Una somalí juzgada culpable de adulterio por un tribunal islámico fue enterrada viva hasta el cuello y luego lapidada a muerte por 50 hombres en la ciudad portuaria de Kismayo (sur) controlada por insurgentes islamistas desde el 22 de agosto, se supo de fuente oficial.
Miles de curiosos se reunieron en una de las principales plazas de la ciudad para asistir a la ejecución de Aisha Ibrahim Dhuhulow.
"Nuestra hermana Aisha ha pedido al tribunal de la charia islámica que la condene y castigue por el crimen que ha cometido", explicó a la muchedumbre uno de los responsables islamistas de la ciudad, Cheij Hayakalá.
"Ella confesó ante el tribunal haber sostenido relaciones sexuales extraconyugales. En varias oportunidades se le pidió que se echara atrás en su confesión, pero ella insistió en el hecho de que quería que fuese aplicada la Charia (ley islámica) y que merecía el castigo adecuado", añadió.
La ciudad de Kismayo fue tomada el 22 de agosto por una coalición de combatientes fieles al líder islamista Hassan Turki, cuyo nombre figura en la lista estadounidense de financieros del terrorismo. (AFP)