GUILLERMO ZAPIOLA
Los premios de la Academia ya no son lo que eran, y los estudios de Hollywood están tratando de que vuelvan a serlo. Tras algunas experiencias recientes, intentan reformular el significado del Oscar.
Los estudios están tomando medidas para que la Academia se fije en algunos de sus éxitos de público, y hasta se esfuerzan para que alguna película valiosa como Wall-E figure en la categoría general de "mejor film" y no simplemente en la de mejor animación (lo cual, dicho sea de paso, sería bastante justo). Disney ha iniciado una campaña en ese sentido y, de lograrlo, Wall-E sería el primer largometraje animado de la historia que compita por el premio mayor. También intentarán que superespectáculos como Batman, el caballero de la noche o Iron Man se lleven lo suyo. Warner, distribuidora de ambos films, ha estado consultando a los votantes acerca de su formato de DVD preferido para enviarles las copias correspondientes, y recordarles que esas películas existen.
Lo que preocupa a los ejecutivos de las grandes empresas es que, en los últimos años, y a diferencia de lo que solía ocurrir tradicionalmente, la obtención de un Oscar no ha significado automáticamente el éxito en taquilla. La Academia ha podido otorgar una o varias estatuillas a películas valiosas o por lo menos interesantes (desde Secreto en la montaña a Buenas noches y buena suerte, desde Sin lugar para los débiles a Petróleo sangriento), pero la gente, o por lo menos un porcentaje importante de la gente, paga por ver otra cosa: los grandes espectáculos de acción con el correspondiente despliegue de efectos especiales.
Y el fenómeno ha tenido otra consecuencia: la caída en picada del número de espectadores de la transmisión de la ceremonia del Oscar. Claro, si las películas que van a ser premiadas no son las que la mayoría de la gente ha visto, el público tampoco se interesa por la premiación misma. Inevitablemente, ello va a a terminar repercutiendo en las ventas de publicidad de las transmisiones televisivas. La última película realmente exitosa en taquilla que ganó el Oscar fue la tercera parte de El señor de los anillos (2003). El récord de público televisivo para la ceremonia fue en 1998, cuando ganó la popularísima Titanic. En la última entrega, con Jon Stewart como maestro de ceremonias, la entrega de los Oscar tuvo la menor audiencia de la historia.
EXPLICACIONES. ¿La Academia no responde ya a los gustos del espectador medio? ¿Se está produciendo un divorcio entre los votantes y el público general? No hay casualidades simples para los problemas complejos, pero algunas hipótesis pueden adelantarse.
Históricamente, el público y la Academia han ido de la mano. Mejor dicho: los cinco mil y pico de votantes de la Academia son público cinematográfico, un poco más `cinéfilo`, si se quiere, que el espectador medio, pero no esencialmente diferente de él. Y los procedimientos de votación de los premios han favorecido, históricamente, a los films taquilleros: cuando los académicos confeccionaban sus listas para las candidaturas, las películas que "todo el mundo había visto" tenían siempre más posibilidades que la película chica, independiente, estrenada en pocas salas, que podía recibir elogios críticos y llamar la atención de una minoría de especialistas, pero pasaba desapercibida para el resto de la gente.
Los cambios en las políticas de estreno están transformando el panorama. Varios de los premios y candidaturas a films valiosos e independientes de los últimos años han sido el resultado de lanzamientos inteligentes, en un menor número de salas pero apostando al elogio de la crítica, el mayor tiempo de permanencia en pantalla y la recomendación boca a boca. Gracias a ello, las posibilidades de que los votantes vean esas películas ha aumentado considerablemente, y de ahí su mayor presencia en las listas de candidatos. Hollywood, o más bien la Academia, se ha vuelto más "culta", y las superproducciones comenzaron a perder terreno en cuanto a sus posibilidades de obtener sus añorados Oscar.
Pero este año las cosas han empezado a ser distintas. Para no perder de vista el cuadro mayor, hay que recordar que, en medio de un cuadro de recesión, las grandes empresas han eliminado o achicado los presupuestos de sus empresas subsidiarias dedicadas a la distribución de "cine arte" o "cine independiente". La simple eliminación fue la decisión de Warner con respecto a Warner Independent, la subsidiaria que lanzó en 2006 Buenas noches y buena suerte de George Clooney, y el "achique" fue lo que hizo Paramount con su paralela Paramount Vantage, difusora en 2007 de Babel.
OPORTUNIDADES. Esas transformaciones están renovando las posibilidades de los superespectáculos como "oscarizables", y las empresas están decididas a no perder la oportunidad. La apuesta más inteligente parece ser la de Disney con Wall-E, porque su película es realmente valiosa, ha tenido elogios críticos, a la gente le ha gustado y ha sido un notorio éxito de público en casi todos lados menos Uruguay, y no sería insensato convertirla en candidata y hasta darle un Oscar: no ha habido en el año muchas películas norteamericanas de semejante nivel.
La apuesta de Warner con Batman, el caballero de la noche apunta fundamentalmente, por supuesto, al rubro actuación, con la insuperable labor de Heath Ledger en el papel del Joker reforzada por el dato de la trágica muerte del actor. Allí el componente emotivo es muy fuerte, y la posibilidad de Oscar muy grande. La empresa se juega también al retorno por la puerta grande de Robert Dow-ney Jr., promoviéndolo como posible candidato a mejor actor protagonista por Iron Man y actor de reparto por Una guerra de película.
Aunque los estrategas del `marketing` prefieren ser muy parcos con respecto a sus planes, ha habido algunos trascendidos. Disney abrirá su campaña publicitaria con una guiñada, divulgando un aviso que transforma el logo de una famosa revista del medio (Variety) en `Variet-E`. A su vez, Warner se jugará a dos puntas: por un lado, el lanzamiento mundial en DVD de Batman, el caballero de la noche el 9 de diciembre. Por otro, el posible reestreno, en pantallas `standard` e I-Max, de la película de Nolan sobre el Señor de la Noche durante los meses de diciembre y enero, en el que se produce el pico de la temporada de premiaciones (American Film Institute, asociaciones de críticos, sindicatos de actores y directores, Globo de Oro) que preceden a los Oscar y a veces permiten adivinar lo que ocurrirá con ellos.
Las empresas están gastando millones en su promoción de los films que consideran "oscarizables", y no se reducen a ellos para lograr sus fines. También calculan las fechas de estreno para que las películas estén más frescas en el recuerdo de los votantes: de ahí, por ejemplo, que el nuevo Clint Eastwood, Gran Torino, se anuncie para el 17 de diciembre, casi al filo de los plazos.
Otros títulos en carrera
RACHEL GETTING MARRIED. La más reciente película de Jonathan Demme, el realizador de "El silencio de los inocentes" y "Filadelfia", estrenada a mediados de octubre, que ha sido descrita como "una sorpresa", con particulares elogios a la protagonista Anne Hathaway ("Diarios de la princesa", "Secreto en la montaña", "El diablo viste a la moda", "El superagente 86"), quien encarna a una drogadicta en rehabilitación a quien se le permite salir del centro en que está recluida para asistir a la boda de su hermana. La actuación de Hathaway pertenece, se anticipa ya, a la categoría de "oscarizables". Ha habido también elogios para el desempeño de Jenny Lumet, hija del célebre director Sidney Lumet, en un papel secundario.
REVOLUTIONARY ROAD. El último trabajo del director Sam Mendes, el de "Belleza americana", "Camino a la perdición" y "Soldado anónimo". Un drama de época (¡una película que se desarrolla en los años cincuenta del siglo XX es ya un drama de época!) acerca de una pareja suburbana de Connecticut que trata de salir adelante con la educación de sus hijos, y debe enfrentar diversos problemas. Inspirada en una elogiada novela de Richard Yates, la película tiene un elenco interesante (Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Kathy Bates), más el "plus" de un director con prestigio "de qualité", pese al fracaso comercial de "Soldado anónimo", con Jake Gyllen-haal, su película anterior sobre la poco vendible guerra del Golfo.
Películas que la industria de Hollywood intenta impulsar este año
Iron Man
Una película de superhéroes que ha devuelto al espectador inteligente la confianza en las películas de superhéroes: pueden ser entretenidas pero también inteligentes. De todos modos, la principal apuesta de la industria hacia el film es la actuación protagónica de Robert Downey Jr., que es un humano y vulnerable Tony Stark detrás del traje de hierro.
Una guerra de película
Disparatada comedia dirigida por Ben Stiller, sobre un grupo de actores que filma un tema bélico y se ve de pronto involucrado en una guerra real. Una vez más, lo que la industria considera más "oscarizable" es a Robert Downey Jr., que puede ser candidato a mejor actor secundario por interpretar a un paródico soldado negro. En Uruguay se estrena el 14 de noviembre.
El caballero de la noche
Hablando de películas inteligentes de superhéroes, aquí hay otra (de hecho, una de las pocas desde que Sam Raimi se aburrió del Hombre Araña). Christopher Nolan ha logrado resucitar a la franquicia de Batman asesinada por Joel Schumacher, y su segundo film es mejor que el anterior. Pero si se lleva un Oscar va a ser para Heath Ledger.
Frost/Nixon
Aunque usted no lo crea, una película de Ron (El código Da Vinci) Howard que ha sido elogiada por la crítica. Una adaptación a la pantalla, por su propio autor Peter Morgan, de la pieza teatral del mismo título sobre la serie de entrevistas entre el ex-presidente Richard Nixon y el presentador televisivo británico David Frost. Con Frank Langella y Michael Sheen.
Australia
Una de las apuestas más fuertes del cine australiano para este año. Acción, romance y gran espectáculo, con Nicole Kidman y Hugh Jackman como pareja romántica y la Segunda Guerra Mundial al fondo. Un espectáculo de largo aliento dirigido por el australiano Baz Luhrman, autor de las interesantes "Romeo y Julieta" y "Moulin Rouge".