Diyala, el bastión de Al Qaeda en Irak

Grupos terroristas, milicias y mafias se disputan soberanía

Wajihiyah | La base avanzada de combate Mallalah se asienta sobre una de las viviendas utilizadas por Abu Musab al Zarqawi, fundador de Al Qaeda en Irak y muerto por un misil estadounidense en junio de 2006.

En esa zona de la provincia de Diyala quedan células activas de la organización responsable de decenas de atentados indiscriminados contra civiles. Son grupos pequeños, compuestos por habitantes de la zona, de gran movilidad y que evitan la confrontación directa con el Ejército estadounidense. Su especialidad son los explosivos y los atentados suicidas.

Si Bagdad es una ciudad que amuralla el miedo, Diyala es la representación de la última frontera, un territorio en guerra con carreteras semivacías y controles militares, policiales y de los Hijos de Irak, la milicia sunita que cambió en 2006 la lucha contra el invasor por la colaboración con el Ejército de EE.UU. a cambio de un sueldo de US$ 300 mes. En Diyala son unos 10.000. "Los problemas de seguridad son: Al Qaeda, el ejército del Mahdi y las mafias que importan armas y pagan US$ 50 a quien pone una bomba, asegura un capitán norteamericano. Una célula apenas necesita cuatro personas para ser letal: el que coloca el explosivo, el fabricante de la bomba, el logista que reúne los materiales y el financiero, por lo general un clérigo que paga el trabajo con dinero de caridad. "Eliminar a quien pone la bomba no es decisivo porque encontrarán a otro, pero si das con el financiero, acabas con la célula", explica el capitán.

En Diyala mejoró la seguridad tras el incremento de 30.000 soldados estadounidenses en febrero de 2007 y la utilización de los Hijos de Irak en primera línea de combate. Al Qaeda tiene ahora serios problemas de coordinación, pero no de suministro, ni de gente.

El capitán Ibrahim Munther, responsable de la seguridad de Wajihiyah, es optimista: "La gente se hartó de violencia. Cada vez tenemos más y mejor información". Uno de los canales en los que fluyen nombres de sospechosos son los Hijos de Irak, que en Diyala pertenecían en un 90% a Al Qaeda. "No todos eran militantes convencidos, muchos lo hacían por dinero. A veces pienso que si llegase otro con US$ 400 en vez de 300 se pasarían otra vez al enemigo", explica. el país de madrid

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