Barack Obama, se reunió en Chicago, con el candidato republicano derrotado, el senador John McCain, para considerar el acuciante tema de la crisis económica, que ya ha alcanzado una dimensión global.
Al finalizar el encuentro se dio a conocer un comunicado donde los dos líderes políticos expresaron que, "en este momento de la historia", creían "que los norteamericanos de todos los partidos quieren y necesitan que sus líderes se unan y cambien los malos hábitos de Washington" y señalaron que su propósito al encontrarse había sido "restablecer la confianza en el gobierno y devolver la prosperidad y la oportunidad a cada familia trabajadora en EE.UU., en un operativo conjunto. Esperamos trabajar juntos en los días y meses que quedan en desafíos críticos como solucionar la crisis financiera, crear una nueva política energética y proteger la seguridad de la nación".
Palabras fuertes, sin duda. El presidente electo y el senador republicano reconocen que es necesario superar las prácticas políticas usuales en Washington, destacan la gravedad de la situación económica, admiten que existen desafíos básicos a enfrentar de común acuerdo; incluyendo el espinoso tema de la política energética, el fortalecimiento de la confianza de los ciudadanos en el sistema y la recuperación del nivel de vida perdido.
Aunque el triunfo electoral del candidato demócrata fue claro, el Partido Republicano tiene una representación importante en el Congreso. Esta circunstancia le da un valor considerable a la actitud constructiva adoptada por McCain, desde la misma noche de la elección, y reflejada ahora en el comunicado conjunto. Ello destaca, sin duda, las cualidades del candidato republicano pero, también, seguramente, es una expresión de la gravedad de los desafíos que enfrentan los Estados Unidos.
Suele decirse que el primer paso para resolver un problema es reconocer su existencia. En Estados Unidos han sabido reconocer los hechos y ahora están sentando las bases para un esfuerzo común. Es un ejemplo valioso para otros países. Incluyendo algunos cuyos gobiernos que insisten en que no existen problemas, aunque los síntomas de la economía sugieran otra cosa...