SEBASTIÁN AUYANET
En 283 páginas, Steve Malins no consigue que el lector, fanático o interesado, pueda descender aún más en las profundidades del mito Depeche Mode. Pero ese no es un problema suyo. Sucede que Depeche Mode, la banda británica que probablemente sea el grupo de música electrónica más popular de todos los tiempos, parece contener en su esencia una identidad mítica, difícil de bajar a tierra.
En principio, la historia del grupo es muy similar a la de la mayoría de las bandas que hoy tienen un programa homenaje en algún canal de música. La línea cronológica de comienzo-auge-peleas, excesos, situaciones límite, reencuentro y envejecimiento con gracia puede parecer algo repetida. Sin embargo, en esa banda de melodías pegadizas -y en principio dirigidas a la fiesta y el baile- radica una oscuridad, angustia y desidia que hacen de Depeche Mode un misterioso imán que seduce y excede a su música.
Dave Gahan, probablemente uno de los últimos "rockstars" con todas las letras y clichés, es en sí un personaje que contiene estas características.
El relato ágil mezcla juicios de los propios músicos sobre la gestación de cada disco, las expectativas que tenían de cada trabajo, lo que para cualquier fanático será de gran utilidad. En esos juicios y comentarios del director musical Martin Gore y del resto de los componentes, residen pruebas que, en definitiva, también sirven para entender por qué Depeche Mode fue y sigue siendo una de las bandas con músicos más inteligentes en la historia reciente del pop mundial.