BUENOS AIRES | LA NACIÓN/GDA
Y AGENCIAS
La justicia argentina concedió ayer la libertad a los ex marinos Alfredo Astiz y Jorge Acosta, procesados por delitos de lesa humanidad cometidos en el principal centro de detención y torturas de la dictadura militar.
"La Cámara Nacional de Casación Penal, por mayoría, resuelve homologar y disponer la libertad de Jorge Eduardo Acosta y Alfredo Ignacio Astiz", además de otros cuatro ex marinos, según el fallo judicial.
El "ángel rubio" Astiz, "El tigre" Acosta y los demás marinos son acusados por violaciones a los derechos humanos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar (1976 - 1983). Estos deberán esperar las cauciones del juez federal Sergio Torres, para poder acceder al beneficio dispuesto por la Cámara de Casación Penal.
El fallo se basó en el tiempo de detención sin sentencia.
Acosta, imputado por varios delitos de lesa humanidad, presentó una queja ante el tribunal por sus condiciones de detención. El ex jefe de la ESMA manifestó que estar alojado en el pabellón de "lesa humanidad" de la cárcel de Marcos Paz, le provoca "efectos psicofísicos". En la carta de cinco carillas que forma parte del expediente que la abogada defensora, Verónica Blanco, presentó al tribunal, el ex represor asegura que su alojamiento en una cárcel común se debe a una "persecución jurídico-política" a la que afirma estar "sometido desde hace muchísimo tiempo".
Acosta, junto con otros militares acusados de secuestros asesinatos y torturas en la dictadura, que antes estaban alojados en el Instituto Penal de las Fuerzas Armadas, fue trasladado a una cárcel común por el juez Sergio Torres, quien maneja las causas de los crímenes cometidos en la ESMA.
La medida de Torres nació como consecuencia a la extraña muerte del superperfecto Héctor Febres, que murió envenenado con cianuro mientras se sometía a prisión preventiva. "Esta situación (de estar detenido en una cárcel común) me agravia en grado sumo y ataca mis derechos personalísimos", señaló Acosta.
Por la ESMA pasaron 5.000 detenidos por la dictadura militar, de los que sobrevivieron menos de la mitad, según informes oficiales y de organismos de derechos humanos.
Si bien todos los marinos permanecerán procesados, el fallo les permitirá esperar en libertad el fin del juicio por los distintos delitos en los que estarían implicados. Acosta está detenido desde 2001 y el resto desde 2003. La justicia argentina establece que no se puede estar encarcelado más de tres años sin una sentencia.
Los ex represores están imputados por los delitos de imposición de tormentos en forma reiterada y privación ilegal de la libertad agravada en el marco de la "megacausa ESMA".
También están implicados en otras causas como la desaparición de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, del periodista y escritor Rodolfo Walsh y de la monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet. Por estas últimas Astiz tiene un pedido de captura internacional.
El cuerpo de Duquet fue encontrado en 2005 en un cementerio público, Domon sigue desaparecida. La justicia determinó que Duquet fue arrojada viva al mar en uno de los llamados "vuelos de la muerte" de la dictadura y enterrada de manera clandestina al aparecer su cuerpo en la costa.
Astiz fue condenado en ausencia a prisión perpetua por la justicia francesa en 1990 por el caso de las religiosas, y por un tribunal en Roma en 2007 por la desaparición de ciudadanos italianos.
Según organismos de derechos humanos unas 30.000 personas desaparecieron durante la última y cruenta dictadura en Argentina.
Madres de la Plaza: "Es como un sopapo"
Buenos Aires "Esto es un agravio, que nos pase esto es un sopapo. Miren el regalo de fin de año que nos hacen", señaló ayer al diario Clarín de Argentina Taty Almeida, dirigente de Madres de la Plaza de Mayo.
"Justo estábamos haciendo un balance positivo de la justicia que se iba logrando en los últimos tiempos, y ahora esto es una cachetada que recibimos", agregó.
Las militantes se enteraron que quedaría libre Astiz, el presunto asesino de Azucena Villaflor, fundadora de Madres, mientras realizaban su tradicional caminata de todos los jueves por la Plaza de Mayo.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, estu- vo ayer, justamente, en la ESMA, durante un acto por los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. "Hoy es un día de vergüenza para los argentinos y para la Justicia", sentenció la mandataria, al referirse a la liberación de los represores.