Bandas asesinan a balazos hasta en los quirófanos

Médicos intentan salvar vidas y temen por las propias

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TIJUANA | THE NEW YORK TIMES

El paciente aún sedado, con las heridas de balas aún frescas, yacía en una camilla en la unidad de cuidado intensivo de un hospital de Tijuana. En ese momento, un grupo de sicarios irrumpe en la habitación y lo acribilla a tiros.

Esta realidad se suele dar en México. Sicarios persiguen sus objetivos hasta unidades de cuidado intensivo y salas de emergencia. Hay tiroteos en los corredores de los hospitales, que parecen ser tierra de nadie.

Médicos son secuestrados o amenazados de muerte si un "aliado" herido de bala muere bajo su cuidado. Con una velocidad alarmante, la violenta guerra de la droga en México se abre paso entre los hospitales. Los trabajadores temen por su salud y por la de sus pacientes. Temen por sus vidas mientras intentan salvar la de otros.

La violencia relacionada con los poderosos cárteles de drogas en México dejó más de 5.000 muertos en lo que va del año, lo cual representa casi el doble de la cifra registrada en todo 2007. El gobierno federal argumenta que el número creciente de muertes refleja la decisiva postura del presidente Felipe Calderón hacia el narcotráfico. Dicho así parece que las muertes son el resultado de pugnas internas entre los narcos. Sin embargo, muchas personas inocentes murieron.

"Si un paciente en la sala de operaciones está sangrando, nosotros debemos enfocarnos en las heridas", señaló el doctor Héctor Rico de Tijuana, que encabezó las manifestaciones de médicos por las calles a fin de protestar por el aumento de la violencia. "Ahora tenemos que estar viendo por encima del hombro y temiendo que alguien irrumpa en cualquier momento con un arma", señaló.

Cuando salen de sus consultorios, los médicos dicen que corren el riesgo de ser secuestrados, como fue el caso de 24 doctores en los últimos años. También se quejan de las continuas amenazas que reciben de los pacientes o de los parientes de estos. "Sálvame o te mato", fueron las palabras de un paciente a Rico, que es cirujano.

Por otra parte, los trabajadores de los hospitales están obligados a notificarle a las autoridades cuando alguien ingresa con una herida de bala o cuchillo. Eso da origen a amenazas.

"El miedo se ha vuelto parte de nuestras vidas", señaló un médico del hospital Tijuana, quien pidió anonimato. "Hay pánico no sabemos cuándo va a estallar un tiroteo", señaló.

En Ciudad Juárez, el hospital local de la Cruz Roja interrumpió el servicio de emergencia de 24 horas luego de que hombres armados mataron a cuatro personas que recibían atención por heridas de bala.

En el hospital de Tijuana ya hubo varios tiroteos. El peor en 2007 cuando hombres armados atacaron el edificio para rescatar a un integrante de su cártel que estaba atendido. Dos agentes murieron. Una grabación del hospital reveló cómo dos policías disparaban en el interior de la sala de emergencia, al tiempo que médicos y enfermeras se refugiaban en los armarios.

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