lo deslizó con el pie hacia Antonini, diciéndole: "Pasala vos, no sos funcionario y todo se puede arreglar".
Uberti lo niega categóricamente, pero Antonini y otros testigos lo señalan como "el verdadero maletero" en las grabaciones que el FBI entregó al juzgado de Miami.
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