Dolores Torrado
Pediatra de UCM
En la patología traumática, que es frecuente en niños, destacan por su importancia los traumatismos cráneo-encefálicos (TEC), que constituyen el 2% de las consultas pediátricas de emergencia. El TEC es una entidad que se define por la alteración del estado mental, con o sin pérdida de conocimiento, que ocurre luego de un traumatismo. Sobre todo en el nivel pediátrico de los niños pequeños, el manejo está centrado por la existencia o no de lesiones dentro del cráneo, que ocurren en el 5 a 10% del total de casos, requiriendo cirugía en el 1%. Dada la mayor incidencia en los niños pequeños, en ellos suele ser más necesario el estudio imagenológico.
Las caídas son las causas más frecuentes de TCE. Se relacionan con la edad del niño, pues aumentan en sus edades extremas, a diferencia de los accidentes de tránsito que se observan en edades intermedias. Influyen las actividades realizadas y el uso o no de cascos de protección.
En el 89% de los casos de las fracturas de cráneo ocurridas antes de los dos años de edad, son por caídas. Ellas se producen en el 60% de casos, desde los brazos, desde una cama, mesa o cambiador, y en el 40% desde una escalera.
Las lesiones intracraneales ocurren más frecuentemente cuando la altura de caída supera los 90 cm, pero sobre todo en lactantes pueden verse a distancias menores.
Los TCE causados por accidentes de tránsito son los más severos. También se ven por caída de los andadores cuando se usan sin supervisión adecuada o en lugares inseguros. El uso de casco para andar en bicicleta es importante.
El TEC puede producirse por impacto directo, por brusca desaceleración o por enérgica rotación. Pueden aparecer lesiones en el cuero cabelludo, el tejido encefálico y en los vasos sanguíneos, pudiendo causar lesiones cerebrales primarias o secundarias.
Las lesiones primarias implican una acción directa sobre el cerebro con efectos más o menos graves expresados por el grado de compromiso del estado mental del paciente. Las lesiones cerebrales secundarias aparecen diferidas al traumatismo, debidas a procesos inflamatorios, metabólicos y alteraciones en el flujo sanguíneo cerebral.
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José Mazzini 2957
La sintomatología en los lactantes.
En lactantes los síntomas pueden ser mínimos. Se requiere tomografía en caso de cefalea, vómitos, convulsiones, somnolencia, confusión, irritabilidad, trastornos motores y/o signos de fractura en la base de cráneo. Lo mismo, en caso de palparse una fontanela tensa.
Para evitar consecuencias de la lesión.
Para evitar consecuencias de la lesión cerebral secundaria debe diagnosticarse lo más precisa y rápidamente posible. Cuando el niño presenta una disminución del nivel de conciencia o alteraciones neurológicas, el diagnóstico se facilita, y se impone el estudio imagenológico.
No confiarse en que todo está bien.
La normalidad del estado mental tras un traumatismo cráneo encefálico no justifica realizar una tomografía computada, pero ésta se impone si ocurrió una pérdida de conocimiento mayor a cinco minutos, o si aparecieron alteraciones del estado mental o del comportamiento.