ANDRÉS ESCARDÓ*
Al analizar el desempeño de la deuda uruguaya a lo largo del 2008, no nos queda otra opción que fragmentar el año en dos claros períodos.
Durante el primer semestre, la baja que comenzaban a registrar las tasas de interés en las economías desarrolladas, así como la suba de los precios de los commodities en el mercado internacional, alimentaron el apetito de los inversores por activos de nuestras economías. Los capitales extranjeros en ese entonces fluyeron hacia los mercados emergentes, lo que llevó a los soberanos de la región y de Uruguay a obtener buenos niveles de cotización. El riesgo país llegó a alcanzar los 217 puntos básicos durante junio, mes en que el gobierno lanzó un nuevo canje de deuda.
Pero, la situación cambió en el segundo semestre. A partir de septiembre, cuando el gobierno de EE.UU. intervino las agencias hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae y la quiebra de Lehman Brothers protagonizó en el mes de octubre la mayor bancarrota de la historia de EE.UU.
La fuerte inestabilidad en el sector financiero estadounidense no hizo más que profundizar el temor de los inversores de que la crisis financiera, tanto en EE.UU. como en Europa, se extendería a otros sectores de la economía real global, arrastrando finalmente al mercado emergente. Ante la incertidumbre, se desató en el mercado internacional una aversión al riesgo de tal magnitud que terminó ahuyentando al inversor de la región, llevándolo a refugiarse en activos más seguros.
Esa situación golpeó fuertemente a los activos del mercado local, elevando el riesgo país Uruguay a los niveles de 868 puntos básicos el 27 de octubre. Una vez que los precios de los Globales tocaron su menor nivel del año, el mercado comenzó a percibir que los rendimientos alcanzados llegaron hasta ser exagerados, desatando así una ola compradora, liderada esta vez por el mercado local, que no se detuvo hasta fin de año.
Perspectivas. La volatilidad será una constante en el primer semestre del año. Los activos de deuda uruguaya, al igual que el resto de los emergentes, sufrirán el impacto directo de la crisis financiera internacional en sus precios.
La "falsa primavera" que experimentaron los Globales las últimas semanas se revertirá, una vez que el ruin noticiario macroeconómico y corporativo proveniente del Norte presione sobre su cotización. Además los bonos locales sufrirán las graves consecuencias que la condición de falta de liquidez le imponen.
Durante el segundo semestre de 2009 la recuperación se dará de forma pausada pero firme, principalmente porque el ánimo de los inversores internacionales comenzará a recobrarse. Será entonces cuando se verificará el efecto positivo que dejarán en la economía global los diferentes planes de asistencia puestos en marcha en todo el mundo.
* Operador de Bolsa
La cifra
160% fue el aumento que registró el Riesgo País al dar un fuerte salto de 355 puntos básicos. Es la mayor suba desde el 2002.