Lo confundieron con un ladrón y lo torturaron

Calvario. Lo encañonaron, golpearon y rociaron con nafta

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GUSTAVO | TRINIDAD

En sus 45 años Clever Souza ha vivido situaciones muy difíciles y peligrosas como cuando estuvo en misiones de paz del Ejército en Camboya y el Congo. Sin embargo, nada se compara a la experiencia que le tocó vivir el martes pasado.

Dos hombres fuera de sí lo confundieron con un ladrón, le amartillaron un arma en la cabeza, le dieron una brutal paliza, lo rociaron con nafta y amenazaban con prenderlo fuego.

Clever es un soldado retirado con cuatro hijos y venía de Punta de Este donde había demolido una casa, una de las tareas habituales con las que se gana la vida. A la altura del kilómetro 70 de la ruta Interbalnearia, la camioneta se quedó sin nafta. No conocía mucho el lugar, pero intuía que unos kilómetros más adelante encontraría una estación de servicio. Cerró la camioneta y caminó por la oscuridad de la ruta. En efecto, a unos cuatro kilómetros pudo comprar el combustible y cuando volvía con la bolsa una camioneta que venía a alta velocidad clavó los frenos a dos metros suyo.

"Enseguida se bajaron dos hombres, uno gordo como de dos metros, que me gritaban que devolviera las bolsas", cuenta Clever que, aunque no entendía nada, se daba cuenta que evidentemente lo estaban confundiendo.

"Me decían devolvé lo que robaste, yo le decía que no era la persona que estaban buscando, que era militar retirado, que trabajaba haciendo changas, que me había quedado sin nafta. Trataba de explicarles desesperadamente pero uno sacó un revolver y me lo amartilló en la cabeza", contó Clever. El otro hombre sacó un palo de la camioneta y mientras su amigo lo mantenía encañonado comenzó a golpearlo en el pecho, las piernas, los brazos.

No contentos con eso, lo obligaron a vaciarse la bolsa de nafta en la cabeza. "¡Prendelo fuego! ¡Prendelo fuego! ¡Matalo!", gritaba el que le apuntaba con el arma. "Pensé en mis hijos, creí que me mataban, sentía una impotencia bárbara, no tenía nada para defenderme". Mientras tanto la nafta lo iba mareando.

"El tipo me seguía dando con el palo pero ya casi no sentía dolor y me desmayé", contó Clever.

Una horas más tarde dos policías lo encontraron. Estaba tirado en una cuneta y lo habían dejado en ropa interior.

De inmediato lo llevaron a una policlínica de la zona donde lo atendieron primariamente y luego fue derivado al Hospital Militar donde estuvo tres días internado.

Clever vivió para contarlo pero difícilmente vuelva a la zona donde hay un ladrón que se le parece. A pesar de que dio datos físicos y del vehículo, la Policía no pudo ubicar a los agresores.

Los agresores se fueron convencidos de que le habían dado su merecido al ladrón, sin embargo éste ni se enteró.

Lo balearon para robarle la bicicleta

Sobre las 21 horas del sábado un joven de 20 años se desplazaba en bicicleta, cuando al llegar a la esquina de Durán y Coronel Raíz fue interceptado por un delincuente que sin mediar palabra se le interpuso e intentó quitarle el rodado. El joven trató de evitarlo y forcejeó con el rapiñero. El delincuente se dio por vencido pero cuando se daba a la fuga sacó un arma y le disparó hiriéndolo en la pierna derecha

El joven llamó a la Policía y fue trasladado al sanatorio de Cudam y luego al Hospital Maciel donde fue intervenido para extraerle el proyectil. Un equipo de la Dirección de Investigaciones viene buscando al rapiñero.

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