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Domingo 14.12.2008, 15:31 hs l Montevideo, Uruguay
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ECOS

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Mensajes

Inseguridad instalada

Vivir más tranquilos

Nelis Corina Pimienta | Montevideo

@| "Apelo nuevamente a vuestra voluntad para, de esta forma, intentar ser oída por mucha gente que al igual que yo ha sido víctima del arrebato en la vía pública.

El día 2 del corriente a las 16:45 transitaba por Av. Centenario, a dos cuadras de la entrada principal del Hipódromo de Maroñas. Casi diariamente debo andar en estos alrededores ya que mi trabajo consiste en distribuir accesorios equinos en los diferentes studs allí existentes y dentro de la villa hípica igual. Iba caminando y me crucé con un chico de unos 10 u 11 años, al haber caminado unos cuantos pasos más sentí que me quería arrebatar la mochila que tenía colgada en mi hombro. Al mirar y ver que era el chico con quien me había cruzado instantes antes, no lo podía creer.

Allí se suscitó un forcejeo muy brusco; él tironeaba de un lado y yo del otro. Como yo estaba sobre la vereda y el bajó a la calle prendido de mi mochila, al pisar el césped resbalé y caí, pero comencé a gritar y él al ver que no lograba quitarme la mochila, salió corriendo y se metió en la calle que cruza y donde se encuentra la villa. Para mi asombro me di cuenta que en la esquina había dos personas jóvenes mirando lo que estaba pasando y ninguno intentó nada. Me incorporé y di unos pasos más, muy dolorida del brazo que me había tironeado el delincuente, entonces miré hacia donde estaban esas dos personas y les grite: `díganle que voy a volver y le voy a romper las piernas`.

Al llegar a la próxima esquina me crucé con dos guardias y les comenté lo sucedido. Estos con mucha resignación me dijeron: `sí, ha de ser uno de los Pitufos; todos los días roban a alguien, pero son menores y no se puede hacer nada`.

Lamentablemente a mí es la quinta vez que me sucede esto, pero es de lo que vivo. Por lo tanto, no me puedo dar el lujo de no transitar por ese lugar. Pienso que desde el año 2003 con la reapertura del Hipódromo esa villa tendría que haber desaparecido, pero en lugar de eso, cada vez es más grande y, por ende, esos bandidos son los dueños de todo.

Las autoridades no deberían tener tanta contemplación; si al menor no lo pueden castigar por lo que hace, éste no nació de un zapallo, tiene una madre y un padre, por lo tanto que paguen ellos por lo que hace el hijo. Y además pienso que de una vez por todas se debe bajar la edad de imputabilidad para tomar medidas más efectivas.

No es posible que los que trabajamos dignamente tengamos que vivir aterrados por esa mafia existente y que tengamos que mantenerlos con lo que nos roban en forma tan natural. Lo que es peor, en esa zona los vecinos ven lo que pasa y no dicen ni hacen nada.

De ahora en más, en lo que a mí respecta tomaré recaudos para defender lo mío, y no tendré compasión con ninguno."

Alta temperatura en la rambla

C.I. 1:135.342-2 | Montevideo

@| "Caminando en pleno día por la rambla de Pocitos a la altura de Av. Brasil, sentí de pronto un golpe en la cabeza de atrás. Un muchacho a toda velocidad en bicicleta me había arrancado el gorro. Un par de hombres -que vieron el incidente-, furiosos, atinaron a correrlo, pero cambiaron las luces, él tomó Benito Blanco y desapareció. Mejor, porque no hubiera querido que salieran lastimados. Tampoco haré la denuncia. No quiero perder el tiempo en la comisaría, como tantos otros que con esta actitud ayudamos a que las estadísticas reflejen otra realidad de la que vivimos.

La `sensación térmica` la llevé en la cabeza bajo el solazo camino a casa. Y la llevaré hasta que me refresque de la indignación por el atropello. Hasta que me baje el moretón. ¡Hasta que la ministra se ponga las pilas!

Ahora encaro un curso para aprender a caminar para adelante mirando hacia atrás. Otra vez me pueden salir más caras las travesuras de los pobres muchachos.

¡No salgan del país uruguayos, no hay nada mejor que el Uruguay Natural! ¡Vengan turistas, disfruten de nuestra rambla que es única!"

Sobre "Historias tupamaras"

Leonardo Haberkorn | Montevideo

@|Con dolor respondo la carta de Alfonso Lessa publicada en Búsqueda el jueves y ayer en El País sobre mi libro "Historias tupamaras. Nuevos testimonios sobre los mitos del MLN".

1) Lessa, valioso periodista e investigador, me acusa de "ningunear" su libro "La revolución imposible" (2002). Sin embargo, esa obra cuyo valor reconozco, es citada tres veces en la mía. El nombre de Lessa aparece cinco veces. ¿Eso es "ningunear"?

2) Si Lessa se sintió aludido cuando digo que hay quienes ignoran los elementos que cuestionan los mitos tupamaros, entendió mal. En mi texto son citados decenas de libros. Algunos, porque a través de ellos se construyeron los mitos del MLN. Otros, porque aportan elementos para aclararlos. Cuando cito a Lessa, lo hago como parte del segundo grupo. Está claro.

3) Lessa me acusa de "ningunear" a otros colegas y autores. Pero mi trabajo tiene 216 páginas y 127 citas al pie. Cito a Miguel Ángel Campodónico, Clara Aldrighi, Hebert Gatto, Jorge Barreiro, Silvia Soler, Santiago Tricánico, Gerardo Tagliaferro, Federico Leitch, Diego Achard, Marcelo Jelen, Carlos Caillabet, Jorge Estellano, Jaime Pérez, Antonio Félix, Martha Machado, Carlos Fagúndez, Daniel Rey Piuma, Ángeles Balparda, Efraín Churi, José Luis Vázquez, al matrimonio Rovira-Grieco, a Carlos Martínez Moreno, Alejandro Baroni, Antonio Romero y Jorge Torres. Cito a Brecha, La Juventud, La República, La Diaria, Plan B, Crónicas, dosmil30, Tres, Correo de Punta del Este, Nueva Tribuna, Búsqueda, El País de Madrid, las radios Sarandí y Centenario, Sudestada, Librevista, el programa Vidas, la página web de Televisión Uruguaya.

4) Lessa comete un error metodológico al equiparar libros con programas de televisión y radio, dos categorías muy diferentes. Los libros que debía citar, los cité. En cuanto a los programas de radio o de TV, me apena no tener un archivo de todo lo dicho en todas las emisoras a lo largo de todos los años.

5) Lessa dice que tres de los once tupamaros que yo entrevisté -Luis Alemañy, Aníbal de Lucía y Efraín Martínez Platero-, ya hablaron en "La revolución imposible". Es cierto. ¿Y? ¿Debí pedirle permiso para entrevistarlos? ¿Deberán pedirme permiso a mí para entrevistar de aquí en más a quienes por primera vez hablan en mi libro? Claro que no. Los entrevistados no tienen dueño.

6) Lessa dice que lo que cuentan Alemañy, De Lucía y Martínez Platero en "Historias tupamaras" repite lo dicho en su libro. No es cierto. La verdad, mal que le pese, es que los tres aportan datos nuevos.

7) Martínez Platero, por ejemplo, cuenta su diálogo con Gabino Falero Montes de Oca, cuando lo querían matar por creerlo un nuevo Amodio. Lessa habla del encuentro, pero no reconstruye el diálogo, que importa mucho porque recrea la extrema tensión que se vivió en Buenos Aires cuando se fracturó el MLN.

8) Alemañy, entre otras vivencias inéditas, relata cómo llegó a creer que cualquier objeto del MLN valía más que su vida. Eso, que Alemañy no cuenta en el libro de Lessa, es clave para entender por qué otros tupamaros mataron a Pascasio Báez, uno de los mitos que abordo en mi libro.

9) Lo que cuenta De Lucía en "Historias tupamaras" es nuevo, y muy impactante. No me gusta escribir en estos términos de mi libro, pero Lessa me obliga. Es nuevo su relato de la toma del aeropuerto de Paysandú, cuando el MLN declaró la guerra. Es nuevo -y removedor- su análisis de la toma de Pando. Es nuevo su relato sobre el Plan Tatú. Es nueva su descripción de su trabajo como full time de Sendic. Es muy novedosa su visión, alimentada de ejemplos, de que la lucha entre tupamaros y militares fue como un partido de la B. Y la lista sigue.

10) Lo dicho en los puntos anteriores exime de más comentarios, pero si alguien quiere escuchar las entrevistas que hice a Alemañy, Martínez Platero y De Lucía, pongo las grabaciones a su disposición.

11) Ninguno de los otros seis tupamaros que hablan con nombre y apellido en "Historias tupamaras" aparece en el libro de Lessa. Tampoco los dos anónimos.

12) Fernando González Guyer nunca había contado su peripecia tupamara en público. Su testimonio descubre la historia del "comando Acodike" y su intento de ponerle una bomba al presidente Pacheco. Tampoco había hablado de su participación en el secuestro de Pellegrini Giampietro ni de su reflexión posterior, por poner un par de ejemplos.

13) Juan José Cabezas nunca había contado su historia como tupamaro. Su testimonio fue uno de los que más me gratificó lograr porque es difícil hallar a alguien que haya dado tanto de sí al MLN. Su relato de cómo le ordenaron fabricar las bombas del Plan Cacao es noticia hoy y clave para entender aquella época.

14) George Whitelaw cuenta por primera vez su historia. Su testimonio es removedor: baste decir que tomó las armas a los 15 años sin que nadie se lo impidiera y a los 16 ya fue torturado por los militares.

15) Luis Nieto cuenta su historia completa dentro del MLN por primera vez. Lessa lo pone en duda, pero se equivoca otra vez. El mismo Nieto me lo dijo varias veces durante las más de quince entrevistas que le realicé. Quien lo dude puede llamarlo y preguntarle.

16) Nieto cuenta cosas brutales que nunca se habían dicho. Son muchas, pero por poner un ejemplo cito el relato de las últimas horas de Roque Arteche antes de ser asesinado. Sólo eso, de tremendo impacto noticioso, justificaría la novedad del libro.

17) Lo mismo corre para Kimal Amir. ¿Dónde contó Amir cómo fue al Chile de Pinochet a llevar armas y dinero para el MIR chileno? ¿Dónde habló de la pareja de tupamaros que buscaban a una compañera para matarla por traidora?

18) Enrique Rodríguez Larreta dice cosas inéditas, como su estremecedor planteo de cómo Uruguay debería dar vuelta esta página con una asamblea en el estadio Centenario.

19) Lo mejor será que la gente lea los dos libros y saque su conclusión. Para aquellos que aún no lo han hecho, cito algunas opiniones sobre "Historias tupamaras" de gente que sin duda también leyó a Lessa:

Daniel Chasquetti, politólogo, en Océano FM: "Hay mucha información, ahí muestra Leonardo todo su oficio de investigador".

José Rilla, historiador, en Océano FM: "En este libro descubrí cosas que le habían ocurrido a personas a las que conozco, a las que conozco más o menos bien, aunque en realidad no las conocía tan bien".

Marcelo Pereira, en un artículo que mezcla elogios y críticas a mi libro, en La Diaria: "Aparecen datos nuevos y argumentos de peso".

20) La misma Búsqueda que incluye la carta de Lessa, tiene un artículo sobre "Historias tupamaras" donde se transcriben 13 citas de él. Búsqueda no lo haría si no fueran novedosas.

21) La contratapa de mi libro, que molestó a Lessa porque reafirma su carácter de novedoso, no la escribí yo. La escribió el editor del libro, Edmundo Canalda, quien también editó el libro de Lessa. Y Canalda, que leyó las dos obras, no tiene ninguna duda sobre la originalidad y lo novedoso de "Historias tupamaras".

22) Cuando le mostré la carta de Lessa, Canalda me respondió por mail (lo cito con su autorización): "Los dos textos tienen centros distintos y, también, franjas coincidentes. Lessa - sería disparatado desconocer la importancia de "La revolución imposible"- se centra en la influencia ideológica externa (específicamente la revolución cubana) y vos lo hacés en lo que llamás mitos. En lo personal -y bien que he seguido el tema de cerca- pude conocer gracias a tu libro la opinión de Nieto, Whitelaw, González Guyer, Juan José Cabezas, Rodríguez Larreta y, además de la carta pública, leer (sabía lo que pensaba) las opiniones de De Lucía".

23) Un último punto. Lessa dice que colaboró con mi obra. No es cierto. Yo lo consulté y le pedí un libro hace un año y medio para un artículo que escribí en Plan B. Se publicó el 24 de agosto de 2007 y, por supuesto, en él cité a "La revolución imposible", a Lessa y al libro que me prestó y le devolví.

Una vez consulté a Lessa mientras escribía mi libro. El 9 de septiembre de 2008, ya terminando, le envié un mail, que conservo. Le pregunté por algo que creía recordar que José Díaz decía en su libro. Yo lo quería citar pero no lo lograba hallar. Lessa no me respondió. Le envíe un segundo mensaje: tampoco contestó.

Si me hubiera escrito, su libro hubiera sido citado en "Historias tupamaras" cuatro veces en lugar de tres, y su nombre aparecería seis veces en lugar de cinco.

Quizás eso le habría parecido suficiente.

El País Digital

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