LEONEL GARCÍA
"Sinceramente, tengo mucho miedo. Siempre vi como algo lejano los lanzamientos de misiles, pero ahora que llegaron hasta acá... estoy muerto de miedo". Eso, el miedo, se le nota en la voz a Martín Kravitz (25), un uruguayo que desde hace cinco años vive en Ashdod, una ciudad porturaria israelí de 200 mil habitantes, ubicada a unos 30 kilómetros de la Franja de Gaza, donde un cohete palestino, un Katiushka de 122 milímetros, impactó ayer en la terminal de autobuses, matando a una mujer e hirió a otras cuatro personas.
"Estaba en el auto y escuché la sirena... cuando eso pasa tenés que dejar lo que estás haciendo, dejar tu auto, e ir a esconderte bajo lo que sea, una escalera, un edificio... y a los 40 segundos, escuché una tremenda explosión a 300 metros de donde estaba". El ulular de las sirenas se ha convertido en una costumbre en estos días. Ayer la escuchó en tres oportunidades. En estos días de la Operación Plomo Endurecido las ha oído cada media hora o una hora.
En estas ciudades cercanas a territorio enemigo, las sirenas que alertan los misiles son parte del paisaje sonoro cotidiano. Pero es muy difícil acostumbrarse a vivir con miedo. Y mucho más si a Ashdod nunca había llegado un cohete palestino.
"Oigo la sirena y lo único que puedo hacer es refugiarme. No puedo hacer nada más y ese es mi mayor miedo. No puedo hacer nada más que esperar que el misil no caiga donde estoy yo, o cerca".
El peor momento, si es que puede haber alguno, es a la hora de dormir. La razón es muy simple: "durmiendo, no siempre se puede escuchar la sirena que avisa de un ataque". Martín, nacido en Montevideo, ex residente del barrio Palermo, vive solo y trabaja en una planta química. Dice que hay varios uruguayos entre sus vecinos y que, al momento, todos están bien.
Cerca de Gaza, dice, se vive en medio de una guerra permanente. Si bien los misiles no habían impactado en ocasiones anteriores a Ashdod, términos como "paz", "tregua", o "alto el fuego", tienen en esa región al sur de Israel un significado por demás relativo. "¿Calma? Los momentos de tranquilidad es cuando no están tirando misiles desde Gaza. Pero siempre ellos (las milicias palestinas) se están armando, se están moviendo. ¡La guerra es constante!" Para él, los israelíes no están haciendo otra cosa que reaccionar.
Eso no significa, asegura, que esté apoyando la incursión militar actual. "Yo no estoy ni a favor ni en contra de la guerra. Lo único que quiero es que esto pare de una vez".