Intendencia procura el traslado definitivo de estación del Buceo

Problemática. Hace medio siglo que está mal ubicada sobre la rambla

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ANDRÉS LÓPEZ REILLY

La estación de servicio del Buceo intentará esta temporada obtener las habilitaciones que le permitan cambiar de lugar. Sin embargo, sólo se correría unos metros. Y continuaría en la rambla, donde ha estado -mal ubicada- durante medio siglo.

Muchos de los que transitan en auto por la rambla hacia el Este se preguntan, al pasar por la playa del Buceo, qué hace allí una estación de servicio que dispensa nafta sobre la acera. Lo mismo piensan innumerables peatones, y quienes bajan a diario a esa concurrida playa.

Lo concreto es que la estación de Ancap de la Rambla República de Chile casi Francisco Solano López hace más de medio siglo que está allí. Y que hace por lo menos una década que se habla de cambiarla de lugar.

Hoy, se avanza sobre una solución de correrla un poco más adelante, pero no demasiado, a condición de que la propia estación obtenga una certificación por normativa ISO 14.001.

Los primeros días de diciembre, los técnicos uruguayos de UNIT visitarán el lugar. Y sobre el fin de la temporada, llegarán al país, con el mismo cometido, los certificadores de AENOR, un organismo europeo con sede en España.

Sin embargo, otros actores deberán estar de acuerdo con la mudanza de la polémica estación.

IDAS Y VUELTAS. Una resolución municipal de mayo de 2006, firmada por el intendente Ricardo Ehrlich y el ex secretario general de la Intendencia, Herbert Ichusti, otorgó "un último plazo de tres meses" a Ancap para seguir trabajando en ese lugar. Un año antes, se le había otorgado "un plazo de seis meses" para reubicar la estación "bajo apercibimiento de clausura".

Para el municipio, las preocupaciones son esencialmente dos: los problemas que genera en el tránsito de la rambla, y el impacto ambiental que incide directamente en la certificación de la playa.

Sin embargo, son varios los actores que tienen voz y voto en el traslado de esta estación. Y que por sus distintos enfoques, no han permitido aún que el proyecto se concretara. Algunos, hablan de burocracia.

El traslado debe contar con la aprobación del Servicio de Instalaciones Mecánicas y Eléctricas y del Laboratorio de Calidad Ambiental de la Intendencia. También, de la Comisión de Patrimonio municipal y de la Comisión de Patrimonio Histórico, esta última, dependiente del Ministerio de Educación y Cultura. Todos deben ponerse de acuerdo.

Pero además, debe pronunciarse la División de Tránsito y Transporte de la Intendencia y -no menos importante-, los vecinos de la costa.

Unas cuadras más adelante, vive una mayor cantidad de gente.

POR EL CAMINO. Algunas propuestas para trasladar la estación de servicio quedaron definitivamente por el camino.

Para el Departamento de Desarrollo Ambiental de la Intendencia, la mudanza hacia la zona rocosa que está en la punta de la playa, es una muy buena iniciativa. "Para nosotros sería mucho mejor a los efectos del cuidado de la playa", dijo a El País el director de Desarrollo Ambiental, Néstor Campal.

Sin embargo, un estudio de la Facultad de Arquitectura señala que la vista desde ese punto es extremadamente valiosa.

"Acordar todos esos intereses es lo que ha estado llevando más tiempo de lo que debería haber llevado. Actualmente, lo que hay es un proyecto de corrimiento a una zona más cercana", añadió Campal.

También hay otros elementos a tener en cuenta. Las estaciones de servicio no se pueden colocar en cualquier punto, deben mantener una cierta distancia entre ellas: existen convenios entre estaciones que definen sus propias posiciones relativas.

En cuanto al problema del tránsito, se llegó a plantear un proyecto para construirla en el cantero central de Malvín, al estilo de algunas ciudades de Brasil. Sin embargo, la División Tránsito de la Intendencia no es afín a este tipo de construcciones. Entiende que son peligrosas, por la distorsión que genera la detención del tránsito sobre la vía izquierda (rápida) para ingresar en una estación.

EL TAMAÑO NO IMPORTA AL FACTURAR

"No es fácil negociar con la empresa más grande del Estado", dijo a El País una alta fuente municipal, admitiendo que la polémica estación siempre estará sobre la rambla, por más que sea unos metros hacia adelante.

Aunque tiene una escasa infraestructura, genera muy buenos dividendos.

En marzo de 2007, el ex presidente de Ancap y actual ministro de Industria, Daniel Martínez, señalaba a El País que el promedio nacional de venta de combustible por estación es de 165 metros cúbicos al mes. "Esta anda varias veces por arriba de eso", destacó.

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