Washington | A diez semanas del cambio de mando en Estados Unidos, los grupos de presión hispanos comenzaron un intenso cabildeo para ocupar cargos en el nuevo gobierno, al que apoyaron para ganar las elecciones.
"No tenemos un sistema de cuotas, pero sí esperamos una representación en esta nueva administración y especialmente en el nuevo gabinete", declaró a Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza, la principal asociación de defensa de los derechos de 45 millones de hispanos en EE.UU.
Unos 10 millones de estadounidenses latinos acudieron a las urnas, un récord histórico. Dos terceras partes votaron por Obama, lo que inclinó la balanza en estados como Nuevo México y Florida. La victoria del demócrata desató la euforia entre las organizaciones que se batieron durante años para sacar adelante una reforma migratoria, y también el apresuramiento de algunos de sus líderes, que se están movilizando para respaldar a sus mejores candidatos. "Nadie está mejor calificado para servir como jefe de la diplomacia de nuestro país que el gobernador (de Nuevo México) Bill Richardson", señaló esta semana un comunicado de la Agenda Nacional para el Liderazgo Hispano (NHLA).
Nombrar a Richardson, ex ministro, ex embajador ante la ONU y enviado especial en Irak, en Darfur y Corea del Norte, sería "un claro mensaje para los votantes latinos", aseguró Murguía. AFP