BUENOS AIRES | LA NACIÓN/GDA
Y AGENCIAS
La presidenta argentina, Cristina Fernández, anunció ayer un ambicioso plan de obras por unos 32.000 millones de dólares, para evitar el enfriamiento de la economía por la crisis mundial y duplicar los puestos de trabajo en la construcción.
"La inversión pública es concebida por nosotros como un instrumento importantísimo para la actividad económica del país", dijo la mandataria, en un acto ayer en la Quinta de Olivos, habitual escenario de los anuncios de medidas para enfrentar los impactos de la crisis. El denominado "Plan argentino de Obras Públicas" causará, dijo, que prácticamente se duplique la cantidad de empleos en el sector de la construcción: de los actuales 400 mil a 780 mil.
Según se anunció, el 60% de los fondos de este plan serán destinados a obras de infraestructura vial y de "mejoramiento del hábitat social". Esto es: caminería, viviendas, hospitales y redes de agua potable y cloacas. El resto será dirigido a mejorar y ampliar los sectores de energía eléctrica, gas natural y el sistema de transporte público de pasajeros.
La inversión total será de 111.000 millones de pesos argentinos (unos US$ 32.000 millones). Cuando el plan de obras públicas se había anunciado por primera vez, el 26 de noviembre, se hablaba de un monto total de 71.000 millones de pesos (unos 20.000 millones de dólares). Según el gobierno, esta cifra ya está asegurada, mientras que se está buscando financiamiento para la suma restante, para poder complementar el plan, ante organismos internacionales de crédito.
Fernández destacó que con los 71.000 millones de pesos ya se está llegando "a la cifra récord de inversión del 5% del PIB". Este dinero -ya asegurado- surge de fondos provenientes del presupuesto nacional, con nuevos créditos de organismos multinacionales y del estatal Banco Nación, el brasileño Bndes y la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), que recientemente pasó a administrar los dineros de los sistemas de pensiones recientemente estatizados, las AFJP.
Otras partidas provendrán de financiamiento privado, e incluso habrá un segmento del ahorro generado por la reciente quita de subsidios al consumo de energía, que implicaron aumento de tarifas, según expresaron en la presentación oficial.
De acuerdo con el secretario de Obras Públicas, José López, 57.000 millones de pesos (US$ 16.600 millones) serán invertidos en 2009, lo que es, según el jerarca, más del doble de lo gastado este año en ese rubro.
En total, está previsto que este plan de obras se extienda hasta 2011, y se ejecutará mediante licitaciones fragmentadas con "Precio Tope" (que se define como el precio máximo que el Estado pretende pagar por cada obra y se adjudica a la oferta de menor valor que no lo supere) y plazo máximo de realización de un año, para dar oportunidades a las pequeñas y medianas empresas, según señaló López.
dudas. Poco más de dos meses después de asegurar que Argentina no sentiría los efectos de la crisis internacional, Cristina Fernández lanzó en las últimas semanas una batería de medidas para incentivar la producción y el consumo, al tiempo que se buscaba frenar la desaceleración provocada por la desconfianza de los inversores sobre la política económica del gobierno y los coletazos de la crisis global.
Tras crecer a un promedio de más del 8% anual en los últimos cinco años, el gobierno admitió que la tasa de crecimiento de la economía en 2009 estará en el entorno del 4%. Sin embargo, analistas e inversores internacionales aún siguen mirando con desconfianza el desarrollo de las acciones del gobierno argentino, e incluso pronostican un crecimiento muy inferior al estimado oficial (ver nota aparte).
También a nivel interno hay desconfianza. Si bien los economistas han destacado el cambio de actitud del gobierno, que a fines de septiembre sostenía que no iba a implementar ningún cambio en su política para enfrentar la crisis, no tienen en claro de dónde saldrán los fondos para el "megaplan". La oposición también ha fustigado las medidas pero desde otro ángulo: la califican de una simple maniobra para no perder caudal electoral con miras a las elecciones legislativas del próximo año.
Siguiendo el ejemplo de Barack Obama
Las reacciones al plan del gobierno argentino no se hicieron esperar. El sector de la construcción, que estaba sumido en una profunda desaceleración, celebró los anuncios y en particular, el aumento del cinco por ciento del PIB en inversiones en obras públicas, tal como reclamaba la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), según dijo a la edición digital de La Nación, el presidente de esa entidad, Carlos Wagner.
"Aumentar la inversión pública es la única forma para salir de estas recesiones", afirmó Wagner quien agregó: "Esto coincide con el modelo que se está aplicando en otros países, como en Estados Unidos".
La alusión refiere al anunció que el pasado 6 de diciembre realizó el presidente electo de EE.UU., Barack Obama, quien prometió "la mayor inversión en obras públicas desde la década de 1950" en ese país, para fomentar el empleo como plataforma para la reactivación económica.
Si bien Obama no dio cifras, desde altas fuentes del Partido Demócrata se dijo que esa inversión podría rondar el billón de dólares.
Las cifras
380 mil Puestos de trabajo en la construcción que se piensa crear con este plan de inversiones, y se sumarían a los 400 mil existentes.
4% Porcentaje del crecimiento del PIB que el gobierno argentino estima para 2009, fruto de la desaceleración económica.
Anteriores anuncios de cristina
A fines de noviembre, el gobierno creó el Ministerio de Producción, con el objetivo de buscar nuevos mercados, y luego envió al Congreso un proyecto que impulsa una amplia moratoria impositiva y previsional para facilitar la creación de nuevos empleos y regularizar la situación de trabajadores ilegales. También incluye un polémico blanqueo de capitales no declarados invertidos en el exterior.
Hace dos semanas, también se presentó un plan por US$ 3.900 millones destinados a incentivar la producción de bienes de la industria automotriz y de electrodomésticos.
En política agropecuaria, anunció la reducción de cinco puntos en los gravámenes a la exportación de trigo y maíz.
La semana pasada, pidió al Congreso la reducción de impuestos salariales y lanzó créditos para el consumo y el turismo interno con miras al inicio de la temporada estival.