El proyecto de ley que despenaliza el aborto está bajo tratamiento en la cámara de Diputados. La votación va a paso lento y se estima que llevará hasta altas horas de la madrugada.
Los activistas de la Coordinadora Nacional por la Vida (Provida) fueron desalojados de las barras de la Cámara de Diputados a poco de iniciado el debate, minutos antes de las por interrumpir con aplausos y gritos el debate y tras una amenaza de bomba.
La cámara de Diputados votará hoy el proyecto de ley Salud Sexual y Reproductiva que despenaliza el aborto. La polémica está instalada hace tiempo y están quienes defienden la despenalización y quienes se oponen duramente.
El Arzobispo de Montevideo, Monseñor Nicolás Cotugno, volvió a poner la polémica sobre la mesa tras expresar la opinión de la Iglesia Católica. Evaluar la excomunión de los legisladores que voten a favor fue considerado una amenaza por muchos diputados.
Por otro lado, también están las organizaciones que se encargan de defender las dos posturas. Tal es el caso de ProVida que defiende "la vida" y se opone duramente al aborto y la despenalización.
En el día de hoy, al igual que ayer en horas de la tarde, ésta organización volverá a marchar en contra del proyecto de ley sobre Salud Sexual y Reproductiva.
Hoy realizarán una gran manifestación en el Palacio Legislativo para demostrar su total apoyo a la vida y oposición a cualquier ley que apunte a lo contrario. En el estacionamiento de la casa de las leyes, el pastor Márquez del grupo religioso "Misión Vida" realizará un culto simultáneamente con el tratamiento del proyecto de ley.
María José Del Campo de ProVida calificó al proyecto de ley sobre Salud Sexual y Reproductiva como "falsa mascara de ayuda a la mujer" que en realidad lo que hace es "atentar contra la vida del niño y contra la mujer embazada, porque todo aborto trae consecuencias físicas y psicológicas".
Desde ProVida plantean la necesidad de buscar "verdaderas soluciones" para una mujer que puede estar embarazada en una situación de penuria económica o en una situación de abandono.
A su vez la organización también está en contra de todo el proyecto porque pretende, entre otras cosas, "sacarle la patria potestad a los padres que quieren prevenir que su hija aborte y les inventa a los niños un secreto de confidencialidad por el cual las niñas podrían abortar sin el consentimiento de los padres", agregó.
Aseguró además que si bien es cierto que hasta ahora se realizan abortos en gran medida en el país está comprobado que si se legaliza aumenta exponencialmente el número porque se pierde el valor de la vida."Además el aborto clandestino siempre va a existir", concluyó.
En Uruguay se consuman anualmente 33.000 abortos, según datos que se manejan en el Parlamento y a nivel de la Asociación Uruguaya de Planificación Familiar, aunque en el ámbito judicial se estima que la cifra real es más del doble, producto de la acentuada práctica clandestina, que deriva anualmente en medio centenar de procesamientos y casi una docena de muertes.