A "boca de taxi"

GONZALO AGUIRRE RAMÍREZ

Finalmente, el Congreso del Frente respaldó ampliamente a Mujica como candidato "oficial" de la coalición, con un 71% de adhesiones. Le siguió, sorpresivamente, Marcos Carámbula, con un 42,5%, y, tras ellos, Astori, Martínez y Rubio, con el 23,7%, 21,6% y 17%, respectivamente.

La aritmética indica, previa suma de todos esos porcentajes, que totalizan el 173%, que era posible votar por más de un precandidato, lo que no parece serio, desde que quien concede su respaldo a dos o tres postulantes, no se sabe, en definitiva, a quien apoya de verdad. Además, como ignaro que soy en la normativa interna del Frente, no veo claro qué significa la "oficialidad" de la candidatura, desde que ella no impide que sus competidores se presenten en las internas de junio y le disputen la primacía donde realmente valdrá: en las urnas.

¿Cómo interpretar lo ocurrido? Algo, que ya se presumía, quedó claro. A nivel de la dirigencia, Mujica cuenta con buen margen de aceptación o, por lo menos, de tolerancia, y Astori es objeto de rechazo. ¿Significa ello que el hoy vencedor tenga ganada la carrera? No, porque el sentir de los congresistas puede no coincidir con el de los ciudadanos frentistas. Pero, como ya la mayoría de las encuestas daban en primer lugar a Mujica, -no todas y, además, con ventajas variables-, éste ha pasado a ser el claro favorito.

En segundo lugar, otro derrotado en el episodio dominical ha sido el Presidente de la República. Su reiterado mensaje de apoyo a Astori fue tirado a la basura por el congreso. Ello confirma el distanciamiento de Vázquez con la mayoría de su partido. Quizás quepa decir, del que fue su partido. Va quedando, el Presidente, como una figura casi solitaria, en la cima del gobierno pero cada vez más distanciado de su mayoría parlamentaria. En tales condiciones, es, cada vez más, Jefe de Estado -presidente formal y "ad exteriorem"- y, cada vez menos, Jefe de Gobierno.

Por último, aunque quizás los dados ya estaban echados, la encuesta difundida el jueves pasado por el asesor presidencial Esteban Valenti, encargada a la empresa argentina Ipsos, Mora y Araújo, que daba a Astori diez puntos por encima de Mujica, pareció un intento "in extremis" de ayudar a Astori, que aquél incluyó, en un anuncio público, en una campaña de presiones para que aceptara ser el vice del candidato presidencial. Y ello, en lugar de ayudar a éste, es casi seguro que lo perjudicó. Se equivocó Valenti.

Tal encuesta, por otra parte, no era verosímil desde casi ningún punto de vista. Le asignaba al Frente un 40% de las preferencias, al Partido Nacional sólo el 27% y a los colorados un irrelevante -mínimo- 4%. Además, pronosticaba el triunfo claro del Frente en el balotaje, tanto con Mujica como con Astori. Ello no coincide, en absoluto, con todos los sondeos hechos por no menos de cinco empresas uruguayas. Una se puede equivocar, pero no todas.

Finalmente, ¿este paso adelante del veterano senador, favorece o perjudica al Frente y, de rebote, al Partido Nacional? En mi concepto, que es el de muchísima gente, su perfil no es el de un presidenciable y, por tanto, si confirma el 28 de junio su victorioso apronte, su candidatura no ayudaría a su coalición.

Pero aclaro que, en mi opinión, volviendo por pasiva el dicho de Raúl Sendic -"ganamos con una heladera de candidato"- no ganan ni sacando a Seregni del sepulcro, cualquiera sea el presidenciable blanco. Puedo equivocarme, por supuesto, pero mi encuesta, hecha "a boca de taxi", dice que estoy en lo cierto.

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