X. AGUIAR / D. FRIEDMANN
Nicole, de 6 años, tomó leche el domingo de tarde y luego sintió ardor en la garganta. De noche no quiso consumirla y tampoco al otro día de mañana. No dijo que le sintiera gusto raro, simplemente la rechazaba.
Sus padres no pensaron que fuera la leche la causa de la molestia, sino alguna otra cosa que había comido. El lunes de mañana vomitó en la escuela, sin mayores consecuencias, porque al mediodía almorzó normalmente y se sintió bien.
Tres días después se conoció la causa de su malestar: la leche que tomó tenía restos de agua oxigenada. Un pediatra que la atendió dijo que lo importante, luego de que los síntomas desaparecieron, era que la niña superara el rechazo por la leche.
Ese fue uno de los varios casos de padres preocupados por el malestar de sus hijos que transmitieron los lectores a El País. Ninguno tuvo consecuencias de gravedad, pero la sensibilidad hacia la calidad de un producto esencial como la leche -y de un tipo especialmente recomendado para niños- se hizo patente.
Por esta partida defectuosa de la leche Conaprole no hubo personas que tuvieran que ser internadas, dijo Gilberto Ríos, subdirector general de la Salud del Ministerio de Salud Pública (MSP). Lo que sí se registraron fueron algunas consultas por síntomas como ardor de garganta y dolores abdominales.
La emergencia pediátrica del Hospital Pereira Rossell no recibió niños afectados por el problema. Lo mismo dijeron en el SEMM. En SUAT y UCM sí tuvieron numerosas consultas telefónicas, pero no de personas afectadas sino de socios que habían consumido esa leche y querían informarse del tema.
Fue una partida de entre 3.000 y 4.000 litros de leche Conaprole con Hierro los que quedaron con rastros de peróxido de hidrógeno (agua oxigenada). Pero una falla como esa puede generar una importante desconfianza. Las líneas de consulta de la empresa recibieron 19 llamadas por quejas el lunes, pero después de la publicación del error las consultas sobre productos saturaron las líneas.
Para evitar que una falla similar vuelva a suceder se hicieron cambios a nivel operativo, contó el gerente industrial de la empresa, Carlos Mattos. La firma realiza varios controles de calidad, sobre la materia prima, el producto antes de envasar y después de envasado. Se hacen estudios bacteriológicos, de presencia de glóbulos blancos (para determinar si la vaca tenía alguna infección), de densidad, grasa, acidez, estabilidad de alcohol, incubación de la muestra, crioscopía (punto de congelamiento, para determinar presencia de aguado) y se evalúan los agregados (como calcio o hierro) para asegurarse de que la composición refleja exactamente lo que se está ofreciendo, dijo Mattos.
Además, al inicio de cada envasado se hace un control de peróxido en todas las bocas de llenado, porque las máquinas se desinfectan con agua oxigenada, para ver que no haya arrastrado. En esta ocasión una válvula empezó a perder durante el envasado, por lo que el control inicial no lo detectó.
"Estamos envasando desde el año 91 de esta forma; es la primera vez que sucede un accidente así", dijo Mattos. Y añadió: "Ahora agregamos un control por el operador durante el envasado: una tirita de control de presencia de peróxido. Se sumerge y cambia de color si hay presencia o no, para asegurarnos. Estamos determinando cada cuánto se hará, pero será por lo menos tres veces durante el envasado".
Otra de las medidas que se tomaron fue determinar que el conducto que tuvo pérdidas sea girado luego de la limpieza, de forma que el peróxido no pueda llegar a donde circula la leche, explicó.
"AUTORIDAD". El MSP supo que Conaprole estaba retirando la leche con hierro de la partida defectuosa el martes pasado a última hora, dijo Ríos a El País. "En la nota que nos llegó se mencionaba solamente causales que referían a las quejas de las consumidores y que habían empezado a estudiar la leche", indicó. A partir de allí el MSP comenzó a chequear qué sucedía en el sistema de vigilancia. "Se habían recibido algunas consultas", informó el jerarca.
Con esos elementos, funcionarios del Departamento de Alimentos del MSP inspeccionaron la planta el miércoles. Esa tarea les llevó hasta la tarde, según Ríos. A su vez, ese día Conaprole informó al MSP de las causas del problema detectado.
"Más allá de que la empresa había retirado el producto, como es un producto que dura mucho tiempo, sentimos como autoridad sanitaria la necesidad de informar a la población que se tenía que abstener de su consumo", señaló el jerarca. El comunicado del MSP fue enviado a los medios periodísticos a las 18 y 15 horas del miércoles.
Ese comunicado "puede haber hecho pensar que fue un problema mucho mayor", dijo Mattos, señalando que la cantidad afectada es un 1% de los 400.000 litros que la empresa reparte a diario en Montevideo
En la inspección realizada, el MSP se "cercioró de cuáles fueron los factores que incidieron para que se produjera esta alteración", dijo Ríos. Ayer, funcionarios de Alimentos volvieron a visitar la planta.
A partir de ello técnicos del MSP evaluarán si corresponde o no aplicar una sanción a Conaprole, de acuerdo al tipo de falta, indicó Ríos. "Somos la autoridad sanitaria y tenemos que estar muy atentos a los productos de consumo masivo", señaló. "Hay que mirar hacia delante y buscar el equilibrio para que esto no se repita", agregó.
El MSP evaluará hacia el futuro si es necesario que una firma que tiene este tipo de fallas deba realizar comunicación en medios masivos para informar cuando hay accidentes.
Las cifras
4.000 Entre 3.000 y 4.000 litros fueron los que se envasaron mientras duró el problema, quedando con restos de agua oxigenada.
50 Partes por millón (ppm) es la concentración de agua oxigenada que se encontró en la leche, según informó la empresa.
Mensajes de los lectores enviados a El País digital
Lisiane Méndez, 29
Lomas de Solymar
Mi hija, mi padre y yo consumimos de esa leche, y fue como si tuviéramos pimienta en la garganta. No nos dimos cuenta de que era la leche, porque no sabía mal; era después de tragar que quedaba el sabor. ¡Muy raro!
María Pereyra, 43
Sayago
Tengo un hijo de seis años y siempre le compro leche con hierro. Justamente estaba consumiendo la leche con vencimiento del 16 de noviembre y hace dos días que se queja de dolor estomacal.
Martín Darriulat, 45
Pocitos
Mi hija de siete años tomó. Creo que la empresa hizo un mal manejo del tema, desentendiéndose frente a sus clientes. En el servicio de atención al consumidor no atendían, y en la página web no colgaron nada.
Mirta García, 49
Salinas
Mi hijo de 15 años tomó en el desayuno y me dijo "es un asco esta leche". Al mediodía volvió del liceo pálido y con fuertes dolores abdominales. Pasó toda la tarde con vómitos, al otro día estaba mejor.
i ¿Devolución? La leche afectada puede cambiarse en el comercio donde se compró (si se tiene la boleta) o llamando al 0800 1936.
Consultó y detectó error en nutrición
Entre las llamadas por malestares que recibió Conaprole "encontramos un caso extraño", dijo Mattos. "Una madre llamó porque su hijo se había sentido mal. Tenía 1 año y 2 meses y la madre lo alimentaba sólo con leche", contó.
Ese es uno de los pocos casos en los que el exceso de leche puede ser negativo, sostuvo Graciela Hermida, directora técnica encargada de las consultas nutricionales en Conaprole.
"A partir de los 6 meses se recomienda que no tomen más de medio litro por día, porque el estómago es pequeño y termina por sustituir otros alimentos necesarios, como frutas y verduras. Hasta los 2 años necesitan una alimentación muy completa y la leche es muy buen alimento pero no tiene todo lo necesario", dijo Hermida. Además, "en menores de un año, pueden surgir problemas con la leche de vaca, porque su organismo no está preparado para recibir tantas proteínas, por lo que el pediatra puede recomendar una dilución", señaló.
Para adolescentes y adultos, la cantidad recomendada a nivel nutricional es al menos tres porciones de lácteos por día. Una porción puede ser un vaso, un postre o un trozo de queso del tamaño de una caja de fósforos, aclaró. "Hay personas que tienen problemas para digerir la lactosa. En esos casos, mucha cantidad de leche puede tener malestar intestinal, leves diarreas", señaló Hermida.
"La falta de consumo de lácteos se ve en las edades adultas, cuando empieza la osteoporosis. En niños y adolescentes no es demasiado evidente, pero se puede ver en la fragilidad de uñas". En la adolescencia hay que tener especial atención porque "hay un desprendimiento de actividades infantiles, la sustituyen por bebidas colas o alcohol, que además disminuye la absorción de calcio. Están en una etapa de crecimiento muy rápido y necesitan mucho calcio", dijo Hermida.
Por eso, la leche reforzada con calcio es para toda la población, pero en especial para niños, adolescentes y ancianos, dijo Hermida. "La leche con hierro es la de los planes alimentarios porque se ha detectado que falta hierro en la sangre. Los pediatras la recomiendan mucho, también para mujeres embarazadas", añadió.