Río de Janeiro - Unas 70 mil personas asistieron al primero de los dos recitales de la cantante Madonna en el Maracaná de Rio de Janeiro, quince años después de su primera presentación en la capital turística de Brasil, en 1993.
Bajo una intensa lluvia, por la que la artista llegó a cantar bajo un paraguas sostenido por un asistente y a resbalar en el escenario, Madonna llevó al delirio de la platea ya en el inicio del show de su gira Sticky & Sweet, cuando cantó Candy Shop.
Ante la recepción eufórica de los fans, la reina del pop agradeció varias veces al público con un "obrigada" en portugués, y tras la segudna canción, Beat Goes On, con un "All Right, Rio!".
Minutos antes del show, en los bastidores, Madonna recibió al gobernador de Rio, Sérgio Cabral Filho, quien le regaló una casaca de la selección de fútbol con el número 10 y su nombre.
La lluvia, que devino tempral durante su tercer tema, Human Nature, no frenó el entusiasmo de la platea, pero provocó que la cantante se resbalara en She´s Not Me.
Madonna se levantó rápidamente, siguió con el recital y preguntó en inglés al público si la lluvia dificultada la performance y si podía seguir.
La respuesta del Maracaná fue unánime, y en Like a Prayer, el estadio fue una potente voz que acompañó a la cantante durante todo el tema.
Al final del show, Madonna cantó un tema en inglés, pidiendo que la lluvia parara.
Pero no paró. Y ya casi a las 23 de la noche del domingo, mientras el Marcaná cantaba Give It 2 Me, homenajeó a Brasil con un bailarín que entró en el escenario con la bandera nacional envolviendo su cuerpo.
Madonna se presentaba una vez en el legendari estadio de Rio la noche del lunes.
ANSA