Querer es poder

Algo está empezando a moverse en el país, que procura cambiarlo en su beneficio. Uruguay se debate entre diferentes indicadores que generan paradojas. Su población es propia de los países desarrollados en cuanto a estructura de edades, baja tasa de natalidad y localización: el 80 % vive en ciudades. Su gente, vive enfocada hacia el pasado. El Frente Amplio ha captado mentalidades batllistas de hace cien años, que se han estancado allí, inadaptadas a la evolución Como demostración de ese aferrarse a lo que ya fue, no hay mejor ejemplo que la amplia movilización de Noche de la Nostalgia. En estas fiestas gente se divierte bailando lo que bailaban sus padres. No está mal, pero tampoco es un síntoma socialmente alentador que digamos.

Otro hecho demográfico negativo se refleja en la emigración de sus jóvenes, los mejor formados, los más audaces, lo cual, bajo el gobierno de izquierda lejos de haber disminuido se multiplicó, batiendo récords año a año. A este ritmo, la población uruguaya va decreciendo paulatinamente en términos absolutos. Como causa y resultado de ello el desarrollo nacional sufre un estancamiento dinámico que ronda los cincuenta años. Es al influjo de los ciclos económicos de un mundo en el que pasamos de etapas de agudo retroceso como la del año 2002, a otras de bonanza económica sin precedentes como la que vivimos hasta hace poco. Que no se pudo o no se supo reflejar en un dinamismo propio generador de desarrollo sostenido.

El envejecimiento poblacional agudizará el estancamiento del desarrollo, habrá que aumentar partidas para la salud y la seguridad social en detrimento de la investigación e innovación. También se profundizará la presión tributaria y mermarán los excedentes para la inversión productiva. Nuestra cultura nacional a su vez se caracteriza por premiar el "statu quo". Así se fomenta el conformismo, y se mira con extrañeza a quienes luchan por conseguir su sueño personal.

El panorama parece no ser muy alentador, pero el domingo 2 de noviembre, en su columna habitual del diario bajo el título de "Fábricas de pibes innovadores", Carlos Maggi nos dijo que estos males tienen remedio. Previamente a referirnos a él, debemos partir de bases que tienen aceptación universal por lo menos en aquellos que logran, porque lo quieren, así, ver la realidad tal cual es. El Dr. Ope Pasquet siguiendo el tema, las resumió. La primera, es que el capitalismo no está en discusión en el mundo. Luego, que no puede haber capitalismo sin empresas, ni empresas sin empresarios, pero el empresario precisamente entre nosotros es una figura ignorada.

La Cámara de Industrias tiene el dato que más del sesenta por ciento de nuestra gente no sabe nombrar un empresario uruguayo exitoso, y de la minoría que sí puede, la mayoría menciona a Francisco Casal. Lógicamente, sin buenos empresarios no habrá desarrollo posible.

Pero la nota de Maggi levanta el ánimo al compendiar un trabajo del Ing. Rafael Rubio de acuerdo con el cual es posible estimular las condiciones personales de la juventud a partir de procesos educativos. La idea se aplicó con éxito en Estados Unidos demostrando que a través de la educación se pueden modelar personalidades con las virtudes propias de los emprendedores, como la persistencia, la motivación por alcanzar el fin propuesto, el auto control, el grado de eficacia, el espíritu innovador. Maggi desarrolla ampliamente el proyecto del Ing. Rubio. Un solo dato ilustrativo: en la Universidad de Harvard, de un amplio relevamiento a estudiantes preguntándoles cuál era la meta de su vida, que pretendían de su futuro, sólo un 3% explicó lo que pensaba hacer en su vida. Veinte años después se supo que ese 3 % valía, en términos económicos, más que el restante 97%.

El proyecto del Ing. Rubio es perfectamente viable. Necesita, claro está, apoyo, y debidamente difundido, no puede dejar de tenerlo al menos en el ámbito de la educación privada. El tema se está instalando a través del interés que despierta cuando se le plantea a diversas personalidades de destaque en el ámbito de las actividades nacionales.

Y porque querer es poder, no demorará el momento en que se inicien cursos de acción para un emprendimiento sin precedentes que pretende hacer posible la formación y el prestigio de empresarios uruguayos y ponernos al día con el mundo.

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