La encuesta realizada en Argentina al día siguiente que Maradona fue designado como técnico de la selección y que arrojó el contundente resultado de un 73,9% de opiniones en contrario, es una señal de que en la vecina orilla hay desconfianza acerca del éxito que pueda tener "el Diego" en su nuevo cargo.
Podría decirse, y/o admitirse, que esa fue, solamente "la voz de la calle". Sin embargo, por si aquello de "Vox Populi, Vox Dei" no pasa de ser un dicho popular de relativa vigencia en la práctica, hay cabos sueltos sobre el tema, que no son como para pasar por alto.
Por ejemplo, hace algunos días, después de conocida la designación de Maradona, un entrenador argentino de primer nivel, de gran vigencia y que, incluso, integra un cuerpo técnico que está al frente de una de las selecciones que disputa las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica, comentó sobre el caso, abriendo los ojos muy grandes: "Ahora vamos a ver quién dice lo que todos, o casi todos, piensan...¡Ese es el asunto! ¡Quién es el primero en decir lo que todos piensan, pero -como es Maradona- nadie lo dice!"
Por supuesto, detrás de Maradona estará Bilardo. Pero... el tiempo pasa. Como para los métodos y estilos de trabajo. Una vez, entre el 83 y el 86, Bilardo dio vueltas y vueltas hasta hacerse invitar a cenar a la casa de un jugador al que dirigía en la selección y, cuando llegó la hora del postre, pidió naranja y empezó a tirar la cáscara en el piso, hasta que al ver la cara de asombro de la esposa del futbolista -y el rostro avergonzado de Gloria, su propia señora, que lo había acompañado- dijo: "¡Ah! ¿Cómo? ¿Te parece raro? ¡Entonces quiere decir que tu marido (el jugador), tira la cáscara en el piso sólo cuando come en la concentración, pero no en tu casa!".
Hoy, en el mundo de los Messi, los Tevez o los Agüero, ese recurso puede "caer" como una anécdota de marcianos...