EDWARD PIÑÓN
Con sus hermanas, con su madre Gladys como bastión, con sus hijos, con rostro feliz, el líder del oficialismo habló de la transformación que pretende lograr en Peñarol. Rechaza los violentos del fútbol y se pregunta qué pasó que no se actuó de oficio con los hinchas que llevaron armas al Centenario. Asegura que los empresarios no pueden seguir tirando de "la piola" y que la única manera de salir adelante es formando una fábrica de jugadores. Pretende que la campaña sea sin agravios, pero no se guardará ninguna respuesta a la oposición.
- ¿A qué obedeció que en su exposición no hubiera ninguna referencia a la oposición?
- Porque no conviene entrar... (piensa), lo que pasa es que no quiero que se baje el nivel. Mirá, mi viejo siempre sostuvo que el que dice lo que no debe, escucha lo que no quiere, pero con sutileza y con altura, sin agraviar, se pueden decir muchas cosas y mandar muchos mensajes.
-¿Un mensaje se da con la unión de varias corrientes impulsando su candidatura?
- Sí, porque estamos unidos con las tres últimas corrientes que se presentaron en las elecciones. Nosotros no vamos a agredir a nadie.
- ¿No agresión también significa no responder?
- Lo haré con nivel porque estamos en una situación complicada y el club necesita salir adelante. Después nos vamos a tener que sentar en la misma mesa y en la otra elección bajamos el perfil y con ello logramos que hoy estemos los tres en una misma lista. Eso sí, no se puede olvidar que yo estuve casi diez años en la Asociación Uruguaya de Fútbol, me fui de Peñarol después del quinquenio y volví al club en el 2006 para acompañar al viejo en esta lucha que era complicada.
-¿Qué quiere decir con eso?
- Lo digo por la gente que habla, que dice que Peñarol en diez años ganó dos torneos. Entonces, en primer lugar, hay que recordar que (Juan Ramón) Rodríguez Puppo, líder de la oposición, era el delegado titular y se comió 37 puntos en la AUF, hasta los tres últimos. Víctor Cabrera y Ángel Tucci estaban en el fútbol y eso está todo muy claro.
-¿Qué opinión le merecieron los panfletos que se lanzaron en el Centenario y en el que se cuestiona el complejo de divisiones juveniles?
- Esto es muy claro, en la sede está toda la documentación. Cuando contraté a Víctor (Púa) me dijo que precisaba un centro de alto rendimiento y le dije, "estás borracho. ¿Cómo hago?". Me puse a pensar y fui a hablar con (Marcos) Carámbula. Este gran peñarolense y excepcional ser humano se puso a buscar un predio. Aparecieron tres y el mejor era este, en el que había un emprendimiento privado que, de acuerdo a las disposiciones municipales, tenían que ceder un 10% para áreas públicas. Se hicieron las gestiones y esas hectáreas, como muchos clubes de acá, a los 30 años pasan al Municipio y allí este, otra vez, renueva el vínculo. En lo que concierne a la obra conseguimos una financiación de la empresa constructora a seis años y con dos de gracia, en la cual hay una garantía del 5% de un fideicomiso de jugadores. Y esto es de la única manera que podíamos hacerlo, con inventiva, con creatividad.
-¿Qué piensa de Juan Ramón Rodríguez Puppo?
- Yo lo convoqué para trabajar por Peñarol junto con Amadeo Otatti y fueron los que defendieron en varios temas a Peñarol, pero a lo mejor después pensó que era más negocio bajarse del Titanic.
-¿Qué Peñarol quiere?
- Vos sabés lo que yo quiero. Es difícil en Uruguay tratar de levantar la mirada, porque todo es complicado, todo está bajo sospecha. En cualquier parte del mundo hacés un centro de alto rendimiento y te hacen una gran nota en una revista y te ponen una escarapela, pero acá lo primero que se les ocurre es que puede haber joda. De mi podrán decir que soy bueno, malo, pero no corrupto y eso lo sabe todo el mundo. Quiero un Peñarol sustentable, porque ya se acabó eso de poner dinero. Yo no voy a poner más de mi bolsillo lo que falte, porque eso es malo para el club. Lo que propongo es una gestión distinta, porque tenemos que fabricar los jugadores, pero también hay que armar un club creíble y serio. Por ello estamos convocando a la gente que dio vuelta el Británico, los que dieron vuelta Blue Cross, que son hombres exitosos en situaciones de riesgo. Entonces, si tenemos un producto tan noble y tan popular como Peñarol, tenemos que buscar la fidelidad.
-La idea es fabricar jugadores, pero ¿cómo hará para evitar que se los lleven los empresarios?
- Tenemos un departamento jurídico que hará un contrato especial amateur. Pero está claro que si los empresarios siguen tirando de la piola se va a acabar el negocio.
- ¿Otra gestión incluye una política contra los violentos?
- Yo pregunto por el absurdo, ¿cuál es la ventaja que tiene un club como Peñarol de bancar violentos? ¿Nos ganan los partidos? No. ¿Gritan y tiemblan los estadios? No. Peñarol ha perdido campeonatos, millones de dólares por no participar en torneos internacionales y nosotros no alimentamos eso.
-¿Cómo lo atacará?
- A mi entender la pérdida de puntos deja de rehén al club y la mejor manera de resolver eso es metiendo presos, pero de verdad, a unos cuantos. Por ejemplo, con las fotos que mostraron ustedes y teniendo en cuenta que en el propio Centenario, y de oficio, detuvieron a los jugadores, ¿por qué no se actúa de oficio ahora? Ese es el gran tema: el día que en el basquetbol y en el fútbol vayan presos los violentos se acaba todo porque la libertad nadie la quiere perder.