BLOOMBERG
Este fue el año en que se desmoronó la economía global. El año que viene puede no ser mucho mejor, según los estrategas tratan de recomponer las piezas.
Todos los bastiones crujieron: los Bancos de inversión se desplomaron y el crédito se evaporó. El gasto del consumidor estadounidense se derrumbó, empujando las automovilísticas de Detroit al borde de la quiebra. Y el crecimiento en China y otros mercados emergentes cayó en picada.
La economía mundial ha "sufrido un paro cardíaco", dice Mohammed El Erian, corresponsable ejecutivo de Pacific Investment Management Co., la firma gestora del mayor fondo de bonos del mundo con sede en Newport Beach, California.
El daño es tan grande y se ha propagado tanto, que lo máximo que pueden anhelar los Bancos centrales y gobiernos es que el año que viene pare el deterioro y se allane el camino a la recuperación en el 2010.
De no ocurrir ello, puede aumentar el peligro de deflación y cuasi depresión.
"Seremos muy afortunados si tocamos fondo en el 2009", dijo el profesor Martin Feldstein de la Universidad de Harvard en una entrevista con Bloomberg Radio el 9 de diciembre.
El problema es que los estrategas ya han emprendido medidas significativas para combatir la crisis, desde reducir los tipos de interés a un ritmo histórico hasta comprometer cientos de miles de millones de dólares a Bancos afectados. Hasta el momento, no han logrado aplacar la turbulencia en los mercados ni restaurar sus economías.
Ello hace que las autoridades hurguen más hondo en su caja de herramientas. Los inversionistas esperan que la Reserva Federal (Fed) también puede debatir medidas heterodoxas además de los recortes de tasas que decidió la semana pasada, como la compra de títulos valores del Tesoro, para que el crédito empiece a fluir nuevamente.
El gobierno está fundamentalmente tratando de salvar el capitalismo de los capitalistas, algo que no puede lograrse con rapidez.
Después de acumular activos de alto riesgo, desde hipotecas "subprime" o de alto riesgo hasta bonos chatarra, los inversionistas y las instituciones financieras han cambiado fundamentalmente de postura y son renuentes a prestar incluso a acreedores solventes.
"Los mercados financieros se han congelado por completo", dice Barry Eichengreen, profesor de Ciencias Económicas de la Universidad de California en Berkeley.
Disparador. El desencadenante del colapso fue la quiebra de Lehman Brothers Holdings Inc. el 15 de septiembre. La decisión del secretario del Tesoro, Henry Paulson, y de Bernanke de permitir la bancarrota de Lehman -tras rescatar Bear Stearns Cos. y las entidades de préstamo hipotecario Fannie Mae y Freddie Mac- sacudió a los inversores y las firmas financieras, y causó una contracción abrupta del crédito en todo el mundo.
Ello ha causado que los gobiernos y los Bancos centrales llenen el vacío invirtiendo capital en Bancos y garantizando sus deudas, y en Estados Unidos, proveyendo un respaldo al mercado de pagarés comerciales de US$ 1,7 billones del que dependen las compañías para su financiación diaria.
"Se suponía que permitir la quiebra de Lehman iba a restaurar la disciplina del mercado mostrando que no todas las firmas grandes se salvarían", dice Dino Kos, ex funcionario de alto rango de la Fed y ahora director gerente de Portales Partners en Nueva York. "Paradójicamente, tras Lehman, todos han sido rescatados, todos se han salvado o fusionado con ayuda del contribuyente".
El Tesoro de Estados Unidos la semana pasada vendió letras a cuatro semanas a una tasa de interés efectiva de cero por ciento, a la vez que anunció que el déficit presupuestario del gobierno se dilató a un récord de US$ 401.600 millones en los primeros dos meses de este ejercicio fiscal.
El mercado bursátil de Estados Unidos se ha desplomado, eliminando US$ 7,6 billones de riqueza de inversores, con una caída del índice Dow Jones Wilshire 5000 de 44% desde un máximo récord en octubre de 2007. Otros mercados también han tenido un mal desempeño, con la caída de 47% del índice MSCI World de acciones en 23 países desarrollados.
John Silvia, economista jefe de Wachovia Corp. en Charlotte, Carolina del Norte, compara el seguimiento de los mercados a la memorable escena en la película "Psicosis" de Alfred Hitchcock, cuando la heroína es acuchillada a muerte.
"Uno casi podía oír los violines chirriantes durante las noticias financieras televisadas, y esta vez eran sus activos que se iban por el desaguadero", dice Silvia.
Periodo más débil. Economistas de Morgan Stanley redujeron la semana pasada su perspectiva de crecimiento global a 0,9 por ciento para el año próximo y a 3,3 por ciento en el 2010.
Ese sería el segundo período bianual más débil desde la Segunda Guerra Mundial, apenas mejor que el bajón de comienzos de los años ochenta.
Marco Annunziata, economista jefe de UniCredit MIB en Londres, espera "los peores números de crecimiento en muchos años".
Dice que "2008 ha sido el `Annus Horribilis` para los mercados, y el 2009 se perfila como el Annus Horribilis para la economía".
En una ocasión recordada, la reina Isabel II empleó ese término -que significa "año horrible" en latín- para describir 1992, cuando un incendió dañó el Castillo de Windsor y los matrimonios de tres de sus hijos terminaron en ruptura.
La reactivación será prioridad de Obama
El plan de reactivación de la economía estadounidense, cuyo costo podría rondar los US$ 850.000 millones, será presentado en los primeros días de la nueva administración Obama como prioridad absoluta de los demócratas en la Casa Blanca y el Congreso.
El plan de reactivación será "la primera prioridad de los 100 primeros días" del nuevo Congreso con mayoría demócrata fortalecida, advirtió la semana pasada el líder de la mayoría demócrata de la Cámara de Representantes, Steny Hoyer.
"Si no tenemos una actitud audaz podríamos asistir a un declive más bien rápido de la economía, no es aceptable para mí y no creo que sea aceptable para la pueblo estadounidense", declaró Barack Obama en el transcurso de una rueda de prensa.
El presidente electo se negó a ofrecer cifras pero precisó que estaba dispuesto a dejar correr los números del déficit público para sacar la economía estadounidense del atolladero. Una vez que la economía esté reactivada, saneará las finanzas públicas, afirmó.
El vicepresidente electo, Joe Biden, declaró que la economía estadounidense estaba "en un estado mucho peor" de lo que imaginaba.
En una entrevista que será emitida hoy en la cadena de televisión ABC, Biden aseguró que un segundo plan de reactivación era crucial para evitar el "colapso puro y simple" de la economía estadounidense. AFP