Igual a mi corazón es un disco de una argentina, pero esencialmente uruguayo. ¿Qué es lo llamativo de esto, en una época en la que varios artistas argentinos se reconocen influenciados por el Uruguay? Que la cantante no viaja con su voz a Montevideo, sino que, como en su anterior Litoral, proyecta el ánimo y el imaginario del interior en canciones para escuchar cerca de alguno de los ríos que menciona en varias de sus canciones.
Incluso la sombría melancolía urbana de La casa de al lado de Fernando Cabrera suena más a siesta de verano en algún pueblo del interior. Muchos otros uruguayos participan con su pluma: Ana Prada y Ruben Olivera contribuyen a un disco que ratifica el poder de la voz de Liliana: el de vehiculizar esas canciones con un registro capaz de sacudir a cualquier espíritu.