Socialismo francés se parte en dos tras triunfo de Aubry ante Royal

Escándalo. Comisión estudia reclamos sobre denuncias de irregularidades

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PARÍS | EL PAÍS DE MADRID Y

AGENCIAS

El congreso del Partido Socialista francés, que debía elegir sucesor del primer secretario Francois Hollande, culminó en catástrofe. El triunfo de Martine Aubry ante Ségolène Royal dio pie a una fuerte guerra interna.

La alcaldesa de Lille y promotora de la semana de trabajo de 35 horas, hoy abandonada bajo la presidencia de Nicolas Sar-kozy, se impuso por tan solo 42 votos, en una votación donde participaron 137.116 militantes. Los partidarios de Royal no aceptaron la derrota, denunciaron irregularidades y exigen una nueva votación. "Los militantes tienen derecho a un voto claro e indiscutible", manifestó Royal

Control. En tanto, una comisión del Partido Socialista inició ayer el examen de las "irregularidades" denunciadas. Una comisión de 13 miembros examina "todos los puntos" en litigio sobre el voto de los militantes de algunas de las 3.200 secciones del partido.

Luego que se examine cada reclamo, proceso que terminaría hoy, se entregará un informe al Consejo Nacional del PS, para que tome una decisión. Las actas del escrutinio "serán examinadas una por una, es un trabajo metódico", señaló el presidente de la comisión y diputado, Daniel Vaillant.

Tras la gran pelea interna, es el Partido Socialista -un referente de la izquierda europea- el gran derrotado y Sarkozy el triunfador. Royal, que hablaba de una refrendación ahora más necesaria que nunca, apelaba a una militancia que ya le había dado la victoria en primera vuelta con más de 10 puntos sobre Aubry.

División. La razón última del desastre que amenaza con conducir a la oposición francesa a la absoluta irrelevancia (no gana una elección presidencial desde hace casi dos décadas) viene de muy lejos.

Cuando el socialista de última hora Francois Mitterrand refundó el PS, en 1971, dejó intactas sus dos almas, una impregnada de un voluntarismo de izquierdas (Aubry) y otra que navega a la vista como socialdemócrata (Royal).

Lo amargo de la campaña, la profundidad de las divisiones, harán de la reconstrucción del partido una tarea titánica para Aubry, en la que no cabe excluir un cisma aniquilador. El equilibrio y la alternancia de poderes parecen estar mucho más lejos.

Esas dos mitades del socialismo solo están "unidas por el odio", así lo manifestó, con exultante menosprecio, un portavoz de la derecha en el poder.

Gana "ala izquierda" ante los "moderados"

París | Los seguidores de la autodenominada ala izquierda del PS, del que llegó a aglutinar hasta el 22% de los votos de los militantes en una elección previa, resultaron determinantes en esta última y decisiva consulta para elegir primer secretario.

Aubry hizo de la fijación del partido en la izquierda y de la negativa rotunda a cualquier acercamiento con el centro, dos de las principales claves de su campaña.

Royal, moderada, más proclive a pactar con el centro, expresó en varias oportunidades que esperaba recibir apoyos de militantes de todas las tonalidades. Quizá esto haya sido lo que le costo la elección.

En todo caso, la futura primera secretaria del PS, siempre y cuando el Consejo Nacional la ratifique, deberá enfrentar varios desafíos para que el zozobrante barco del socialismo francés no se hunda.

El primero será hacerse de la legitimidad suficiente como para unir al partido. Después tendrá que preparar las elecciones europeas de junio de 2009 y, a más largo plazo, organizar la nominación del candidato socialista que se enfrentará a Sarkozy en las presidenciales de 2012. En cuanto al terreno ideológico, Aubry deberá delimitar la actuación de PS, principal opositor, ante el gobierno. el país de madrid

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