¿Un nuevo Bordaberry?

Como en política no hay cosa juzgada, a esta altura es evidente que el Dr. Vázquez ha autorizado la recolección de firmas para su reelección. Uno o más de los promotores de esa campaña son íntimos suyos, según gente bien informada. Además, su "ni rectifico ni ratifico", referido a su anterior y reiterada negativa a su posible bis presidencial, equivale a un "vamos a ver y después veremos", pero, asimismo, a dar luz verde a los reeleccionistas.

Si de verdad aspira a un segundo mandato -lo que dudamos- o si se trata de una movida en el tablero político del Frente, es cosa que en no mucho tiempo se sabrá. Pero, mientras la crisis mundial golpea al país con creciente intensidad, la cuestión ha ganado el centro de los comentarios, genera confusión y conduce al macaneo en el orden constitucional.

Lo primero, pues, es esclarecer el marco jurídico en que se inscribe. Ante todo, la reelección está prohibida por el art. 152 de la Carta, en cuyo mérito el primer magistrado durará "cinco años en sus funciones, y para volver a desempeñarlas se requerirá que hayan transcurrido cinco años desde la fecha de su cese".

Además, desde 1996, "Cada Partido sólo podrá presentar una candidatura a la Presidencia y Vicepresidencia de la República" (art. 151), a cuyo efecto "...elegirán su candidato a la Presidencia mediante elecciones internas" (art. 77 num. 12), exigencia que reitera la disposición transitoria W. Quiere decir, pues, que no sólo la reelección está prohibida sino que cada Partido debe tener un candidato único, electo en comicios internos necesariamente anteriores a las elecciones nacionales. En aquéllos no puede participar el titular de la presidencia, no sólo por estar vedada su reelección sino porque el num. 5° del art. 77 de la Lex Magna lo inhibe de "...intervenir en ninguna forma en la propaganda política de carácter electoral". Ergo, no puede ser electo candidato único del partido, aunque no le estuviera prohibida la reelección.

Entonces, como cuando Pacheco se candidateó a la reelección, surge la reforma constitucional como el medio idóneo para driblear ambos impedimentos, en mérito de lo dispuesto por la oración final del literal E) del art. 331: "Cuando las reformas se refieran a la elección de cargos electivos, al ser sometidas al plebiscito, simultáneamente se votará para esos cargos por el sistema propuesto y por el anterior, teniendo fuerza imperativa la decisión plebiscitaria".

Los únicos procedimientos de reforma viables, en las actuales circunstancias, son la iniciativa popular -que requiere firma del 10% de los ciudadanos- y la presentación de un proyecto por "dos quintos del total de la Asamblea General" (literales A y B del art. 331). En ambos casos, para ser plebiscitados simultáneamente con las elecciones, los proyectos deben presentarse "con seis meses de anticipación a la fecha de aquéllas" (literal C del art. 331).

Lo que está planteado es la recolección de firmas. Parece, por tanto, que un buen lote de legisladores frentistas no son entusiastas de la reelección de Vázquez. El proyecto que circula elimina su prohibición, con carácter general, así como la exigencia del candidato único (para el Partido del presidente-candidato).

De todas maneras, ello no habilita a éste a intervenir en la propaganda política de carácter electoral, por cuya causa la proyectada reforma sería en todo caso inconstitucional y la Corte Electoral no debiera permitir su plebiscitación. Pero, para el caso improbable de que juntaran las firmas y la Corte autorizara dicha violación de la Carta -como en 1971-, valen las siguientes reflexiones.

Primera: el plebiscito sería rechazado, pues su aprobación exige "que vote por SI la mayoría absoluta de los ciudadanos que concurran a los comicios" (literal B del art. 331). Y la mayoría del país está en contra del Frente. Con o sin Vázquez.

Segunda: como lo explicó el Prof. Cagnoni, la eventual candidatura inconstitucional de Vázquez no exime al Frente de votar por el sistema vigente, previa elección de su candidato único. Con la engañifa reeleccionista, pues no salen del gran lío en que se encuentran.

Tercera: ¿quién sería, entonces, el nuevo Bordaberry? Este ganó, lamentablemente para el país, porque no había balotaje. Pero, como ahora lo hay, el nuevo Bordaberry sería derrotado. Tan deslucido papel, parece que Mujica no quiere aceptarlo. Con razón.

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