EDUARDO BARRENECHE
En el Penal de Libertad hay presos encerrados hasta en los baños. En los últimos meses, ocurrió "un importante ascenso" de la población reclusa que colmaron los celdarios reconstruidos en Libertad, reza el último informe del comisionado carcelario.
Según datos proporcionados por autoridades de la Dirección de Cárceles al comisionado parlamentario, Álvaro Garcé, el Penal de Libertad contaba al 9 de septiembre de este año con 1.300 plazas habilitadas y la población reclusa ascendía a 1.131 internos. Estos números indican que estarían sobrando 169 plazas. Sin embargo, el hacinamiento se explica porque concentraron en el área de seguridad del penal a la mayor cantidad de reclusos (según sus perfiles criminales). Estos no pueden ser realojados en las celdas remodeladas, la zona más descongestionada de la cárcel, dijo el comisionado Álvaro Garcé a El País.
En el informe de Garcé enviado al Parlamento hace unos días, correspondiente al bimestre agosto-septiembre de 2008, Garcé señaló que "actualmente en los baños del Penal de Libertad se encuentran nuevamente recluidos prisioneros y las posibilidades para su relocalización por parte del Comando de la cárcel son limitadas, cuando no nulas".
Actualmente cerca del 80% de la población penitenciaria de Libertad se encuentra sancionada, situación que "constituye un alarmante indicio, en tanto refleja el alto nivel de dificultad para el mantenimiento de la disciplina por parte de los funcionarios policiales".
A juicio del comisionado parlamentario, tanto los guardia-cárceles como los reclusos padecen los mismos problemas en el Penal de Libertad. Es decir, es lo mismo estar de un lado o del otro de las rejas. "Las condiciones de reclusión y de trabajo de los funcionarios policiales de este establecimiento comienzan a tener puntos en común", dijo Garcé.
Señaló que una serie de problemas afectan allí "por igual a la población carcelaria y a la dotación de funcionarios" generados por las condiciones de vida en el centro, el acceso al agua potable y la cantidad y calidad de la alimentación.
El elevado número de presos distorsiona, además, la ecuación guardias-internos, según Garcé. Ésta es de más de tres reclusos por cada policía. En Libertad trabajan 423 funcionarios, de los cuales 390 se dedican a tareas de custodia. "El alto número de horas de recargo que realizan los policías durante el cumplimiento de sus tareas, no sólo señala la necesidad de un reforzamiento del personal de custodia, sino que supone un adicional negativo a sus condiciones de trabajo", dice el informe.
QUEJAS. Tras advertir que no deseaba "generar alarma" con sus diagnósticos sobre el Penal de Libertad, Garcé señaló que observó, en las últimas semanas, tanto en los funcionarios policiales como en los reclusos, "un punto de saturación que es necesario observar y atender". En el caso de los presos, la saturación "tiene su punto central en algunos silencios de la administración ante sus pedidos y demandas".
Antes de que Garcé escribiera su último informe, el director de Cárceles, Jorge Szász, le comunicó que adoptará medidas que faciliten una descompresión del penal antes de las fiestas de fin de año.
Las denuncias por la falta de agua "son comunes" en el discurso de familiares y de privados de libertad; la alimentación es objeto de "fuertes críticas" no sólo por la calidad de su elaboración, sino por "el retorno a situaciones anteriores de escasez", reza el documento.
Según el comisionado parlamentario, las autoridades de Libertad han sido claras y revelan el dramatismo de una gestión complicada y compleja: en el establecimiento se recibe ahora más o menos lo mismo que cuando el penal tenía la mitad de la población carcelaria.
Con respecto a la situación de la cárcel de Canelones, Garcé señaló que el nuevo comando ha mostrado preocupación por los problemas que aquejan al centro. Sin embargo, el comisionado advirtió que las dificultades del establecimiento no se superan con un mero cambio en el estilo de conducción.
Consultado sobre la situación actual del Comcar, Garcé dijo que allí hubo un descenso de la población reclusa de 3.100 a 2.600. "La explicación de ese fenómeno es que los reingresos de reincidentes al sistema se produjeron por el Penal de Libertad", señaló.
Leyendo todo el día
El ex banquero Juan Peirano Basso está alojado solo en un salón del módulo 7 del Complejo Carcelario (Comcar) de Santiago Vázquez. Tras el ataque de dos reclusos que le quisieron ofrecer "seguridad", Peirano tiene derecho a estar una hora por día en el patio. Sale solo y luego regresa a la "barraca" como los guardias denominan el lugar donde está recluido. Peirano lee todo el día y no deja ningún género de lado, dijeron a El País fuentes policiales.
En sus diálogos con sus guardianes, Peirano dice que su reclusión es "asunto político". El 12 de septiembre de este año, Peirano fue recluido en el Módulo 6 del Comcar. Se trata de un módulo de unos 300 presos.
Tres días más tarde, denunció que un recluso se le acercó y le ofreció "protección" o podría ser herido por algún otro preso. Cansado de las dilatorias, el recluso lo hirió en un costado con un "corte". Luego Peirano fue trasladado al Módulo 7. El agresor y otro preso fueron procesados por la Justicia por lesiones.