JERUSALÉN | AMY TEIBEL, AP
En la comunidad judía ultraortodoxa de Israel, donde la ley de Dios suele imperar sobre la del hombre, los fanáticos han iniciado una campaña para erradicar toda conducta que consideren impúdica.
Apedrean a las mujeres que cometen "pecados`` tales como vestir una blusa roja y atacan establecimientos que venden artículos de acceso a Internet.
En semanas recientes, autodenominadas "patrullas de la modestia`` han sido acusadas de ingresar ilegalmente al apartamento de una mujer en Jerusalén y golpearla porque presuntamente tenía relaciones con hombres. Han incendiado una tienda que vende reproductores MP4, ante el temor de que judíos devotos los usen para bajar pornografía.
"Esos atentados contra la pureza y la modestia ponen en riesgo a nuestra comunidad``, destacó Elchanan Blau, un hombre de 38 años, que defiende a los fanáticos de barba larga y caftán, una túnica negra que llega a los tobillos. "Si hay que provocar incendios, hay que hacerlos".
Muchos judíos ultraortodoxos se sienten consternados por la violencia, pero los autores de esos actos gozan de la tácita aprobación de rabinos ansiosos por proteger su propia reputación como guardianes de la fe, dicen los miembros de la comunidad. Y mientras algunos aceptan cualquier cosa para impedir el acceso de la cultura secular a su mundo enclaustrado, otros se sienten aterrorizados, a sabiendas de que una mera percepción de incorrección podría arruinar sus vidas.
La violencia ha profundizado ya el antagonismo entre los 600.000 miembros de la secta haredí, "Los que temen a Dios", y de la mayoría secular, a quienes les molesta que se les quiera imponer normas religiosas.
Los vigilantes religiosos operan en una sociedad que ha ejercido su influencia en la comunidad más allá de sus filas. Los ortodoxos constituyen, además, una fuerza perenne en la coalición política israelí.
Es así como el transporte deja de operar por la observación del Sabat judío todos los sábados y los rabinos controlan todos los matrimonios y divorcios judíos en Israel.
En años recientes, sin embargo, la secta haredí ha cejado en su larga campaña de imponer sus normas en las áreas seculares, y actualmente muchos restaurantes y centros comerciales suburbanos están abiertos los sábados.
Por estos días, gran parte de los ataques de los vigilantes tienen lugar en los propios vecindarios de los fanáticos.
El portavoz de la policía israelí Micky Rosenfeld dijo que la policía de la modestia no constituye un fenómeno organizado, sólo representa a algunos individuos fanáticos que hacen ataques aislados.
ataques. Pero el ministerio de Justicia de Israel usó el término "patrullas de la modestia`` en su encausamiento de un hombre acusado de atacar a una mujer en Jerusalén. Una mujer no identificada de 31 años había dejado el grupo ultraortodoxo después de divorciarse, según el auto de acusación. El atacante trató de obligarla a abandonar su departamento en un vecindario haredí en Jerusalén, la maniató, la golpeó y amenazó con matarla.
Una joven de 17 años que se mudó a Israel procedente de Nueva York hace cinco años, fue hospitalizada al haber sido atacada con rociador irritante por un grupo de hombres iracundos porque caminaba por una calle de Jerusalén con muchachos. "Que se vayan al infierno``, exclamó la joven, quien sólo se identificó como Rivka, y vive en Beit Shemesh, un pueblo situado fuera de Jerusalén donde los vigilantes se han tornado particularmente violentos.
Otra joven residente del mismo vecindario, quien se identificó como Esther, afirmó que fanáticos apedrearon, insultaron y escupieron a una amiga suya porque vestía una blusa roja, algo prohibido porque el color llama la atención.
Yitzhak Polack, un maestro de 50 años que vive en Jerusalén, es uno de los que deplora ese comportamiento. "Son unos tontos revoltosos que traen vergüenza y desgracia a esta sagrada comunidad``.
Pero los rabinos temen condenarlos, según señala Yehuda Meshi-Zahav, otro miembro de la comunidad.
"No pueden atacar a los fanáticos que defienden la modestia. Aquí y allá escriben contra la violencia, pero los militantes finalmente son quienes establecen las reglas de juego``, añadió.
Los establecimientos comerciales también son atacados. En agosto, un residente de Jerusalén fue condenado a arresto domiciliario por sospecha de haber incendiado una tienda en el distrito haredí que vendía reproductores de MP4.
"Todo comenzó hace seis meses. Venían a nuestra tienda, en grupo de 15 de ellos y gritaban: `esta tienda quema las almas` y arrojaban la mercadería al suelo y aterrorizaban a los clientes``, comentó Aaron Gold, un trabajador haredí de 31 años. Un viernes por la noche, cuando el Sabat estaba por comenzar, "rompieron una ventana, rociaron la tienda con gasolina y encendieron un fósforo``.
Ahora, la tienda luce un gran cartel que dice: "Todos los productos que se venden aquí han sido autorizados por el rabino``.
Las cifras
600 mil Cantidad estimada de miembros de la secta haredí, de donde salen los denominados "Guardianes de la modestia".
7,11 Millones de habitantes que conforman la población total de Israel, sin contar quienes viven en asentamientos en Cisjordania.