Rodolfo Sienra Roosen
Tendremos conciencia de la realidad que se vive en el país ante la expansión desenfrenada del delito? Hablamos del delito contra la propiedad, y de las consecuencias que derivan de él, por el desencadenamiento de un verdadero estado de guerra interno cuya intensidad no cesa, aumenta en progresión geométrica, crea alarma social, y desnuda la desoladora ineficiencia policial que esta semana fue la "vedette" en el deporte.
Todos los días los medios de prensa -cumpliendo con su obligación de informar y prevenir a la población de los riesgos a que se expone, lo que no le gusta a la señora Ministra del Interior que nos consuela diciendo que la cosa no da para tanto- dan cuenta, de un intento o de la consumación de un asalto a un comercio, o de una rapiña callejera, en cualquier parte del país.
Es tal la reiteración de estos sucesos, que la sociedad se está armando para defenderse, resistir, y llegado el caso, contraatacar al delincuente. Y esos contraataques se están repitiendo con llamativa frecuencia. Así los delincuentes matan o mueren en la ejecución de su designio criminal.
La tenencia de arma es peligrosa, pero quien la obtiene se justifica a sí mismo -y la gente aplaude- con un argumento tan sencillo como contundente: si a mí no me defiende la autoridad, porque la instrucción socialista a la policía es la de reprimir en última instancia, me defiendo yo.
Pero el problema es que lo que a veces puede considerarse como legítima defensa, otras veces no lo es. El derecho penal es muy complejo, y para que juegue la causal de justificación, tienen que darse muchos requisitos, como la falta de provocación al ataque y la proporcionalidad entre éste y la respuesta defensiva. No hay dos casos iguales. Pero es elocuente el apoyo indiscriminado de la población a quien a veces con razón y otras veces al margen de la ley, repele una acción delictiva.
Esto ocurre por el hartazgo de una sociedad que ya se dio cuenta que el asunto es político, pues ya se pasó de maduro el argumento de que no se trata de un problema de gestión de este gobierno. Nunca se vio en el país a tanta gente dispuesta a matar por el solo hecho de que le entren a la casa y ello con el respaldo de una solidaridad social que alienta a que estos conatos de delito se diriman a balazos o puñaladas entre agresores y agredidos. Bajo este gobierno de izquierda, desde que al ex Ministro Díaz se le ocurrió hablar de "sensación térmica", no se le da al drama social que vivimos la importancia que tiene. Y la Sra. Tourné no sólo no ayuda nada, sino que se molesta porque la opinión pública esté informada de lo que pasa.
Señora Ministra, primero ubíquese. Es de exclusiva responsabilidad del Poder Ejecutivo que vivamos en esta jungla. No gaste dinero inútilmente porque no va a solucionar nada con dos helicópteros sobrevolando la ciudad. Lo que se necesita es presencia policial pisando la tierra, no mirando desde arriba lo que generalmente ocurre de sorpresa y no da tiempo a nada.
Si el primer y gran fracaso es el de la prevención, es importante también que en la esfera judicial, ni fiscales ni magistrados se dejen llevar por lo que la gente pida.
Si no tenemos policía, por lo menos que la Justicia haga docencia aplicando lo que por derecho corresponda, sin dejarse llevar por lo que parezca más simpático.