Julia Rodríguez Larreta
La confiscación de las AFJP, anunciada hace pocos días por la Presidenta Kirchner, sujeta a la aprobación del Parlamento y el férreo control que se ejerce sobre ellas desde ese momento, amén del hostigamiento y caza de brujas entre sus ejecutivos, con allanamientos y las amenazas que emanan del gobierno, han producido un daño irreparable a los ahorros de estos afiliados, aun cuando no se dictaminara la "nacionalización", en la forma original. Son varios los porqué de las razones y sus múltiples impactos.
I. Se sabe que al gobierno le hacen falta más fondos. Ha caído, y caerá más, la recaudación tributaria por efectos de la crisis. Los gastos siguen altísimos, se perdió la oportunidad, cuando se podía, para arreglar con el Club de París y los tenedores de bonos impagos. Al FMI se le pagó años atrás, al mismo tiempo que se dio un portazo a la Institución, diciendo no nos moleste más. La Argentina tiene cerrado el acceso a los mercados financieros internacionales.
Chávez, que facilitaba crédito, cobrando pingües intereses y comisiones que alcanzaron un costo del 15%, a raíz de la caída del precio del petróleo, hoy día por debajo de U$ 70 el barril, tiene dificultades para seguir haciendo de "mecenas" al populismo Kirchnerista. A él también se le disparó su gasto fiscal y las "nacionalizaciones", las debería pagar. No hizo reservas durante el auge y hoy se encuentra en aprietos. La canilla de Caracas parece cerrada. Reducir drásticamente los subsidios y aflojar los controles de precios, no parece un camino que los Kirchner quieran tomar y para seguir con su política, necesitan dinero. Al volver al sistema de reparto, lo depositado en sus cuentas de jubilación, personificadas e individuales, se lo llevará el Estado, aumentando sus entradas y borrando o disminuyendo el déficit fiscal.
II. Según las cifras que mostró Roberto Cachanosky en un concurrido simposio organizado por El País y la Fundación ITAU, las AFJP tenían al 31 de Agosto de este año, un "stock" de unos $ Arg. 100.000.000.000 -o sea unos US$ 30.000.000.000- una sabrosa suma. Los principales rubros en que estaban invertidos estos ahorros eran: 54% en bonos del gobierno argentino; unos 15.5% en acciones y fondos comunes de inversión; 7.7% en valores extranjeros y buena parte del saldo, en fideicomisos y descuentos al comercio. Si se expropian estos fondos, la deuda pública argentina disminuiría en mucho más que unos US$ 17.000.000.000, ya que los bonos argentinos están contabilizados a valor de mercado, aunque la obligación de pago al vencimiento, es sustancialmente mayor.
III. El impacto sobre las empresas privadas, y los inversores supuestamente ajenos a estos tejes y manejes, ya ha sido enorme. En un mercado relativamente pequeño, la amenaza de que el gobierno se convierta en un accionista importante y molesto, o que por necesidades de caja reviente estos títulos en la bolsa, para hacerse de liquidez, o los venda a allegados del poder, (ya lo han hecho) son expectativas que han contribuido a acrecentar el desplome accionario y al aumento de la incertidumbre.
IV. Como anticipó Roque Fernández, ex ministro de Economía, el impacto de esta expropiación afectará el crédito, principalmente a medianas y pequeñas empresas y será catastrófico. "Las AFJP eran los prestamistas más dinámicos en relación con los fideicomisos financieros". A través de la Bolsa se colocaron fideicomisos que en gran medida, suscribían las AFJP. Estos títulos representaban el descuento de pagarés, letras, cheques, cupones de tarjetas de crédito, que los bancos solo podían atender en parte. Con esta maniobra se quiebra la cadena de pagos. Es muy probable que muchas empresas se fundan y en este contexto mundial, es difícil que sobrevivan al "credit crunch" fabricado por el matrimonio Kirchner.
No es la primera vez que se dañan o se propone estafar a los millones de afiliados de las AFJP. En los años 2001/2 los bonos del gobierno nacional en dólares, en cuyas emisiones las AFJP invirtieron fuertemente, fueron "pesificados", al igual que los depósitos en dólares que éstas tenían en los bancos. Se perdió 2/3 del valor aproximado de las inversiones, aunque luego, algo de ese recorte se pudo recuperar con el tiempo. Últimamente, con la manipulación de los índices del costo de vida, aquellos bonos que tenían un rendimiento atado a tal guarismo, han perdido parte de su renta. Ahora se les empuja a vender dólares, justamente cuando a muchos afiliados y a la propia administración de las AFJP no les parece conveniente. Son las propias reglamentaciones del gobierno que obligan a las AFJP a invertir en bonos del tesoro nacional que caen por la percepción de riesgo de un nuevo "default". El mencionado propósito del matrimonio gobernante, de resguardar los derechos de los actuales y futuros jubilados, afiliados a las AFJP, es de un cinismo superlativo.