X. AGUIAR
La responsabilidad empresarial no implica sólo filantropía, sostiene Consumidores y Usuarios Asociados. Por eso, publicó un estudio nutricional comparando marcas de snacks y alfajores, en un país aquejado por las enfermedades cardiovasculares.
Si hay niños y adolescentes con sobrepeso, en parte es por incluir en sus hábitos alimentarios diarios productos como alfajores y snacks. ¿Es un problema de las empresas que fabrican esos productos? ¿Quién es el responsable último del lanzamiento y consumo de un producto con exceso de grasas y déficit de nutrientes: las empresas, los consumidores, el Estado? Estas son algunas de las preguntas que introducen el estudio de la nutricionista Raquel Sánchez publicado en el libro "Consumo y responsabilidad social" de Consumidores y Usuarios Asociados (CUA).
En el libro, se presenta la responsabilidad social de la empresa y la del consumidor como dos caras de una misma moneda. Las acciones responsables con la sociedad o el medio ambiente tienen sentido si los consumidores las tienen en cuenta al momento de elegir un producto. Para eso, el consumidor debe tener autonomía, basada en poder acceder tanto a bienes y servicios de calidad digna como a una amplia gama de información sobre el producto y la empresa, señala Juan Trímboli, coordinador de la oficina para América Latina de Consumers International.
Por eso, CUA divulgó datos sobre distintos productos, en el entendido de que la información puede guiar un consumo más responsable. Si bien está basado en la información que se incluye en los paquetes, la comparación realizada por Sánchez ayuda a interpretarlos.
El análisis comparativo de 54 productos es sólo una muestra de lo que se podría hacer. Una cadena de alimentos en Maine (Estados Unidos) evaluó y etiquetó con estrellas 25.000 productos de acuerdo a su valor nutricional. Al disponer de la información, los consumidores compraron tres veces más los productos mejor evaluados, ejemplifica Sánchez.
Recomendaciones. Al analizar los alfajores, Sánchez señala diferencias entre productos aparentemente similares. Por ejemplo, las grasas pueden variar de 1,7 a 16 gramos por unidad, y las grasas saturadas de 0,9 gramos a 8,9 gramos por unidad, tal como es presentada al consumidor (ver recuadro).
A los consumidores, Sánchez les recomienda leer la información nutricional en las etiquetas, respetar el tamaño de las porciones indicadas y elegir los envases de menor tamaño. Al comprar alfajores, recomienda los que tienen una sola capa de relleno y cuyo contenido en grasa no supere el 10% del peso de la unidad. Dentro de la oferta para copetín, aconseja elegir, si hay disponibles, productos horneados y sin sal agregada.
Alfajores y snacks deben ser de consumo esporádico, no convertirse en la merienda habitual, señala.
El consumo de un alfajor o una porción de snacks, más un vaso de refresco, tienen el mismo aporte calórico que el almuerzo o cena de un niño en edad escolar, informa Sánchez. Si el consumo se da entre horas, constituye un agregado de calorías que el organismo asimilará como grasa. Y si sustituye una de las cuatro comidas del día, se produce un desequilibrio alimenticio: se cubren las calorías necesarias pero faltan nutrientes como proteínas, calcio, hierro y vitaminas, señala.
Un consumo responsable puede ayudar a que la industria cumpla con acciones recomendadas, como disminuir el agregado de sodio (factor de riesgo cardiovascular), el agregado de azúcares refinados, el uso de grasas saturadas y evitar el uso de aceites vegetales hidrogenados. Además, la industria de productos alimenticios debería examinar la posibilidad de lanzar nuevos productos, más nutritivos, sostiene Sánchez.
Por otra parte, el Estado podría educar al consumidor en la lectura de las etiquetas y la calidad de los productos, constituyéndose en una fuente confiable, alternativa a la publicidad de los productos.
En sus conclusiones, Sánchez resalta que las empresas alimenticias y los consumidores deben ser actores que contribuyan a la mejora de la nutrición. Si no se cumple este objetivo será prácticamente imposible: por cada dólar que gasta la Organización Mundial de la Salud en mejorar la nutrición de la población mundial, la industria alimentaria gasta US$ 500 en promover alimentos procesados, ejemplifica.
"Abusos" al usuario en contratos de tarjetas y registro de Clearing
Ni el Estado, ni las empresas, ni los consumidores están haciendo lo que deben, afirma Yandira Vega, presidenta de Consumidores y Usuarios Asociados. "Desde que la ley fue aprobada en el 2000, ningún gobierno ha hecho respetar la norma como se debe". "En ninguna campaña política se habla de la defensa del consumidor". "Las empresas no adecuan su rol. Éste tiene que ser no sólo mercantil sino también social". Y tampoco lo hacen los consumidores. "La Intendencia de Montevideo hizo una campaña para que se separara en el hogar lo orgánico de lo inorgánico. Algo tan simple, no obtuvo la respuesta esperada. (...) Después, a llorar al cuartito", dice en el libro "Consumo y Responsabilidad Social".
Entre los posibles abusos del consumidor señalados en el libro se menciona que, en el Clearing de Informes, los antecedentes de deudas impagas se mantienen por 5 años después de saldadas. Además, "prácticamente todos los contratos de adhesión de bancos y sociedades financieras tienen cláusulas abusivas, especialmente en lo relativo a las tarjetas de crédito", señala Vega. En lo referente a la publicidad, preocupa la presencia de mensajes publicitarios camuflados de información y "la falta de control de la promoción de productos farmacéuticos".
i Información. Consumidores y Usuarios Asociados: 908 7798
Informado del valor nutritivo
Entre los "alfajores menos aconsejables desde el punto de vista nutricional", la nutricionista Raquel Sánchez menciona el Top 3 de Punta Ballena, Pepitos Triple y Extra con chocolate de las Sierras de Minas, por su alto aporte energético. Por un alto contenido de grasas saturadas, también menciona los alfajores Pepitos, Oreo, Vascolet y Black de Portezuelo. Los alfajores Play de Punta Ballena, Oreo y Black también son menos aconsejados por su contenido de sodio.
Entre los alfajores con mejores valores desde el punto de vista nutricional, aparecen los productos Solanas, Nieve de Portezuelo y Petit Budin de Portezuelo.
Entre los productos snack, el copetín panificado Soletti tiene un mayor contenido energético, de grasas saturadas y de sodio, muy por encima de los otros analizados, por lo que la nutricionista lo considera menos aconsejable. Por su mayor contenido en grasas saturadas y sodio también menciona, en segundo lugar, el producto Saladix.
El snack Binkos aparece en las comparaciones con un menor aporte calórico y de grasa por tamaño de porción. Las papas Lays tienen un menor aporte de carbohidratos y un producto sin sal agregada.